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Rocketman Las mentiras sobre Elton John de la película «Rocketman»

Esclavo de su adicción al sexo, al alcohol y a las drogas, Elton John sucumbió a los excesos para huir de la inseguridad de ser el bufón del rock and roll, el artista «gordito» y calvo. «Rocketman» retrata el éxito y el infierno de la leyenda británica, nombrado Sir por la Reina de Inglaterra

Taron Egerton es Elton John en «Rocketman» - Vídeo: Rocketman: el viaje de Elton John desde su dura infancia hasta ser un icono musical
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A Elton John le gusta coleccionar discos, tocar el piano y disfrazarse, escondiendo su inseguridad detrás de extravagantes trajes y llamativas gafas. Como Freddie Mercury, el británico se convirtió en un icono homosexual, tuvo una complicada relación con su familia y fue amigo de Lady Di. Como el líder de Queen, se enganchó a las drogas y a las fiestas, tocó en el famoso concierto del Live Aid y despidió al mánager John Reid. Como Farrokh Bulsara, Reggie Dwight se cambió el nombre y, como el barítono, a punto estuvo de tener un final... pero recondujo su vida.

Un paralelismo que no se limitó a sus vidas. Con dos biopic a sus espaldas –la exitosa «Bohemian Rhapsody» y la más reciente «Rocketman»–, la ficción ha desfigurado su vidas, a veces de forma más complaciente y amable y otras más malintencionada.

«Me llamo Elton John y soy alcohólico. Y adicto a la cocaína. Y al sexo. Y también soy bulímico. Y comprador compulsivo. Y estoy enganchado a la marihuana y a las pastillas con receta y tengo problemas de control de la ira». Vestido de diablo rojo con purpurina, en la película «Rocketman» el cantante se planta en una clínica de rehabilitación después de interrumpir uno de sus conciertos. Y aunque el británico lidió con todas esas adicciones y se disfrazó de Estatua de la Libertad, de gato y hasta de Tío Sam con un plátano de plástico entre las piernas, la realidad no fue como lo pinta el filme protagonizado por Taron Egerton, una fantasía musical que se toma las oportunas licencias para encajar las canciones del showman en la trama, pero que también distorsiona, de forma innecesaria, algunos puntos de la vida del cantante de «Your song».

Es el caso de su ingreso en el Hospital Luterano Parkside de Chicago el 29 de julio de 1990, una admisión que, pese al declive del artista, costó lo suyo porque ningún centro acogía a una persona con tantas dependencias marcadas. Ni su madre ni amigos como George Harrison, el guitarrista de «The Beatles» que le dijo que tuviera cuidado «con la cocaína» porque iba a acabar con su vida, tuvieron nada que ver en su cambio de rumbo. Mucho menos se le iluminó la bombilla durante un concierto. El cambio de actitud de Elton John lo provocó la muerte de Ryan White, un adolescente infectado con VIH por una transfusión sanguínea a los doce años.

El padrastro, la abuela y la Sheila (Bryce Dallas Howard), la madre ficticia de Elton John
El padrastro, la abuela y la Sheila (Bryce Dallas Howard), la madre ficticia de Elton John -

Pieza fundamental para entender la vida de excesos y extravagancias de John es su infancia, en la que se fraguó la falta de cariño y se acentuaron las inseguridades del pequeño Reggie. Consciente de la vital importancia de esa etapa, el director de «Rocketman» centra la primera parte del metraje en las habilidades mozartianas del cantante, pero también en la distante relación con una madre manipuladora pero presente y un padre que nunca le dio un abrazo.

No miente el director Dexter Fletcher en esta visión de la infancia de Elton John, ya que el cantante ni siquiera asistió al funeral de su padre en 1992 y tuvo varios enfrentamientos públicos con su madre, aunque retrata al pequeño Reggie con gafas cuando no las usó hasta los doce años, más por capricho que por necesidad, obsesionado como estaba con Buddy Holly tras leer el artículo «El día que murió la música», sobre su muerte en un accidente de avioneta junto a Ritchie Valens y Big Bopper. «Dios mío, cuando descubrí a Buddy Holly pensé que quería un par de gafas como las suyas. Comencé a usarlas todo el tiempo y por eso mis ojos empeoraron y terminé necesitándolas», dijo en su día el también conocido como el bufón del rock and roll, por sus extravagantes actuaciones con gafas con luces de neón que se encendían al ritmo de la música, de plumas de pavo real en forma de corazón y hasta de caballito de mar o con su propio parabrisas.

