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Polanski deja atrás la polémica e impone su calidad como cineasta en la Mostra de Venecia

Su filme, «J’ accuse», era uno de los más esperados del festival y ha sido muy bien acogido por la crítica

Louis Garrel, Emmanuelle Seigner y Jean Dujardin en la Mostra de Venecia
Louis Garrel, Emmanuelle Seigner y Jean Dujardin en la Mostra de Venecia - Reuters
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Fue ayer el día de Roman Polanski en la Mostra del Cine de Venecia con su película «J’ accuse (El oficial y el espía)», dedicada al capitán Alfred Dreyfus. Cuenta la historia del oficial del Ejército francés acusado injustamente de alta traición y de ser espía de los alemanes, y que fue deportado a la isla del Diablo, en el Océano Atlántico; el caso dividió profundamente a Francia. El filme era uno de los más esperados del festival, pero no asistió el realizador por el riesgo a ser detenido. Sí lo hizo su esposa, la actriz Emmanuelle Seigner, protagonista del filme.

La proyección, bien acogida por la prensa, estuvo precedida por la polémica. El pasado miércoles, la presidenta del jurado de la Mostra, la argentina Lucrecia Martel declaró: «No asistiré a la gala porque represento a muchas mujeres que estamos luchando en Argentina por estas cuestiones –en referencia con la acusación de violación que pesa sobre el cineasta–. No quiero ponerme en pie y aplaudir. La presencia de Polanski con noticias del pasado me resultó muy incómoda», dijo Martel en la rueda de prensa inaugural del Festival.

La declaración cayó como una bomba en el Lido y el coproductor de la película, Luca Barbareschi, mostró su indignación y amenazó con retirar la película si no había una rectificación de la presidenta del jurado. Martel se excusó y dijo que había sido mal interpretada. Los productores del filme hicieron un comunicado aceptando las excusas, con la esperanza de que «permanezca la serenidad de juicio frente a la película».

Con este precedente, el productor italiano, Luca Barbareschi, al iniciar la rueda de prensa de presentación de la película con los actores –recibidos con muchos aplausos–, tomó la palabra para cerrar la polémica: «El pasado es el pasado; nosotros queremos mirar solo al presente. Estoy muy emocionado por presentar este proyecto, nacido hace ya muchos años con gran esfuerzo, pero de gran actualidad. Queremos hacer dos premisas: no está presente Roman Polanski, y por tanto responderemos solo sobre el filme y dejamos atrás todo lo demás. Esto no es un tribunal moral, sino una Mostra que habla de arte».

La mayor expectación de la rueda de prensa se centró en la mujer de Polanski, la actriz Emmanuelle Seigner, que en el filme interpreta a la amante del militar Picquard, que descubre la injusticia cometida contra Dreyfus: «Para mi es difícil meterme en la piel de Polanski, aunque hoy celebramos los 30 años de matrimonio. Puedo decir que el sentido de persecución que a menudo se encuentra en sus películas procede de lo que ha sido su vida, de su experiencia. Como director es un hombre muy preciso, meticuloso con los encuadres, las luces… pero deja mucha libertad a los actores. Es la sexta película que hacemos juntos y solo ahora empiezo a habituarme a su modo de rodar, pero tengo la sensación de hacer algo fuerte y bello cuando ruedo junto a él».

Louis Garrel, intérprete del capitán Dreyfus, comentó una anécdota reveladora del sufrimiento que tuvo la familia de Alfred Dreyfus, por su origen judío: «Todo detalle que se ve en la película es real y esto me apasionó. A mis 36 años he descubierto la verdadera historia, de la que todos hablan en Francia sin conocerla realmente. Un día estaba en el set y me llamó Polanski porque había una joven que me quería conocer: Era la biznieta del propio Dreyfus. La emoción me impidió actuar ese día. Ella me contó que los hijos de Dreyfus fueron deportados durante la segunda guerra mundial, y que también su descendencia vivió un infierno. Es una historia francesa terrible».

Sobre la actualidad de la película en una Europa por la que recorre el viento de un nuevo antisemitismo, el productor francés Alain Goldman destacó la importancia del cine como instrumento para ayudar a eliminar la ignorancia: «El caso Dreyfus fue un anticipo que anunció lo que sucedió después, en particular el Holocausto».

Roman Polanski no ha venido a Venecia, pero sí ha respondido a las acusaciones con una entrevista a la web «Deadline», que la productora de la película adjunta en la información a la prensa. Polanski contraataca contra «el feminismo macartista». «¿Por qué no reacciono? Porque sería como combatir contra molinos de viento», afirma el realizador. Desde hace años buscado por la policía estadounidense y perseguido por las polémicas a causa de la condena por abuso sexual de una menor en 1977, Polanski se parangona con el protagonista de la historia, Alfred Dreyfus, judío condenado por una acusación que resultó ser falsa. «La mayor parte de las personas que me molestan no me conocen ni saben nada del caso», dijo Polanski, quien en la Mostra ha encontrado también solidaridad. Por ejemplo, Catherine Deneuve, que ha dicho que «estaría bien ver a Polanski solo como un cineasta y únicamente como un cineasta».