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De «Taxi Driver» a «Infiltrados»: las mejores películas de Scorsese

A sus 75 años, la filmografía del director está plagada de auténticos éxitos, como «Toro salvaje», «Uno de los nuestros» y «El lobo de Wall Street»

Martin Scorsese, junto a Leonardo DiCaprio en «Shutter Island»
Martin Scorsese, junto a Leonardo DiCaprio en «Shutter Island»
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Hace menos de medio año que cumplió 75 años, pero Martin Scorsese continúa siendo uno de los grandes referentes del cine actual. Por ello, acaba de ganar el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2018, un reconocimiento más que redondo a su filmografía.

Con más de sesenta títulos a sus espaldas como director, Scorsese ha creado auténticas obras maestras del Séptimo Arte. Su estética tan marcada, su gusto por la buena música y su pasión por los trajes, las historias reales y las tramas de mafiosos, gánsteres, apuestas y criminales le han llevado a encumbrar una filmografía en la que tiene cabida, incluso, un anuncio que rodó para Freixenet en 2007. El mismo año en que ganó el Oscar por «Infiltrados», su única estatuilla como Mejor Director y que recibió de manos de Francis Ford Coppola, Steven Spielberg y George Lucas. Casi nada.

Con Robert De Niro, Harvey Keitel, Leonardo DiCaprio y Joe Pesci como los intérpretes más icónicos de su filmografía (con los dos primeros volverá a trabajar en su próximo proyecto, la esperada «The Irishman»), Scorsese también ha descubierto el talento de actrices como Jodie Foster (como demostró en «Taxi Driver» y «Alicia ya no vive aquí») y de Margot Robbie, con aquel estelar papel que le alzó a la gloria en «El lobo de Wall Street».

«Marty» también gusta –¿y por qué no?– de tener pequeños papeles en sus filmes y nunca le ha temblado el pulso para dar rienda suelta a sus deseos, como ese tratamiento tan explícito que hace de la violencia y la religión, en su lucha por conquistar la gran pantalla. Y lo ha logrado, con una amplia retahíla de película de las que en ABC Play seleccionamos doce.

Toro salvaje (1980)

Uno de los largometrajes más aclamados de Scorsese y un 'must' en toda lección de cine que se precie. Narra la historia del joven boxeador Jake LaMotta (Robert De Niro), que se entrena sin descanso junto a su hermano Joey (Joe Pesci), que también es su mánager, con el sueño de convertirse en campeón de peso medio.

Su pasión por llegar a la élite se convierte en obsesión y, cuando al fin logra su objetivo, su carácter se torna en descontrol absoluto y violencia desenfrenada. Incapaz de controlar su éxito y su temperamento, su actitud pone en riesgo su matrimonio con Vicky (Cathy Moriarty), a medida que aumenta la tensión en su vida al verse presionado por la mafia para que amañe sus combates. El papel tan intenso de De Niro le valió el Oscar a Mejor Actor.

Shutter Island (2010)

Esta historia trepidante sobre morales dobles y realidades paralelas la protagonizan Mark Ruffalo y Leonardo DiCaprio, el otro gran fetiche de Scorsese junto a De Niro. En ella, ambos encarnan a dos detectives policiales que, en los cincuenta, acuden a una remota isla de Boston para investigar la desaparición de una peligrosa asesina, que ha logrado escapar del hospital psiquiátrico en el que estaba recluida.

A su llegada, ambos descubren que el centro es de lo más rocambolesco y siniestro y que esconde secretos mucho mayores que el motivo por el que han sido destinados a la isla. Y que incluso –sobre todo a uno de ellos, sin entrar en más detalles– les hace cuestionarse su propia realidad.

Malas calles (1973)

Una de las primeras cintas de la carrera de Scorseses es también una de las más brillantes. «Malas calles» parte de una historia ideada por el propio cineasta (que no acostumbra a guionizar las cintas que dirige), sobre la historia de varios jóvenes que se reúnen cada día en un bar, pero más centrada en dos: Charlie y Johnny, a los que dan vida, como no podía ser de otro modo, Keitel y De Niro.

La trama se centra en los los chicos, que vagan día sí y día también por las noches del conflictivo barrio neoyorquino de Little Italy, sin más preocupación que beber y trasnochar. Hasta que un día, deciden, a través del tío de Charlie, entrar en la mafia de Nueva York, en una decisión que cambiará su existencia para siempre.

