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Sylvester Stallone estuvo a punto de morir a manos de Ivan Drago en el rodaje de «Rocky IV»

El actor ha confesado que, durante la pelea final, recibió un fuerte golpe del actor Dolph Lundgren que le mandó cuatro días a cuidados intensivos

Stallone junto a Lundgren antes de iniciarse la batalla final de «Rocky IV» - MGM
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Hay actores que intentan superarse película tras película. Ese es el caso de Sylvester Stallone, que pudo haber muerto durante el rodaje de la cuarta entrega de la saga de Rocky Balboa. En la cinta, el personaje interpretado por Dolph Lundgren, Ivan Drago, era un ser sobrehumano contra el que Rocky debería de batirse sobre el ring. Durante su batalla inicial contra Apollo Creed (Carl Weathers), los espectadores sintieron auténtico pánico pensando que el boxeador más reconocido del séptimo arte se debía enfrentar a semejante bestia del boxeo.

Como suele ser habitual, este tipo de escenas de máxima violencia suelen estar coreografiadas para evitar que ninguno de los protagonistas sufra ningún tipo de daño. Sin embargo, Sylvester Stallone quiso ir más allá y, en declaraciones a Vulture en el festival de Cannes, reconoció que cometió un serio error de cálculo. «Me golpeó tan fuerte que casi detuvo mi corazón», aseguró sobre el KO que recibió al instante de manos de su compañero de rodaje.

Todo comenzó cuando, mientras grababan la pelea final de la cinta, Stallone le pidió a Lundgren que le pegara de verdad. «Le dije: "¿Por qué no lo hacemos? Solo trata de noquearme. Realmente golpéame lo más fuerte que puedas" Y tras esa estupidez que le dije, lo siguiente que supe es que estaba en un avión de baja altitud para ir a la sala de emergencias, donde acabé en cuidados intensivos durante cuatro días con un montón de monjas a mi alrededor».

Con Lundgren, la relación no fue nunca demasiado buena. Cuando le conoció, al ser el director de la película, no tuvo una buena impresión. En la entrevista reconoció odiarlo «de inmediato. Tuve que encontrar un ser sobrehumano como oponente, alguien que debía ser abrumador».

Pero, en realidad, lo que se escondía detrás de todo aquello eran los celos que sufría el actor por su compañero de ring. «Oh, él es perfecto... Me imaginaba que crearían un atleta, alguien que es literalmente perfecto, indestructible en todos los sentidos». De momento el actor continúa sumido en la quinta entrega de Rambo, en la que parece que Stallone no ha tenido ningún problema de este estilo, y que llegará a la gran pantalla en septiembre de este año.