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Oscar 2018 Mujeres y negras: dificultad doble en los Oscar

Hubo que esperar hasta bien entrado el siglo XXI para que una mujer recibiera la estatuilla del Oscar por su trabajo como directora (en 2009); en el caso de las actrices, la primera afroamericana en recogerla no lo hizo hasta 2001

Halle Berry, primera mujer afroamericana en ganar un Oscar a mejor actriz principal (en 2001, por «Monster's Ball»)
Halle Berry, primera mujer afroamericana en ganar un Oscar a mejor actriz principal (en 2001, por «Monster's Ball»)
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En el 90 aniversario de la primera gala de los Oscar, que se celebra este domingo 4 de marzo, volverá a reivindicarse el fenómeno #MeToo, una protesta en clave femenina contra los abusos de poder por parte de los hombres y cómo estos lo aprovechan para forzar a las mujeres a hacer cosas que no desearían solo por conseguir trabajo. En la gala de 2017 fueron los actores negros los que abanderaron otro movimiento: el de los #OscarsSoWhite («demasiado blancos»), que terminó con la ceremonia en la que más personas negras han recogido estatuilla con Viola Davis (actriz de reparto), Barry Jenkins (mejor película) y Mahershala Ali (actor de reparto) a la cabeza. [Sigue la gala de los Oscar 2018 en directo: alfombra roja, mejor película, mejor actor y actriz protagonistas, anécdotas y mejores momentos de la gala y mucho más en ABC].

Si los Oscar se crearon en 1929, la primera mujer en ganar uno como Mejor película, tuvo que esperar hasta 1973. Fue para la productora Julia Phillips, que lo recogía junto a su marido, Michael Phillips, y a Tony Bill, por «El golpe».

Kathryn Bigelow
Kathryn Bigelow

El galardón a mejor dirección, sin embargo, no lo consiguió una mujer hasta que hizo lo propio Kathryn Bigelow en 2009 por «En tierra hostil». De momento, Bigelow es la única mujer directora que tiene la preciada estatuilla en su haber. Este domingo Greta Gerwig («Lady Bird») puede convertirse en la segunda mujer en hacer historia arrebatando el preciado reconocimiento a sus compañeros de nominación.

Brenda Chapman, por su parte, recogió en 2012 la estatuilla por «Brave», que consiguió el premio a la mejor película de animación, aunque lo compartió con el también director Mark Andrews. En el filme de Pixar, la princesa protagonista, Mérida, estaba pensada para romper moldes y mostrar a los niños que ellas también pueden ser valientes, llevar la iniciativa y dejar de lado los vestidos ajustados que le impiden manejar bien el arco.

En una industria tan cerrada en la que las mujeres, por lo general, quedan relegadas a labores de montaje, continuidad o caracterización, el reconocimiento que obtuvieron estas directoras, aunque haya sido bien entrado el siglo XXI, marcó un punto de inflexión y demostró que ellas también pueden crear al mismo nivel que los hombres. Más complicado aún lo tienen las mujeres negras. A pesar de que desde 1929 la Academia de Hollywood reconoce el trabajo de las actrices, hasta 2001 no consiguió el Oscar a la mejor actriz protagonista una mujer afroamericana. Fue Halle Berry por su interpretación en «Monster's Ball» y, en esta ceremonia, la celebración fue doble: Danzel Washington consiguió la estatuilla por su papel en «Training Day». Era la primera vez que dos actores negros se hacían con el máximo reconocimiento en una misma ceremonia.

Después de 90 años, aún siguen quedando muchas «primeras veces», sobre todo para ellas, y especialmente para las afroamericanas. Ellos, los directores negros, solo han conseguido cinco nominaciones y una estatuilla en unos premios que nunca reconocieron el trabajo, por ejemplo, de Spike Lee.