Infiltrados (2006)

Sin duda, una de las grandes obras maestras del director y que refleja su estilo en estado puro. Con DiCaprio, Matt Damon y Jack Nicholson en los papeles principales, se centra en las historias paralelas de dos policías infiltrados: por un lado, el novato Billy (DiCaprio), que se sumerge en el organigrama de la mafia irlandesa de Boston, dirigida por el peligroso Frank Costello (Nicholson); y por el otro Colin (Damon), un joven agente que promociona en el cuerpo de policía... en el que está infiltrado por la mafia.

Su ritmo trepidante y vibrante hace que apenas se noten las dos horas y media que dura el filme, que también pone de manifiesto el gusto de Scorsese por los 'remakes'. Un placer, ése del cineasta, que también puso en liza con «El cabo del miedo» o «Silencio» y que en «Infiltrados» le valió su único Oscar a Mejor Dirección.

El último vals (1978)

Esta pieza documental sirve también para descubrir la pasión de Scorsese por la buena música. Estrenado en 1978 y rodado dos años antes, la cinta pone su foco en los conciertos de despedida de «The Band», el grupo por el que pasaron ilustres como Bob Dylan, Van Morrison, Neil Young, Eric Clapton o Neil Diamond.

En palabras del crítico de ABC Federico Marín, «El último vals» es «el padre de todos los documentales sobre el rock y otros estilos hermanos». «Lo mejor de este monumento a la música es que va más allá del típico concierto filmado, no solo por sus entrevistas a los miembros de la banda. Tiene poesía, tiene emoción y está cargada de melancolía, aunque solo sea porque supone el adiós a un grupo legendario después de 16 años en la carretera. Para varias generaciones de espectadores se convirtió en la Biblia de la música moderna (hoy clásica)», escribe. Treinta años más tarde, en 2008, Scorsese rodó «Shine a Light», su documental sobre «The Rolling Stones».

Gangs of New York (2002)

«America was born in the streets» –«América nació en las calles»– fue mucho más que un eslogan para presentar esta cinta a principios de siglo, en la que la mafia volvía a ser protagonista. En esta ocasión, acompañaban a DiCaprio en el reparto otros ilustres del celuloide, como Daniel Day-Lewis, Jim Broadbent, Cameron Diaz y Liam Neeson.

Inspirada en la Nueva York de mediados del siglo XIX, y en su conflictivo barrio de Five Points, la película se centra en la lucha entre dos bandas: los «Conejos Muertos», liderados por el Padre Vallon (Neeson) y los «Nativos Americanos», con Bill «El Carnicero» (Day-Lewis) al frente. El escuadrón liderado por el personaje de Day-Lewis termina imponiéndose y dominando las calles de Nueva York. Pero tres lustros después, el hijo del Padre Vallon, Amsterdam (DiCaprio) quiere vengarse de Bill «El Carnicero» y de sus criminales.

El color del dinero (1986)

Apenas unos meses después de estrenar «¡Jo, qué noche!», Scorsese lanzó «El color del dinero». No se notó el desgaste y de hecho, esta cinta protagonizada por Paul Newman y Tom Cruise (y en la que no aparecen, sorprendentemente, De Niro, Keitel, Pesci ni DiCaprio) elevó más aún al cineasta hacia el Olimpo.

La película se centra en las tramas cruzadas del antiguo campeón de billar Eddie Feslon (Newman), ya retirado; y del joven jugador Vincent Lauria (Cruise), cuya manera de jugar fascina a Eddie. Hasta tal punto que abandona el negocio de licores que ostenta para apostar por Vincent y convertirse en su mentor, para juntos y, en compañía de Carmen (Mary Elisabeth Mastrantonio), intentar hacerse de oro aprovechando el talento de Vincent. El filme, segunda parte de «El buscavidas» (1961) de Robert Rossen, en la que Newman interpretaba al mismo personaje, le valió al veterano intérprete su único Oscar.

Uno de los nuestros (1990)

Inspirada en la historia real del ya desaparecido criminal Henry Hill, la historia se centra en la vida del gánster, al que da vida Ray Liotta. Un hombre que, fascinado por la vida de los mafiosos del barrio de Brooklyn en el que vive, decide dejar los estudios y unirse a la célula, liderada por Paul «Paulie» Cicero (Paul Sorvino), Jimmy Conway (Robert de Niro) y Tommy (Joe Pesci, que volverá a trabajar para Scorsese en «The Irishman», por cierto).

