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El sexto sentido La decisión de M. Night Shyamalan que cambió para siempre la historia de «El sexto sentido»

Se cumplen veinte años del estreno del aclamado largometraje del director de origen indio, que recibió seis nominaciones a los Oscar

Bruce Willis (el doctor Malcolm) y Haley Joel Osment (Cole) en «El sexto sentido»
Bruce Willis (el doctor Malcolm) y Haley Joel Osment (Cole) en «El sexto sentido» - IMDb
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Hay películas que se entienden –y disfrutan– de otra manera al verlas por segunda vez, cuando se despeja ese «cliffhanger» que mantiene en vilo al espectador la primera vez que la visiona. Sucede, por ejemplo, con «Pulp Fiction», el segundo largometraje de Quentin Tarantino, cuando se clarifica su orden temporal. También con «Shutter Island», el aclamado thriller de Martin Scorsese y la identidad real del personaje de Leonardo DiCaprio, o con «El show de Truman» y lo que sucede realmente con Jim Carrey. Y obviamente, también con «Psicosis», la cinta de terror por excelencia de la historia del cine y quizá la obra que mejor define la filmografía de Alfred Hitchcock.

Aunque en pocas películas es tan trascendental la importancia de «despejar la equis» como en «El sexto sentido», el largometraje que, con toda la razón del mundo, ubicó a M. Night Shyamalan en la primera línea del panorama cinematográfico mundial hace ahora dos décadas. El pasado martes 6 de agosto –el día del cumpleaños del cineasta estadounidense de origen indio– se cumplieron veinte años del día en que la película se estrenó en los cines de Estados Unidos y fascinó a la crítica y al público de todo el planeta. No era para menos. Casi nadie podía olerse el giro de guión final a la salida del cine, aunque muchos todavía se sorprenden de no haberse dado cuenta de lo que estaba sucediendo desde el inicio de la cinta.

Asombra y maravilla a partes iguales el hecho de que Shyamalan tuviera solo 28 años cuando terminó de rodar «El sexto sentido». Casi tanto como que su protagonista, un jovencísimo Haley Joel Osment apenas tuviera once. Las actuaciones estelares de Bruce Willis (siempre sublime) y la musa del terror Toni Collette conferían todavía más inquietud y presteza a un thriller en el que brillaba más que nadie el siniestro niño Cole, el personaje de Osment, que consiguió crear un vínculo casi perfecto con el Doctor Malcolm Crowe, al que daba vida Willis. Una relación capital para entender el final definitivo de la cinta y similar, aunque a su manera, de la que el propio Osment consigue crear en «Cadena de favores», su otra gran película, con el personaje de Kevin Spacey. Lástima que el joven actor nunca terminase de abrirse hueco en la industria. Desde luego, talento no le faltaba.

La importancia de los detalles

A lo largo del largometraje, hay varios detalles que permiten intuir qué es lo que está sucediendo entre Cole y Malcolm en «El sexto sentido». En ningún momento se aprecia al psiquiatra conversando con Lynn (Collette), la madre del niño, ni tampoco se le ve recuperándose del disparo que recibe en la primera secuencia. Por no hablar de la locución más inolvidable de la película, o lo que es lo mismo, la confesión del niño al doctor: «En ocasiones, veo muertos». Una frase, todo sea dicho, que estuvo a punto de ser eliminada por el director del montaje final. Pero que hoy, y gracias a que al final no lo hizo, es una de las expresiones más recordadas de la historia del cine moderno (y no tan moderno).

Nada sucede por casualidad en «El sexto sentido». Ni siquiera al pensar en la relevancia de los colores. En especial del rojo, pues cuando cualquier elemento de esa tonalidad aparece en pantalla, evidencia que algo clave va a suceder. Shyamalan no deja nada a la casualidad en su largometraje, cuya historia, por otro lado, pudo haber sido totalmente diferente. Cuando al cineasta se le ocurrió la idea de la película, su plan inicial era el de contar la historia de un asesino en serie cuyas víctimas se comunicarían con el personaje de Cole, sin prestar especial atención a su vínculo con el doctor Malcolm. Por fortuna, dio marcha atrás, igual que cuando decidió cortar la recordada frase del niño. A veces, la mejor decisión es la que no se toma.

El éxito de la película apenas tuvo precedentes dentro del género. Encuadrada entre las 160 mejores películas de todos los tiempos según el prestigioso portal IMDb, la cinta recibió hasta seis nominaciones a los Oscar: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión Original, Mejor Montaje, Mejor Actor (Osment) y Mejor Actriz (Collette); y otras dos a los Globos de Oro –Mejor Guión Original y Mejor Actor, para Osment–. Además, «El sexto sentido» se convirtió en la tercera cinta de terror en la historia en ser nominada a Mejor Película en los galardones de la Academia (tras «Tiburón» y «El exorcista»), aunque no ganó ninguna estatuilla. Tampoco importó.