Elton John tampoco conoció a Bernie Taupin como muestra «Rocketman». La relación entre el cantante y su fiel letrista, fundamental en la vida de ambos, se urdió en los estudios de Dick James, cuando Ray Williams, después de recibir sus propuestas, por separado, vio un negocio rentable en su unión. En el filme, la sintonía entre los dos amigos se hace evidente cuando John, que por entonces no había confirmado su homosexualidad, intenta besarlo. Sin embargo, tal y como aprecia José Luis Martín en «Elton John. La historia de uno de los grandes mitos del pop» (Redbook Ediciones), Bernie fue para el artista un complemento esencial, el mayor apoyo de su vida. «Nunca fue algo sexual. Yo lo adoraba como un hermano, era mi alma gemela. Lo había estado esperando toda la vida», dijo John cuando se hicieron públicas sus preferencias sexuales.

Jaime Bell (Taupin) y Egerton (John)
Jaime Bell (Taupin) y Egerton (John) -

Pese a estar apadrinada por el propio cantante, no acierta «Rocketman» en el origen del nombre artístico de Elton John, quizás como un guiño a su amistad con el malogrado John Lennon. Sin bien es cierto que la primera parte del nombre la tomó prestada del de su compañero de Bluesology, el saxofonista Elton Dean, la segunda surgió del vocalista Long John Baldry, que apoyó a talentos como Rod Stewart y el propio John. Porque, pese a los excesivos caprichos del showman, que le llevaron a prescindir de colegas que le llevaron a la cima, siempre que pudo recurrió a talentos conocidos con los que fraguó su carrera cuando era prácticamente un don nadie. Sin embargo en el filme, Ray Williams contrata a una banda para el primer concierto de Elton John en el mítico Troubadour, olvidándose de que el cantante se llevó a sus músicos consigo.

Una de las críticas más recurrentes a «Bohemian Rhapsody» fue el blanqueamiento de la vida de los músicos de Queen y su dulcificado ascenso a la fama. «Rocketman», por su parte, no atenúa las escenas de sexo gay entre John y Reid –al que, por cierto, no conoció en una fiesta de Mama Cass tras debutar en el Troubadour sino meses después en una de la Motown–, ni su extraña relación con el oscuro mánager, con frecuentes episodios de despotismo.

Egerton y Richard Madden (John Reid)
Egerton y Richard Madden (John Reid) -

Tampoco mitiga la devastadora adicción a las drogas y al alcohol ni su intento de suicidio, que recrea Fletcher en una de las mejores escenas de la película. En la vida real no hubo, obviamente, astronauta de por medio, pero el cantante, deprimido, sí ingirió 60 pastillas de Valium y se lanzó a la piscina de su casa de Beverly Hills, delante de su madre y su abuela, gritando: «En dos horas habré muerto». No fue el único idilio de Elton John con la muerte. Tras pedirle matrimonio a Linda Woodrow, su novia y casera también en la cinta, Bernie Taupin se lo encontró de rodillas en la cocina con la cabeza en el horno y la llave del gas abierta. Lo cómico de la situación, que provocó las carcajadas de su letrista de confianza, es que tenía las ventanas abiertas y una almohada en la cabeza para no hacerse daño.

Pese a ser homosexual, sí estuvo casado con la ingeniera de sonido Renata Blauel, de la que terminó divorciándose años después tras uno de los despropósito más disparatados de su vida. «Terminé casado por no saber afrontar el problema más importante, que era un drogadicto. Me casé con una mujer a la que amaba y pensé que cambiaría, pero cuando me casé todavía tenía la nariz llena de cocaína y me bebía al menos una botella al día», reconoció años más tarde.