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Ocean’s 8, una gran operación de márketing para subirse al carro del feminismo y del #MeToo

En su obsesión por subirse al carro de la actualidad, Hollywood explora aquí el terreno comercial con una nueva fórmula

Las protagonistas de Ocean’s 8 reciben instrucciones del director, Gary Ross - Vídeo: ATLAS
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Tras una mujer de éxito, hay una tribu de mujeres que la sostiene». Esta frase, atribuida al empoderamiento femenino, representa a la perfección el mensaje de «Ocean’s 8», un filme que lucha contra los estereotipos y que termina tipificando todo aquello que pretende enfrentar en un afán por acentuar la disparidad. «Estamos celebrando no solo sus puntos en común, sino sus diferencias. Estas son ocho mujeres proceden de ocho lugares distintos. La diversidad fue intencional e importante porque este grupo necesitaba ser muy, muy representativo», reveló Gary Ross, director del filme, en Nueva York. [Crítica de Ocean's 8, por Oti R. Marchante]

«Ocean’s 8» tiene un reparto estelar de ocho mujeres brillantes –Sandra Bullock, Cate Blanchett, Anne Hathaway, Mindy Kaling, Sarah Paulson, Awkwafina, Rihanna y Helena Bonham Carter– que comparten metraje en una narración donde se termina echando de menos el talento individual de cada una de ellas.

En el cine y en la televisión, el concepto de una protagonista femenina fuerte se identifica con una mujer que domina la pantalla y hace cosas que normalmente haría un hombre. Historias como «Wonder Woman», la saga «Star Wars», «Mad Max: Fury Road», «Juego de tronos»... muestran mujeres complicadas, resistentes y valientes, involucradas en actividades hasta ahora reservadas a los hombres: disparar armas, luchar con espadas o pelear con sus puños dentro de géneros considerados «masculinos» porque «exigían» testosterona. Pero la dinámica está cambiando en Hollywood. Aquel territorio masculino tiene ahora vocabulario femenino. Las mujeres son tan fieras como los hombres. Basta ver la película «Ocean’s 8» para ver que ya no es necesario vestirse como un hombre para actuar como ellos, ahora es posible dominar la historia desde la perspectiva femenina: organizar el atraco perfecto luciendo ropa de diseño y lograr lo imposible.

Por supuesto, parte de la emoción en «Ocean's 8» es la misma que en cualquier película de atracos: se basa en la adrenalina de descubrir si pueden lograr lo imposible. Pero también invita al desasosiego ver como las protagonistas se cuelan en la exclusiva gala Met Ball. El subtexto de la película comenta taimadamente el hecho de que las mujeres y las cosas que ellas valoran se descartan a menudo en Hollywood, y sugiere el placer que provoca dar un golpe y triunfar a plena luz del día siendo mujeres. Ellas, por ser invisibles, se pueden llevar el tesoro.

La película nos dice que las mujeres están excepcionalmente equipadas para ejecutar este trabajo porque viven desdeñadas. Como Debbie (Sandra Bullock) explica a Lou (Blanchett) después de que ella pregunta por qué no contratan a un hombre para que se una al comité de planificación del atraco. «A él lo descubrirían enseguida. Es a nosotras a quienes se ignora. Y, por una vez, nos gustará ser ignoradas».

Subirse al carro sin mensaje

El poder de las mujeres llega a Hollywood, aunque, como explica Richard Brody, crítico de la revista «New Yorker», «Ocean's 8» «no está mal como mensaje, simplemente no está a la altura del talento del reparto». En su obsesión por subirse al carro de la actualidad, de movimientos como #MeToo o #Time’sUp, Hollywood explora el terreno comercial con una nueva fórmula. Empodera sí, pero no duden que «Ocean’s 8» es una gran operación financiera donde actrices de Oscar incorporan su experiencia dentro del marco de la comercialización. Puede que otras series con protagonistas femeninas empoderadas, como Killing Eve, sea más auténtica, más millennial, más acorde a los tiempos actuales, mientras «Ocean’s 8», en su fantasía, nos deja echando de menos a cada una de las actrices que la protagonizan.