ES NOTICIA EN ABC

Las obsesiones de Stanley Kubrick

El director estadounidense falleció el 7 de marzo de 1999 tras sufrir un ataque al corazón

Stanley Kubrick, en una imagen de archivo
Stanley Kubrick, en una imagen de archivo - ABC
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Stanley Kubrick descansa desde hace exactamente 20 años bajo a su árbol preferido, que se encontraba en el terreno de su casa en Hertfordshire, Inglaterra. El director solía sentarse junto a él. Sentía que aquel era un lugar seguro y tranquilo. Puede que eso fuera lo que le llevó a pedirle a su esposa poco tiempo antes de que sufriera un ataque al corazón que lo enterraran allí. El 7 de marzo de 1999, Kubrick murió en su hogar rodeado de su familia, y lo hacía sabiendo que había cumplido su propósito vital: dejar un legado, uno construido a base de sus obsesiones.

«Un día Stanley se me acercó y me dijo: ‘Jack, cada escena que quiero hacer siento que ya se hizo antes, por eso nuestro trabajo es otro: nuestro trabajo es hacerla mejor'», contó Jack Nicholson, con quien trabajó en «El resplandor». Y así lo hizo. Una de las actrices que más lo sufrió fue Shelley Duvall, quien interpretó a Wendy Torrance en la citada película. La actriz tuvo que repetir hasta 127 veces la escena del bate, consiguiendo el Récord Guinness a la escenas con más tomas jamás realizada. Kubrick consiguió que el llanto de la intérprete fuera real.

Duvall terminó perdiendo el pelo a mechones por el estrés. Además de tener que repetir las escenas hasta la saciedad, Kubrick la marginó durante el rodaje, le quitó frases del guion y prohibió a cualquiera en el set que fuese amable con ella. Su intención era machacarla psicológicamente hasta convertirla en su propio personaje: una mujer insegura y atormentada por todo aquello que le rodea. «Puede que le odiara entonces, pero ahora lo veo como un director muy importante que me dio el papel de mi vida y me hizo la clase de actriz que nunca me hubiera atrevido a ser», confesó Duvall.

Stanley Kubrick consiguió otro Récord Guinness con «Eyes Wide Shut». Su obsesión con la perfección hizo que el rodaje de la película protagonizada por Tom Cruise y Nicole Kidman durara 400 días en lugar de los cerca de cien (14 semanas) que había planeado inicialmente. Para que os hagáis una idea, la grabación de esta película superó a cualquiera de «El señor de los anillos». La trilogía al completo se rodó en 274 días. Empezó el rodaje el 11 de octubre de 1999 y terminó el 22 de noviembre de 2000.

Su obsesión con la interpretación perfecta no era la única. Como fotógrafo, sentía una fijación por el encuadre, algo que se pudo ver desde sus primeras fotografías. El videoensayista Kogonada consiguió plasmar su obsesión y mostrar al público hasta qué punto Kubrick estaba obsesionado con la armonía en los encuadres, que tenían que ser matemáticamente perfectos. Si algo no era del agrado del cineasta, este no dudaba en eliminarlo. Daba igual el esfuerzo que hubiese costado. Un ejemplo de ello es la toma que eliminó de «Barry Lyndon». «Una escena con miles de velas tomó una semana entera para poder realizarla. Cuando ya estaba hecha fue eliminada del metraje. El asistente del director me dijo que Stanley la miró y no le gustó cómo había quedado. Ahí fue cuando me enamoré de él. Pensé '¡eso es poder!'», confesó Murray Melvin.

Nuestro crítico Oti Rodríguez Marchante definió magistralmente su influencia en la columna «¿Dónde no está Kubrick?». «Las naves espaciales ya siempre se movieron al tempo y melodía de Strauss, el culto antibelicista lo puso a andar en sus “Senderos de gloria”, Sue Lyon resolvió para siempre esa ecuación irresoluble del personaje de Lolita, encontró la mejor inyección de frío en la imagen de un niño, un triciclo y un pasillo en el hotel de “El resplandor”… ¿Dónde no está Kubrick en el cine que se hace (que se pretende hacer) en las últimas décadas?...», explicó.

Ahora, 20 años después de su muerte, seguimos viendo el trabajo de Kubrick. El director estadounidense está presente en las obras de P. T. Anderson, David Lynch, Darren Aronofsky, Wes Anderson, Lars Von Trier, Gaspar Noé o Tim Burton. Incluso observamos un reflejo de su influencia lejos de la órbita terrestre ya que hay un monte de la luna Caronte, en la órbita de Plutón.