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Los problemas raciales no envejecen en el corazón de América

Barry Jenkins recupera una novela de James Baldwin para retratar las injusticias de hoy en «El blues de Beale Street»

Escena de «El blues de Beale Street»
Escena de «El blues de Beale Street»
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El director y escritor Barry Jenkins se postula en su última película -«El blues de Beale Street»- como un importante cronista cinematográfico de la realidad racial en Estados Unidos. La cinta, por cierto, adapta la novela homónima de James Baldwin, considerada por muchos como imposible de filmar. Pero Jenkins, capaz de hacer posible lo imposible, consigue retratar con su magia la historia de Tish y Fony en el Harlem de los 70. «Hay muchas cosas que ocurrieron hace décadas y que siguen sucediendo hoy en día. Por ejemplo, las mujeres siguen siendo el 51% de la población, y su porcentaje es muy bajo en determinados trabajos. ¿Por qué no hay mujeres directoras operando cámaras en Hollywood? Hay temas que deberíamos enfrentar y este libro pone de relieve lo poco que hemos cambiado en cuarenta años», comentaba el director a ABC durante el Festival de Toronto.

El talento del realizador para adaptar relatos le llevó a ganar el Oscar por «Moonlight», aunque este año se ha quedado fuera de las nominaciones. «Leí la novela de Baldwin en mi época de estudiante, cuando todavía estaba en la universidad, y me fascinó. Me obsesioné con él. Sus libros tuvieron una gran influencia en mis años de formación. Una exnovia me regaló “The Fire Next Time” y cambió mi vida. Desde entonces se ha convertido en uno de mis escritores de cabecera», reconoce ahora Jenkins.

Protagonizada por Stephan James y el recién llegado KiKi Layne, que interpretan a dos jóvenes amantes condenados por la malversación de la policía y una falsa acusación de violación, en «Beale Street» el director comparte la misma calidez y ardor que encontramos en sus películas anteriores, que iban directas al corazón. «Este filme es importante porque mucha gente se va a identificar con lo que ocurre en pantalla. Creo que es necesario que nosotros contemos nuestras propias historias», explica el director ante la insistencia de varios periodistas norteamericanos ante el tema racial del filme. Porque muchos de los problemas raciales de los que trata Beale Street (encarcelamiento masivo, pobreza, vivienda, educación) aún están de actualidad. «Tenia claro que el poder de la adaptación del libro estaba en ajustar la época en la que ocurren los hechos, porque muchas de las cosas que suceden en la película todavía las vemos en las noticias».

Para interpretar a la madre de esta joven pareja amenazada injustamente, el realizador cortejó a la actriz Regina King hasta que la consiguió. Un papel a la medida que podría llevar a King hasta el Oscar, después de ganar el Globo de Oro. «Regina tiene una esencia muy especial. Todo su trabajo en la televisión la ha acercado al público. No cabe duda de que representa muchos aspectos de lo que significa ser mujer en este país. Es madre, tía, hermana, prima, abuela. Su personaje habita en todas las mujeres y eso representa también en el libro de Baldwin. La interpretación que hace de su persona está llena de matices, precisamente por su experiencia a lo largo de los años», asevera el director.

La empatía que buscaba Jenkins en King se la devuelve la actriz exponencialmente. «El libro de James Baldwin es una poderosa reflexión sobre el amor. Nadie en Hollywood puede decir que no hay público para este tipo de narraciones. Queremos vernos a nosotros mismos en pantalla. Queremos ser testigos de nuestras historias. Nuestros hijos merecen ver a sus padres. De hecho, mi hijo me dijo que era la primera vez que se veía reflejado en una película», recordaba King tras ganar el Globo de Oro.

El aprecio del público

Ahora, la actriz reconoce que no se preocupa tanto por el Oscar como en conseguir el aprecio del público. «Barry, desde el principio, creó para todos los actores una atmósfera de confianza. Desde el primer día hasta hoy le estoy agradecida por darme la oportunidad de participar en su película. Lo que yo realmente quiero no es el premio, que también, sino que el público entienda lo que contamos, que contribuya al cambio. “El Blues de Beal Street” sigue ocurriendo en las calles. Debemos compartir nuestras historias y transformar el mundo que nos rodea», concluye la actriz.