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«Mascotas 2», la faceta más divertida y oculta de los animales domésticos

Chris Renaud, dos veces nominado al Oscar, vuelve a dirigir la cinta en su secuela

Uno de los protagonistas de «Mascotas 2»
Uno de los protagonistas de «Mascotas 2»
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La taquilla tiene desde hoy un nuevo estreno estival para los más pequeños. Con «Mascotas 2», Ilumination Studios y Universal Pictures apuestan sobre seguro al darle continuidad, tres años después. a una taquillera película que logró recaudar casi novecientos millones de dólares en todo el mundo con una sencilla premisa: conocer lo que hacen nuestros animales cuando no estamos en casa.

En esta secuela hay un pajarillo, Sweetpea, que habla a través de tuits, y hasta un conejo, Snowball, que se cree un superhéroe. Como en casi toda película dirigida a un público infantil, no falta tampoco la dosis de moralina, integrada con ingenio en la historia del perro protagonista, Max, que deberá enfrentarse al matrimonio y maternidad de su dueña, con cuyo bebé crea un nuevo vínculo afectivo. «Desde el principio sabía por dónde quería seguir con el tema. Para mí era importante contar la historia entre niños y perros, algo que no había explorado en la primera película. Me pareció un territorio virgen con el que la audiencia podría sentirse identificada», explica el cineasta Chris Renaud, que repite dirigiendo a las populares mascotas.

«Exploramos diferentes escenarios hasta dar con la narración definitiva. Por ejemplo, a Snowball le hemos hecho creer que vistiendo mallas consigue superpoderes. Lo más difícil fue Max, que tiene miedo a todo, hasta que conoce a Rooster», cuenta Renaud, en una secuela que codirige junto a Jonathan del Val. «Ayuda tener un colaborador con quien repartir las responsabilidades. Cuando rodé las dos entregas de “Gru” junto a Pierre Coffin sentí que tenía un socio. Nos dividíamos bien el trabajo porque cada uno se centraba en elementos distintos. Sacamos rendimiento a nuestras tareas sin entrometernos en las propuestas del otro. Jonathan, por su parte, conocía a los personajes, porque fue animador en la primera película y sabía qué necesitábamos. A veces es importante dividir las responsabilidades», matiza el realizador.

Además de una buena colección de gags, el director logra también el debut de Harrison Ford en el doblaje de un personaje animado, en este caso un perro pastor, al que intenta traspasar, tan solo con la voz, algo de su característica rebeldía. «No sé si alguien se lo había pedido antes, pero Harrison no lo había hecho nunca. Sé que hubo ciertos elementos del personaje de Rooster que le gustaron. Me dijo que la relación entre el niño y el perro llamó su atención, que hay que dejar a los niños que vivan sus propias vidas y no estar encima de ellos. Le resultó cercano. No hubo que convencerle, quiso hacerlo», admite Renaud. Como ya hiciera su Han Solo en «Star Wars», el personaje de Ford comparte protagonismo con un variado grupo de mascotas, entre los que destacan los carismáticos Max, Rooster, Gidget y Snowball, que aprovechan la ausencia de sus dueños para dar rienda suelta a grandes dosis de acción y aventuras. «Hemos intentado preservar la inocencia de las mascotas, su indefensión. Esa fue una de las primeras decisiones que tomamos al escribir el guion», concluye el director.