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Premios Platino

«Roma», capital del cine iberoamericano

La cinta de Alfonso Cuarón triunfa como local en la VI edición de los Premios Platino

España reina en siete de las diecisiete categorías, aunque se le sigue resistiendo el galardón principal

El equipo de «Roma» presente en los Premios Platino recoge el galardón a mejor película iberoamericana
El equipo de «Roma» presente en los Premios Platino recoge el galardón a mejor película iberoamericana - EFE
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Hay cosas seguras, y luego está que «Roma» es la película en español del año. En la gala de los Platino, que aspiran a consolidarse como el premio de los premios del cine en Iberoamérica, solo podía arrasar la cinta de Alfonso Cuarón. Y así fue. De «Roma» se ha escrito todo, se ha aplaudido todo desde que se presentó hace casi un año en Venecia. Ayer cerraba la temporada con la novedad de que, por primera vez, la historia que nacía de la memoria del cineasta mexicano era premiada en su país. Pero él no apareció. Cuarón estaba en Londres, donde vive lejos del calor tropical de Riviera Maya, sede de esta sexta edición de los Platino. El antiguo vecino de la Colonia Roma no mandó ni siquiera un mensaje para celebrar sus cinco galardones: Mejor película, dirección, guion, fotografía y sonido.

Iberoamérica se ha convertido en la cinematografía de moda. Si hace no muchos años era el cine rumano y antes el coreano, ahora es el que habla en español. Los Oscar lo constatan y los Platino lo recogen. Hace dos años, «Una mujer fantástica» se llevaba el Oscar a mejor película extranjera y después el Platino a mejor película. El mismo recorrido que ha tenido «Roma» este 2019. Si un filme brilla en la lengua de 500 millones de hispanohablantes, su destino es la fiesta común del cine latino.

Conquista española

A donde no llegó «Roma» llegó España. Y no es una clase de Historia. Es solo cine. Más del 30 por ciento de las nominadas eran españolas o tenían dinero español en su producción, y siete de los 17 ganadores llegaron de la Península hasta la costa mexicana. Pero el premio principal, el de mejor película, se le resiste al país fundador de estos Platino, de la mano de Egeda, allá por 2014.

Raphael, premio de honor, encabezó a la delegación patria. Le acompañarón en la foto de ganadores Antonio de la Torre por su papel en «El reino», la cinta de Rodrigo Sorogoyen sobre la corrupción; Javier Fesser y sus Campeones, premio al cine en educación y valores; «Un día más con vida», mejor cinta de animación; Alberto Iglesias, mejor banda sonora para «Yuli»; «El silencio de otros» como mejor documental; Alberto del Campo, montador de «El reino», que le dedicó el premio a la España Vaciada; y Paco León y el equipo de «Arde Madrid» en la categoría de Series.

Iberoamérica tiene un calor y un color especial, y también su propio ritmo. Pero en esto de las galas de cine, una velocidad a elogiar. Apenas dos horas de ceremonia que volaron al ritmo de Raphael y bajo la batuta de Santiago Segura y Cecilia Suárez («La casa de las flores). Si ni los Oscar son capaces de organizar una gala entretenida, al menos que sea breve, por si hay suerte y se cumple el dicho. Así, los Platino apostaron por juntar a premiados en el escenario, con discursos rápidos y poca fanfarria. No se libraron, eso sí, del momento bochornoso de la noche, que hizo que los abanicos de los invitados al teatro Xcaret se convirtieran en ventiladores: Edu Soto subió al escenario en bañador, con aletas y tubo de bucear. El espacio y el tiempo se plegaron para que esos cinco minutos fueran horas. «Me estás hundiendo la gala», le reprochó Santiago Segura tirando de guion, aunque sonó espontáneo. «Aplaudan que si no se enfada», tuvo que pedir el español para volver a conectar al público.

Las actuaciones musicales de Raphael y los ídolos juveniles Lali Espósito y Sofía Reyes levantaron a la gente. «¿Quién es esa Lali?», se preguntaba alguien en la sala de prensa a un lado de una de las mesa; minutos después, en el otro lado, buscaban en Google el nombre de Javier Fesser. Porque para esto se inventaron los Platino, para unir 23 industrias culturales con un cimiento común, el idioma. Porque mañana, en Paraguay, Ana Braun será la fotografía de portada de los periódicos por ganar el premio a mejor actriz por su papel en «Las herederas». Yalitza Aparicio lo había ejemplificado antes desde el escenario, cuando pidió que los asistentes de los 23 países iberoamericanos unieran sus manos: «Manos unidas entre naciones hermanas y comprometidos con la igualdad entre hombres y mujeres, qué lindo momento», gritó la protagonista de «Roma».

Una Yalitza Aparicio que todavía, cuando sube a los escenarios en galas como las de anoche, no se sabe si está desconectada, despistada o que el mundo del directo le es todavía lejano a una mujer que se pasó la interpretación hace poco más de un año. Eso sí, la antigua profesora fue la más requerida desde que aterrizó en Xcaret, y su poderosa mirada impresiona incluso cuando está comiendo en relajada en una terraza.

Las series no son solo Netflix

El huracán informativo que arrasó en la previa de los últimos Oscar o en los Festivales de Cine, que la película de una plataforma se hiciera con el premio principal, fue ayer menos que una anécdota. Agua pasada ya no mueve molino, y solo se habló de Netflix en la categoría de series. Fue protagonista en el discurso inaugural de Santiago Segura -«Cecilia Suárez no hablará como en La casa de las flores porque Netflix no le deja»- y sobre todo cuando Paco León recogió el galardón por «Arde Madrid»: «Esta serie no la quiso Netflix, hay vida después de Netflix. Gracias Movistar», lanzó el actor, cerrando, quien sabe, las puertas a la plataforma americana y abriendo la opción de una nueva temporada en la plataforma española.