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Ocean's 8

Ladronas libres para el golpe del siglo XXI

Sandra Bullock toma el relevo a George Clooney en «Ocean's 8» al frente de una banda de estafadoras que actúan en plena época del #MeToo

Sandra Bullock y Cate Blanchett en «Ocean's 8»
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Han pasado ya once años desde que Danny Ocean (George Clooney) y su séquito (Matt Damon, Brad Pitt, Casey Affleck...) dieron su último golpe. Lo hicieron en el casino de Al Pacino, que, lejos del poder de la metralleta de «Scarface», solo pudo quedarse mirando el robo millonario.

En algo más de una década pueden pasar muchas cosas, y la más decisiva ha sido la de enterrar al cabecilla de ese banda de estafadores. Pero con Ocean no se termina la tradición del hurto a gran escala. Recogen su legado un grupo de mujeres que, al contrario que los originales cuyas aventuras dieron para tres películas, con ocho en el equipo se bastan.

Así, en pleno movimiento del #MeToo, «Ocean’s 8» llega justo en el momento adecuado. El «reboot» se coloca con este título en el principio, no en el final como se le presupone a una película que se desarrolla después del último periplo de Clooney y compañía. Lo hace para reparar una presencia, la femenina, limitada al interés romántico de alguno de los estafadores. «En la primera película fue tratado de forma increíblemente injusta, ridículamente injusta, esa es la verdad», reprocha Sandra Bullock.

Además de corregir el desequilibrado peso entre hombres y mujeres en los filmes de Steven Soderbergh -que ejerce aquí como productor junto a Clooney-, esta nueva cinta dirigida por su amigo Gary Ross («Los juegos del hambre») perpetúa la tendencia que parece seguir Hollywood, reinventando películas con mujeres en el elenco. Un cambio de género, terminado hace dos años aunque se estrene ahora, que ya experimentaron clásicos como «Los cazafantasmas».

«Lo bueno de la saga de Ocean’s es que sus fans no tienen ese extraño apego a que la toquen, están abiertos a los cambios, dispuestos a que les ofrezcan algo diferente. Quizás porque no son tan fieles como los de “Los cazafantasmas”, que parece como si el mundo se acabase si la tocan», dice Sarah Paulson, una madre de clase media llamada Tammy en la cinta. «Si tienes un buen reparto, da igual que sean mujeres u hombres, incluso perritos...», reivindica Cate Blanchett, Lou, la fiel aliada de Sandra Bullock en «Ocean’s 8». «La primera vez que se habló del proyecto hace años, querían un “remake” cambiando, además del género de los personajes, sus diálogos, y me pregunté: “¿Por qué cambias el diálogo cuando la que habla es una mujer? ¿Por qué una mujer no puede decir eso?” Fue muy raro. Al final no se hizo así, y en realidad creo que por fin la gente está comprendiendo que eso ya es una forma de pensar pasada de moda, y que la inclusión y diversidad benefician a todo el mundo, hombres y mujeres. Esta no es una película de mujeres, es la típica película clásica, pero da la casualidad de que está protagonizada por mujeres», matiza la oscarizada actriz.

Un reparto estelar

Todas las protagonistas enfatizan en que no es una película diferente por tener un elenco femenino en los papeles principales. Todo lo contrario, pretenden normalizar la situación y evitar, según Mindy Kalling -una joyera india en el filme de Gary Ross-, comentarios de este tipo: «¡Vaya, una película de mujeres y que está bien hecha!».

La cantante Rihanna, una «hacker» llamada Nine Ball, la carterista encarnada por la rapera Awkwafina y la veterana Helena Bonham Carter, que da vida a una diseñadora venida a menos, además del papel estelar de Anne Hathaway, completan el reparto de lujo de un filme en el que los hombres se limitan a papeles secundarios o a frases de guión que insisten en que ni están ni se les necesita. Aunque, para lujo, el botín con el que estas ladronas de guante blanco pretenden hacerse en la prestigiosa gala MET, esquivando cotizados cameos como Kim Kardashian, Anna Wintour o Katie Holmes. «Estaba aterrada. Pensé: “Estoy tan nerviosa que van a descubrirme y echarme”», bromea Paulson, más habitual de las series que de la gran pantalla. «En Hollywood, si eres mujer siempre dejas a un lado tu ego, independientemente de la gran trayectoria que tengas detrás. No sucede lo mismo con los hombres, donde no solo no lo dejan de lado sino que les siguen contratando», cuenta Kalling.

De modelos a estafadoras

Pasarela de grandes estrellas y escaparate de las prestigiosas firmas de los mejores diseñadores del mundo, la gala MET suele ser lugar para enseñar más que para esconder, para mirar de forma descarada y no sigilosamente. Sin el descaro de sus predecesores, que incluso ponían a punto tragaperras para redondear el golpe, estas ocho mujeres reniegan de las maniquíes y sacan pecho como ladronas.. «He intentado ser modelo pero no me aceptaron en la industria», bromea Bullock. Y «Ocean’s 8» se cobra la venganza: «Es divertido porque nos metemos en el Metropolitan Museum y les robamos a ellas», apunta Blanchett. «Creo que no solo son necesarios este tipo de cambios en franquicias queridas por la gente, también se pueden hacer películas independientes con ideas originales y protagonizadas por mujeres. Si esta tiene éxito, quizás suceda», reflexiona Paulson.

Más sutiles que los Jesse James o Bonny y Clyde de turno, además de llevarse el premio, estas estafadoras se van (spoiler) de rositas. ¿La diferencia con las cintas de Clooney y compañía? Además de la testosterona, Bullock y Blanchett lo tienen claro y aprovechan para reprocharlo: «Vaginas, las que no se habáin visto hasta ahora».