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Najwa Nimri, un vampiro sin alma ni mirada en «Quién te cantará»

El esperado regreso de Carlos Vermut tras la aplaudida «Magical Girl» profundiza en la identidad a través de una estrella de la música pop que pierde la memoria

Najwa Nimri es Lila Cassen en «Quién te cantará», lo nuevo de Carlos Vermut
Najwa Nimri es Lila Cassen en «Quién te cantará», lo nuevo de Carlos Vermut
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Decía Carlos Vermut a ABC que «Quién te cantará» se concibió como una película de terror, de vampiros, pero que la cosa fue creciendo hasta convertirse en este complejo juego de espejos y personalidades rotas entre una diva de la canción amnésica (Najwa Nimri) y una admiradora con tanto talento como escasa suerte en la vida (una excelsa Eva Llorach). Ahora, con Halloween como telón de fondo, lo único que queda de esa historia vampírica es la propia Najwa Nimri: «Mi personaje se va reconociendo en la mirada de la de enfrente, y a raíz de ir viendo cómo me ve me voy viendo a mí. Y ya cuando me acuerdo me apodero de su alma para volver a nacer», reflexiona en tono metafísico mientras no levanta la mirada de su móvil. «Carlos no dejaba mencionar lo vampírico, es más una película de transmutación y fantasmas», acota la intérprete.

Nadie mejor para dar vida a esta estrella del pop desvalida que Najwa Nimri, musa de la música electrónica en nuestro país. De hecho, en la entrevista se contamina la parte del personaje de ficción con la de la artista real. «Me gusta más estar en la cápsula del estudio de grabación y en el set que expuesta a muchísimo público. No soy de aplauso, soy de útero, de estar aislada en el estudio», reafirma Najwa Nimri, que cree que el cine ha perdido influencia para convertir a una actriz en popular. «El reconocimiento en la calle te lo da lo que estás haciendo en televisión», dice la protagonista de «Vis a Vis», en la que su personaje Zulema se ha convertido en un icono milenial. «He vuelto a pillar la ola de lo que se mueve ahora, y sin tener 20 años, que es más complejo, pero vuelvo a estar en el momento», sentencia sobre su carrera, ahora ya concentrada en la entrevista.

Un rodaje «en el Tercer Reich»

Su personaje es Lila Cassen, de la que apenas sabemos nada salvo que no recuerda quién era ni qué hacía. Recluida en su mansión de lujo con vistas al mar, debe ir encontrando su identidad al tiempo que el espectador va desenredando la madeja de su pasado. Para componer esa musa inerte, Najwa Nimri se vació por dentro y fuera. «Ella despierta cual despertar de los cuerpos, viene de no sabemos dónde, está vacía de alma y de mirada. Ha sido el trabajo más duro de mi carrera», reflexiona, y «culpa» de ese hito al director, Carlos Vermut.

«Fue muy duro. Tuve que integrar quién era el director, que sus directrices iban a ser pocas, y que me había cosificado desde el minuto uno: pasé a ser su modelo. En seguida pasó a dibujarme, y no quería saber nada del lado emocional del personaje porque no lo tenía», reflexiona la actriz sobre el director. «Carlos no "apechuga" con lo que le dices, para nada, apechugamos los demás. Y no sabes a qué nivel. Nos tenía a rajatabla como si fuera el Tercer Reich».

Frente a ella, Eva Llorach compone un personaje que huele a Goya. El de una madre maltratada por su hija adolescente que solo encuentra felicidad en la música de su ídolo, a la que imita cada noche en el karaoke donde trabaja. La fan debe ayudar a la estrella a saber quién era a través de la imitación, un juego que el propio Carlos Vermut propuso a Najwa. «Cogió cuatro temas míos, les quitó mi voz, puso a Eva Amaral a cantarlos y ahí empezó el experimento: tuve que aprender con Eva a recantar mis canciones cantadas por otras personas», explica la diva vista por los ojos de su personaje.