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La matanza de Utoya: El día en el que tembló la democracia europea

El director británico Paul Greengrass («Bloody Sunday» y «United 93») dirigirá para Netflix un filme sobre la matanza de Utøya

REUTERS
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El 22 de julio de 2011 fue uno de los peores días que Noruega puede recordar. Una explosión en el distrito gubernamental de Oslo y un tiroteo apenas dos horas después en la isla de Utoya, que se cobraron las vidas de 77 personas y más de un centenar de heridos, fueron los motivos. La confusión reinó en la capital noruega durante gran parte del día hasta que las autoridades consiguieron detener al autor de los hechos, un único joven disfrazado de policía. Seis años después, Netflix ha decidido hacer una película –dirigida por Paul Greengrass– sobre este hecho que, tras el pánico sembrado en occidente por Daesh, parece haber quedado en un segundo plano.

Todo comenzó a las tres de la tarde, cuando una bomba colocada en una furgoneta mató a ocho personas e hirió a más de doscientas en el entorno de la oficina del entonces primer ministro Jens Stoltenberg. Mientras las autoridades buscaban una explicación para este ataque, Breivik se embarcaba, disfrazado de policía de Oslo Martin Nilsen, en un ferry hacia la isla de Utoya. Allí, a 42 kilómetros de la capital, cerca de 600 adolescentes, que se estaban en un campamento de verano de la rama juvenil del partido Laborista (conocido como AUF), estaban apunto de sufrir el ataque más sangriento que ha sufrido Noruega desde la Segunda Guerra Mundial. Una vez allí, el extremista comenzó a disparar a cualquier joven que se cruzara en su camino. Algunos consiguieron esconderse entre la vegetación, otros saltaron a las gélidas aguas del lago Tyrifjorden. Casi una hora de horror que terminó pasadas las siete de la tarde, cuando llegó la Policía. Exactamente 47 minutos después de la primera llamada de auxilio.

La importancia de Utoya

Utoya pertenece a la rama juvenil laborista desde 1950 y ha sido descrita como «uno de esos lugares que han influido en la política noruega en los últimos 60 años» por el ex primer ministro noruego Jens Stoltenberg. En ella, cada verano se celebran los campamentos de verano del AUF para que los jóvenes entendieran el sentido de la democracia, adquierieran un compromiso político y aprendieran lecciones para su vida. Por eso, para este obsesionado con los «valores occidentales», estos representaban a potenciales dirigentes políticos que, en unos años, estarían al frente del país. Con su atentado quiso matar el futuro político de un partido y cambiar, en un delirio paranoico, el destino de su país.

Antes de que se informara de la existencia de ese joven disfrazado se pensó que los atentados que estaba sufriendo Noruega habían sido perpetrados por un grupo terrorista. Ambos ataques estaban aparentemente coordinados. Inicialmente, un grupo islamista llamado Ansar al-Jihad al-Alami reivindicó la autoría de los ataques, según informó entonces «The New York Times». También, la Policía noruega aseguró que sospechaba de grupos noruegos antisistema. Ambos supuestos se desestimaron más tarde. El autor fue Anders Behring Breivik, un empresario noruego de entonces 32 años descrito por la policía como simpatizante de la ultraderecha o extrema derecha. Fue dibujado por varios medios escritos como «fundamentalista cristiano», enemigo de la sociedad multicultural, proisraelí, islamófobo y admirador del movimiento político estadounidense del Tea Party.

21 años de prisión

Apenas un mes después de la matanza ya aseguró que sus actos eran «necesarios» para cambiar Noruega y Europa y pidió la absolución en el juicio por haber actuado «en legítima defensa» y «movido por nobles intereses», tal y como informó su abogado. Este hecho no extrañó a los relacionados con el caso tras ver el «manifiesto» de 1.500 páginas que había redactado y publicado en internet antes de los ataques. Ese texto, titulado «2083. A European Declaration of Independence» y firmado con el seudónimo de Andrew Berwick, está inspirado en escritos de Unabomber y gira en torno a la «guerra de culturas» y en cómo puede liberarse Europa del Islam.

Finalmente, Breivik fue condenado a 21 años en prisión tras ser declarado culpable del asesinato de 77 personas en Oslo y Utoya, que podrán prolongarse si se considera que sigue siendo un peligro para la sociedad. El tribunal estableció, por unanimidad, la pena máxima por los atentados, en la que no podrá solicitar la libertad condicional durante los diez primeros años, como establece la pena de custodia que dictó la magistrada principal.

Greengrass al frente

Greengrass es conocido por haber dirigido varias cintas de la saga de Jason Bourne. Sin embargo, no es la primera vez que el cineasta británico se pone al frente de un proyecto que abarca temas tan escabrosos. Ejemplo de esto son los títulos «Bloody Sunday» (2002), que cuenta uno de los incidentes más duros en Irlanda del Norte por el que se asentó el grupo terrotista IRA, y «United 93» (2006), que trata la tragedia del 11-S. Según informó «Deadline», la nueva película de Greengrass se rodará en Noruega con actores locales, con un presupuesto de unos 20 millones de dólares y con un guión de Greengrass.