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Nicole Kidman: «Es mucho más difícil triunfar y evitar los estereotipos siendo mujer»

La actriz estrenó este viernes en España «Destroyer. Una mujer herida»

Nicole Kidman, en una escena de «Destroyer. Una mujer herida»
Nicole Kidman, en una escena de «Destroyer. Una mujer herida»
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A veces, la vida privada de los actores está tan expuesta que dejamos de creer en sus personajes en la gran pantalla. Pocos actores sobreviven a la carnaza de los tabloides, aunque hay una actriz que, como el ave fénix, ha resucitado de esas llamas innumerables ocasiones: «Cada vez que uno se cae, y yo me he caído muchas veces, surge la magia de poder regresar, de levantarse... es algo extraordinario. Mi pasado me ha llevado a un lugar increíble». Así comienza la entrevista con Nicole Kidman, una mujer que estuvo casada con Tom Cruise durante una década, perdió a dos de sus hijos en las redes de la Cienciologia, se volvió a casar con una estrella del country, Keith Urban, y, sin embargo, nunca perdió la integridad necesaria para triunfar en Hollywood. «En la vida uno tiene que renunciar a los planes que hace y dejarse llevar por el camino. El plan que yo tenía en mi mente con “Destroyer” era erróneo, como casi siempre me pasa en mi vida y en mi carrera», relata la intérprete.

«Destroyer. Una mujer herida» está dirigida por Karyn Kusama y, en ella, Kidman interpreta a Erin Bell, una mujer destruida por un pasado que la atormenta tras infiltrarse como policía en una banda de criminales de California. «Ha sido de las películas más extremas de mi carrera. El personaje es muy distinto a todo lo que yo he interpretado, pero no me he escondido, no he sido tímida, al contrario, he tratado de ser lo más real y auténtica posible. Fui capaz de meterme en ese lugar oscuro que vive ella. Y fue terrible porque no necesitaba esas emociones en mi vida», admite la actriz, irreconocible tras el demacrado rostro de esta policía que refleja su alcoholismo y su culpa.

Transformación total

Kidman vuelve a cambiar físicamente como hiciera para ganar el Oscar por «Las horas», cuando interpretó a Virginia Woolf. «Cuando no me veo dentro de un personaje, me niego a interpretarlo. Me encanta moldear mujeres diferentes a cómo soy yo. Para mí, actuar es una necesidad», presume.

Comprometida con el feminismo, suele trabajar con mujeres directoras porque cree que puede ayudar a cambiar las estadísticas de la industria. «Hay que hacer algo, no solo hablar. Soy productora y actriz, me encuentro en una situación en la que puedo ayudar a cambiar los números. Como mujer, es mucho más difícil triunfar en la industria del cine y evitar los estereotipos. Necesitamos historias desde una perspectiva femenina», sentencia Kidman, que a sus 51 años admite sentirse atraída por papeles cada vez más complejos.

«No estoy tratando de encontrar algo diferente, sino de explorar un territorio emocional donde nunca he estado antes. Siempre me ha interesado examinar la naturaleza humana. Al no sentirme atrapada por mi físico, puedo transformarme en quien sea necesario para interpretar el papel». En el filme, su personaje mantiene una relación extremadamente toxica con su hija adolescente, a quien da vida Jade Pettyjohn. «Las escenas de madre e hija fueron las más difícil porque mis hijas estaban conmigo mientras las rodaba».

Madre de dos niñas de 10 y 8 años, de su matrimonio con Urban, y de dos hijos con Cruise de 26 y 24, la actriz reconoce el peso de la maternidad en este papel. «Sin duda fue una de las razones por las que me sentí atraída a actuar en el filme, son escenas poderosas y el arte de contar historias debe ser simple y poderoso». Antes de dejarla marchar la pregunto por la segunda parte de Big Little Lies, que en abril se estrenará en HBO. «En esta segunda parte vamos a invertir más tiempo en conocer a las protagonistas. Es la virtud de protagonizar una serie. Ha sido un proceso complicado navegar el guion porque son seis personajes ricos y maravillosos. Sus vidas son complicadas y reales».