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Casey Affleck gana el Oscar a mejor actor pese a la sospecha de haber cometido acoso sexual

Fue acusado por dos compañeras durante el rodaje de «I'm Still Here», que protagonizó Joaquin Phoenix

Casey Affleck en «Manchester frente al mar»
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Casey Affleck estrenó «Manchester frente al mar» desprendiéndose por completo de la sombra de su hermano Ben. Taciturno y arisco, el menor de los Affleck es el contrapunto de su carismático hermano. Ambos, dominados por los demonios que provoca crecer junto a un padre alcohólico que abandonó a su madre cuando ellos eran adolescentes, reflejan algunas de sus frustraciones en su trabajo cinematográfico. Ahora, el hermano pequeño ha superado al mayor al conseguir su primer Oscar por el intenso papel en la obra de Kenneth Lonergan.

El retrato demoledor que Casey Affleck hace del penitente Lee Chandler en «Manchester frente al mar», discurre entre el pasado y el presente, mientras el actor ofrece el gran abanico que registra su talento. «Para mí es importante que el guión despierte mi curiosidad, encontrar esos elementos que me asustan, que me animan o excitan, necesito conectar con mis emociones a través de las palabras, encontrarme en cada línea. Luego, después del guión, mi decisión de participar en una película depende del director, de quien vaya a ponerse al mando del vehículo. Mi carrera ha sido un camino lleno de obstáculos y, en ocasiones, he tenido que hacer una película para pagar mis cuentas. Cuando algo despierta mi interés y me asusta hasta el punto de bombearme la sangre más rápido y, además, puedo pagar las facturas, soy el hombre más feliz del mundo. Reconozco que, como actor, soy bastante quisquilloso, busco cierto tipo de película porque así es como puedo desarrollarme y crecer como artista», dijo durante un encuentro con ABC.

En el filme da vida a un hombre con los sentimientos a flor de piel, castigado por la tragedia y la culpabilidad. «Emocionalmente agotador. Sin embargo, no podía pensar en unas circunstancias mejores para mi actuación, hubiera sido muy difícil para mí interpretar este papel sin confiar por completo en el director. Me sentí elevado por la compañía del resto de los actores, ellos me ayudaron a comparecer cada día en el rodaje, entregado por completo a un papel que necesitaba calibrar cuánto le daba de mí y cuánto necesitaba esconder. Eso era en lo que realmente tenía que concentrarme».

Brillante protagonista de «Manchester frente al mar», Casey se ha hecho con la estatuilla al Oscar por su papel de penitente torturado en este drama familiar escrito y dirigido por Kenneth Lonergan. «Siempre es agradable que aprecien tu trabajo. Mucho mejor que escuchar terribles historias escritas sobre ti y es con lo único que puedo compararlo. En mi caso, es una cosa o la otra. A veces, me consume una apatía total que no me hace sentir bien porque los premios son distantes y ruidosos. Creo que hay que tomárselos con una pizca de sal y, si vas a surgir por encima de las críticas, de las palabras desagradables, debes, en justicia, surgir por encima de los premios y pensar que no eres tan importante como los flashes te hacen creer. Digamos que no es lo mejor para mí ni la razón por la que yo he querido participar en este filme».

Acusaciones

Nada destruye con más rapidez los puentes con el público que una historia de acoso y Casey, culpado por dos compañeras de su antiguo equipo de producción de mal comportamiento, vi o peligrar sus posibilidades de ganar el Oscar ante su más que cuestionada reputación personal. Sin embargo, la sombra de la sospecha no le ha robado el premio.

Amanda White era una de las productoras asistentes que en el 2008. Contratada por Casey para participar en su documental experimental «I'm still here» junto a su excuñado Joaquín Phoenix. El rodaje se volvió difícil para ella y para Magdalena Gorka, la directora de fotografía, por las constantes bromas y actitudes machistas de Casey, Phoenix y el resto de los miembros del equipo. Con ambas, firmó Affleck un acuerdo financiero fuera de los tribunales para silenciar sus diferencias. Sin embargo, esa historia de su pasado laboral que él creía olvidada, puede hacer estallar sus posibilidades en la carrera al Oscar. En plena temporada de premios, el escenario para la quema se preparó con Casey Affleck diez años después de su primera nominación como mejor actor por «El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford». Tampoco parecía que se le fuera a perdonar que se riera de Hollywood con el cuestionado documental «I’m Still Here». Ya lo dijo Ben durante la promoción de «Vivir de noche»: «Aquel documental presentaba una propuesta diferente, inteligente, pero le costó a mi hermano su carrera de actor». Se equivocó a tenor de lo visto en la madrugada de los 89º Oscars.

Junto a Casey Affleck aparece en «Manchester frente al mar» Michelle Williams, papel por el que ha recibido su cuarta nominación como mejor secundaria en el filme. Esta Jean Seberg moderna, por su platina y corta melena, se establece con sus personajes dramáticos como la antítesis de la voluptuosidad. «Soy una actriz que investiga los personajes, que vive con ellos durante mucho tiempo. Me gusta invertir en la personalidad del papel que represento, cuestionarme si soy capaz de hacerlo, llegar a esos límites imposibles entre mi personaje y yo», explica la actriz.

Dando vida a Randi Lonergan, la ex del personaje de Casey, Michelle demuestra su conexión con el dolor, su intensidad para revelar en pocas escenas una cruda intimidad. «Llevo muchos años con una vida independiente, yo me emancipé de mis padres a los quince años y estoy acostumbrada a tomar mis propias decisiones. Mi forma de entender mi carrera se refleja en mis decisiones, en mis interpretaciones».

Calificada por Ryan Gosling como un cruce entre Clint Eastwood y Brigitte Bardot, Williams se consagra de nuevo con su sensacional interpretación en «Manchester frente al mar». «Hasta ahora no he querido mostrar mi sensualidad en el cine. No soy una mujer de tacones, prefiero la comodidad, aunque tal vez un día decida huir de mi imagen y abrazar mi erotismo». Tímida y genuina, confiesa que la nominación al Oscar fue una sorpresa. «Siempre lo es. Tanto esta nominación como las que he recibido en el pasado. Sin duda, los premios son la mejor recompensa y eso me pone nerviosa. Quiero ganar pero las otras actrices lo merecen tanto o más que yo».