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Premios Goya 2017 Dani Rovira: ¿A la tercera va la vencida?

El actor sale airoso de su tercera gala que se caracterizó por ser más rápida de lo habitual

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Fue en 2015 cuando Dani Rovira, Mejor Actor Revelación de aquel año por su interpretación en «Ocho Apellidos Vascos», asaltó el escenario de la gala de los Premios Goya para meterse al público en el bolsillo. Lo hizo con la frescura que siempre ha caracterizado al de Málaga, esa que le llevó a interpretar un papel protagonista en la comedia de Emilio Martínez-Lázaro y la que, desde hacía años, había impregnado sus apariciones en televisión.

Rovira se enfrentó al público, entre los que se encontraba el entonces ministro de Cultura, José Ignacio Wert, como el que se enfrenta a un grupo de amigos en la sala de un bar. Llenó su interpretación de ironías y buenos chistes. El buen trabajo de los guionistas se notaba y, además, el cómico supo interpretarlo como nadie. Como colofón para su gran noche, el actor se llevó el Premio Goya y el favor del público. Hubo quien, incluso, llegó a llamar a Rovira el Billy Crystal español.

En 2016 cambiaron las tornas. El regreso de Dani Rovira como maestro de ceremonias no gustó al público y Twitter — perdón por la manida expresión— ardió contra el malagueño. Las críticas llegaron a tal punto que el actor, hastiado de los comentarios negativos, aseguró en la red social que no le había merecido la pena presentar los Goya. Aquel fracaso televisado mantuvo a Rovira alejado un tiempo de las redes sociales. La gala, por qué no decirlo, fue aburrida y decepcionó a quienes esperaban que la frescura que caracteriza a Rovira apareciera en algún momento sobre aquel escenario. Al guión le faltaba chispa y algunas actuaciones de la ceremonia eran prescindibles, como la que protagonizó el mago Jorge Blass.

No gustaron tampoco las reivindicaciones políticas de un Rovira, para algunos, «sobreactuado» y que había optado por la crítica fácil al sistema político. Por no hablar de aquel alegato para que la Academia nominara a Mario Casas y que disparó la mofa en Twitter.

Una gala correcta

En una entrevista a este diario, Dani Rovira aseguró que conduciría los Goya 2017 «para que no ganen los cuatro borrachos de Twitter». «Estuve unos meses de vacaciones, desintoxicándome de todo, y fue cuando pensé que me apetecía presentar los Goya otra vez. Sobre las críticas recibidas en Twitter el pasado año, el actor afirmó que «si te asomas a un vertedero dos o tres días después de un evento así es cuando determinada gente empieza a maquinar y a verter su odio. La verdad es que el error fue mío por asomarme a un volcán cuando estaba en erupción. Hay que saber que no tienes que asomar la carita en determinadas circunstancias».

Pues bien. Lo cierto es que Dani Rovira ha salido airoso esta noche de la gala de los Goya 2017. Airoso, que no triunfante. El protagonista de «100 metros» evitó por todos los medios las alusiones políticas y se centró en lo verdaderamente importante: el cine. La gala, más rápida de lo que hemos visto en años anteriores, evitó los números entre premio y premio. Este año no hubo magos ni claqué. Sí intervino el gran Adrián Lastra quien, junto a Manuela Velles puso la nota musical a una gala que ya desde el principio contó con música de la Film Academy Orchestra.

A pesar de la rapidez con la que se desarrolló la ceremonia, Rovira tuvo tiempo para las reivindicaciones. Pidió una nominación para su cumpañera de profesión, Alexandra Jiménez y reivindicó, como también hizo Ana Belén durante su discurso, más papeles femeninos de peso en nuestro cine. Entre sus gracietas, algún chiste a José Coronado, bromas con Antonio de la Torre y su intervención disfrazado de Supermán junto a la presidenta de la Academia. Una gala rápida, sin tiempo para la política y en la que tan solo hubo un protagonista: el séptimo arte.