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Richard Gere: «Nunca acepté ser el caballero de Hollywood»

El actor, que trabaja lejos de los grandes estudios, sigue enfocando su cine hacia las causas sociales

Richard Gere, en Madrid, tras presentar «La cena»
Richard Gere, en Madrid, tras presentar «La cena» - ABC
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Richard Gere (Filadelfia, 1949) es una anomalía dentro del Hollywood actual: su nombre lleva más de una década sin aparecer en los créditos de una película de los grandes estudios y se asocia más a la filantropía y al budismo que al cine. Castigado por China (cuyos millones mueven la industria) por su apoyo al Tíbet, sobrevive como soldado de fortuna rodeado de autores independientes, donde lo de menos es la nómina y lo de más, la denuncia de cualquier injusticia. El actor ha visitado España para presentar «La cena», que estrena este viernes, en la que da vida a un político que tiene que negociar con su hermano cómo afrontar un terrible acto cometido por los hijos adolescentes de ambos.

P - ¿Cree que es más conocido por su cine que por su labor filantrópica?

R - Le contaré una anécdota: al «photocall» en la Gran Vía invité a dos personas sin hogar a compartir ese momento con nosotros. Me chocó que estaban a mi lado y en ese momento eran completamente invisibles para los demás. Nadie los veía. Esa es la única verdad, el resto es basura. Es la naturaleza superficial del mundo: importo porque soy rico. Lo que sí es real es que todos somos humanos iguales.

P - Contaba en «Hollywood Reporter» cómo denunciar al regimen chino le hizo alejarse de la industria. ¿Vive las consecuencias?

R - Yo no he sufrido nada, pero sé que el partido comunista chino tiene una influencia muy grande sobre el negocio del cine. Pero solo pueden influir en las películas de 200 o 300 millones, no en el cine independiente que yo hago.

P - Al final, denunciar una injusticia tiene consecuencias...

R - Sí, pero eso también es superficial, aunque quizá duela un poco más. A cambio, lo que ganas es descubrir que el corazón es un portal que atraviesas y que, una vez ahí, todo es inmenso. Cosas como sufrir las consecuencias son solo pequeños dolores por los que hay que pasar.

P - En el filme, da vida a un político con una parte oscura. ¿Cree que todos son así? ¿Le inspiró Trump?

R - En realidad, todos tenemos esa parte oscura, pero es posible ser consciente y transformar esa oscuridad. Con Trump estamos en una situación muy peculiar. Es una aberración. Es tan narcisista que no lo puedes comparar con nadie.

P - ¿Está cómodo en este tipo de películas?

R - Es el mismo tipo de películas que siempre he hecho. Jamás he hecho una producción realmente cara, no lo recuerdo. Eso sí, mis primeras películas las hacían los grandes estudios: Paramount, Disney… Pero ellos ya no arriesgan con este tipo de cine, así que las hacemos nosotros.

P - ¿Falta originalidad en Hollywood?

R - Por supuesto. Hablamos de cantidades de dinero ingentes. Apostar tanto dinero en algo nuevo es arriesgado, hace falta ser muy valiente. Y no hay mucha gente valiente en el mundo.

P - ¿Le parece ético que se gasten esas millonadas en hacer una película? Si fuera jefe de esas productoras, ¿lo haría?

R - No se trata de ser ético o no porque esas películas retornan la inversión a los productores. Yo no lo haría porque para mí no sería divertido. Nosotros por ejemplo rodamos en 21 días, nadie cobra… Pero hay mucha energía en hacer las películas independientes. Es más divertido y hay mucha creatividad.

P - Como paradigma del caballero de Hollywood, ¿a quién legaría su título cuando se retire?

R - Nunca acepté el título, y por tanto no se lo puedo dar a nadie. (Risas)