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El ridículo final que a punto estuvo de estropear «Titanic»

La historia de amor más triste del cine estuvo a punto de terminar de otro modo. Uno que, lejos de arrojar luz sobre la tragedia del hundimiento, hubiera ensombrecido el estatus de la tercera película más taquillera de la historia

Leonardo DiCaprio y Kate Winslet en «Titanic» - Vídeo: James Cameron habla sobre el reestreno de Titanic en 3D
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El éxito de «Titanic» pilló a todo el mundo desprevenido. Las salas acogieron en su día cantidades ingentes de espectadores que acudían a ver la película, convirtiéndola en una de las más taquilleras de la historia, solo superada por el propio James Cameron y su «Avatar» y el reciente empujón de «Vengadores: Endgame». Sus continuas reposiciones en la televisión han hecho que este clásico del cine, con once premios Oscar, todavía perdure en el imaginario colectivo de varias generaciones. James Cameron continúa, más de dos décadas después, cerrando el podio de la taquilla mundial con esta conmovedora historia de amor a bordo del por entonces crucero más grande del mundo que engrosó la taquilla mundial con 2.187 millones de dólares, pero se guardó un as bajo la manga por si el broche final de su historia no funcionaba como estaba previsto.

Del mismo modo que la Vivian de Julia Roberts terminaba de forma más trágica su aventura romántica y consumista en «Pretty Woman», también el desenlace de «Titanic» pudo haber sido diferente. Y no, no estamos hablando de la siempre cuestionada muerte de Jack (Leonardo DiCaprio), que ni siquiera en esta versión alternativa se salvaría pese a entrar de sobra en la tabla. Tampoco del arduo romance de su personaje con Rose (Kate Winslet), en el que bastó un coche con cristales empañados y un «a las estrellas» para que la imaginación volase. Y mucho menos una forma de esquivar ese iceberg que provocó un accidente histórico.

Tras un eterno «flasback» que prácticamente duraba toda la cinta, Rose decide desprenderse del colgante Corazón del Mar, un diamante que fue el único objeto que llevaba encima al posar desnuda para Jack Dawson el día antes del hundimiento del barco. Ya anciana, decide tirarlo por la borda, y dejar partir los recuerdos que la mantuvieron anclada a ese pasado que jamás superó pese a intentarlo.

Pero la historia pudo no acabar donde lo hizo. Como tantos otros directores, Cameron rodó un final alternativo. En ese otro desenlace, el personaje de Brock Lovett cobra mayor protagonismo al intentar convencer de todas las formas posibles a Rose para que no se deshiciera de ese diamante cuya búsqueda sirve de hilo conductor al filme.

Al final, empatiza con la anciana y comprende su motivación por lo que... ¡estalla en una carcajada! Un final ridículo que hubiese ensombrecido a una de la spocas películas que logró la comunicón entre crítica y público.