Con el tiempo, Henry comienza a hacerse fuerte y ganar peso en la organización y a estrechar sus vínculos con los líderes, en especial con Jimmy. Sus negocios son cada vez más turbios, pero proporcionales a la gran cantidad de dinero que les reportan. Aunque ya se sabe que, como dice aquella canción de «Guns N'Roses», «nothing lasts forever, even cold November rain» (nada dura eternamente, ni siquiera las frías lluvias de noviembre). Y no podía ser de otro modo en esta cinta, que también deja patente que se puede cenar de manera muy tranquila pese a tener un cadáver en el maletero del coche.

Taxi Driver (1976)

Una de las películas más reconocidas y reconocibles del bueno de «Marty», sin ninguna duda. Protagonizada por Robert De Niro en el papel del cuanto menos controvertido Travis Bickle, un veterano de la Guerra de Vietnam reconvertido en taxista y enamorado en secreto de la despampanante Betsy (Cybill Shepherd), el largometraje se centra en la vida de Travis y en sus pasiones ocultas.

Sobre todo, desde que momento en que el taxista, aturdido ante la masiva violencia callejera que asola Nueva York, decide comprarse un arma y pasar a la acción. Destruir o ser destruido, ya saben.

Casino (1995)

Con Robert De Niro y Joe Pesci una vez más como hombres fuertes, a mediados de la década de los noventa Scorsese volvió a ponerse al frente de este thriller. La temática, adivínenla: la mafia. La película, como su nombre indica, se centra en la historia de un importante casino de Las Vegas en los setenta, que es propiedad de una organización criminal.

Aunque la cinta se enfoca especialmente, en la trama del director del casino, el hábil Sam «Ace» Rothstein (De Niro), cuya misión es que la banca siga ganando siempre, a toda costa. Su vida cambia radicalmente cuando sus jefes, impresionados por su destreza, envían al impetuoso Nicky Santoro (Pesci) a cuidar de Sam, pese a que este, enamorado de la bella Ginger (Sharon Stone), no comparte el entusiasmo de sus jefes por tener a Nicky respirándole en la nuca.

¡Jo, qué noche! (1985)

Esta película es una de las grandes excepciones de la filmografía de «Marty». No solo porque en ella no aparezcan ni De Niro, ni DiCaprio, ni Keitel, ni Pesci, que ya de por sí es noticia, sino por el fondo tan cómico que tiene. El filme, como su nombre indica, se centra en la alocada noche que, por circunstancias y atraído por Marcy (Rosanna Arquette), termina viviendo un informático solitario, Paul Hackett (Griffin Dunne), en uno de los peores barrios de Nueva York.

A pesar de que su título en español no es el más acertado (el original es «After Hours», algo así como «Horas extra») y de que directores como Rodrigo Cortés se nieguen a referirse a la cinta como «¡Jo, qué noche!», la cinta es «una maravilla del género», en opinión del crítico de ABC Federico Marín. «El ritmo que le imprime el director y los giros del guión de Joseph Minion hacen de esta película poco conocida del cineasta una demostración de su versatilidad, que quizá desconozcan los más jóvenes», cuenta sobre esta cinta de Scorsese, «su título más divertido» y que «permitió descubrir a Linda Florentino, en un reparto en el que destacan Teri Garr, Bronson Pinchot y John Heard».

El lobo de Wall Street (2013)

Basada en hechos reales, como tantas otras obras de Scorsese, «El lobo de Wall Street» es otra de los títulos más prestigiosos de la carrera cinematográfica del director. La trama se centra en la vida del prometedor Jordan Belfort (DiCaprio), un joven corredor de bolsa que, de la noche a la mañana, se hizo millonario gracias a su trabajo en Wall Street.

Incapaz de contener su nuevo nivel de vida y de resistirse a la lujuria, el poder, las drogas y sobre todo, el dinero, Belfort se obsesiona con una modelo, Naomi (Margot Robbie) y rompe su matrimonio con Teresa (Cristin Milioti), su novia de toda la vida –bendito dilema, todo sea dicho–. Con su vida descontrolada y sin miedo a la ley ni las autoridades, Belfort, «El lobo de Wall Street» se vuelve cada vez más inconformista, tensando la cuerda hasta límites insospechados.