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Sin rodeos Maribel Verdú: «Odio los piropos y siempre te los lanzan cuando vas sola»

La intérprete protagoniza «Sin rodeos», la nueva película de Santiago Segura y la primera alejado de «Torrente»

Maribel Verdú es la protagonista de «Sin rodeos», el nuevo filme de Santiago Segura
Maribel Verdú es la protagonista de «Sin rodeos», el nuevo filme de Santiago Segura - ABC
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Pocas actrices en España cuentan con el bagaje de Maribel Verdú (Madrid, 1970). La intérprete, tan reconocida como galardonada, cuenta en su haber con dos Premios Goya a Mejor Actriz: por «Siete mesas de billar francés» (2008) y «Blancanieves» (2013), así como con otras nueve nominaciones en los galardones por excelencia del cine español. La primera, por su papel en «Amantes» en 1992. La última, esta última edición por «Abracadabra».

Más de la mitad de su vida lleva la actriz en primera línea, años en los que ha trabajado (y con papeles protagonistas) a las órdenes de directores tan reconocidos en Hollywood como Francis Ford Coppola (en «Tetro»), Guillermo del Toro («El laberinto del fauno») o Alfonso Cuarón («Y tú mamá también»). Además de para otros de primer nivel en España, como Vicente Aranda, Bigas Luna, Fernando Trueba, Antonio Isasi-Isasmendi y más recientemente, Pablo Berger o Paula Ortiz. Ahora, se pone a las órdenes de Santiago Segura en «Sin rodeos», la primera película del cineasta fuera de la saga «Torrente» y la actriz atiende a ABC para repasar su trayectoria y hablar de Paz, su personaje en el filme de Segura. Una mujer que, un día, de repente, estalla y se rebela contra el mundo.

P - Viendo la idea, el formato y todo lo que rodea a la saga de «Torrente», ¿tenía algún prejuicio preestablecido antes de trabajar con Santiago Segura?

R - La verdad que no, porque Santiago es muy amigo de amigos míos que me habían hablado muy bien de él. Aunque sí que me sorprendió cuando me llamó para que protagonizase su película, porque no nos conocíamos de casi nada. Me dijo que era una adaptación de una película chilena, que la viera y que si me gustaba, me mandaba el guión. La peli me encantó y acepté, aunque me asustaba cómo me llevaría con él. Yo necesito mucha complicidad con un director, pero la verdad que todo ha sido una maravilla.

P - En la película, vemos a su personaje, Paz, que en un momento estalla contra el mundo. ¿Alguna vez ha querido hacer lo mismo que ella en su vida real?

R - Pues te diré que mi yo real es el de la Paz de la pócima. La verdad es que cuando un director me ha puteado, siempre me he enfrentado a él, desde que era pequeña. Me enfrenté a Pedro Masó, a Antonio Isasi-Isasmendi… gente con la que he tenido después una relación estupenda. Es una cuestión de carácter. Y cuando alguien ha intentado lo que sea, más allá de eso… no puedo explicarte. Me puedo poner a gritar, me da igual. No me hace falta pócima.

P - En relación a esto último que ha dicho, ¿qué le parecen todos los casos que están saliendo a la luz sobre supuestos abusos en Hollywood y que se critique a las actrices que lo están denunciando ahora, y no antes?

R - Pienso que no es un tema para dar un titular, sino para hablarlo largo y tendido. Es muy heavy. Me parece que el 2017 va a cambiar en la historia de la vida de la mujer. La que denunció en el momento, la que lo hizo hace 20 años… cada uno es su historia y su decisión. Yo todo lo he hecho en el momento.

P - En los últimos meses, gracias sobre todo al programa «Operación Triunfo», hemos visto que la gente se identificaba mucho con una concursante, Amaia, a la que la audiencia apodó como «Amaia de España». En la primera edición del formato, por algo similar, a Rosa López se la conoció como «Rosa de España». ¿Considera que Paz puede convertirse en «Paz de España»?

R - ¡Sería genial! ¿Te imaginas que a la gente le sirviese lo que hace Paz para poder enfrentarse a determinados aspectos de su vida de una manera diferente? ¡Sería la bomba! A mí me ha pasado muchas veces: muchas películas me han dado la vuelta y por ellas, he salido tocada y me han hecho plantearme cosas de otra manera. Esa es la grandeza del cine.

P - La película se centra mucho en determinados estereotipos, como el machismo en el trabajo, o que varios de los personajes «pasan» de la vida y de los problemas de Paz hasta que ella se harta…

R - ¡Es que Paz es una superheroína! Una mujer que debe enfrentarse a determinados comportamientos que yo, por ejemplo, detesto en la vida real. Por ejemplo, odio los piropos. No los soporto. Además, que siempre te los lanzan cuando vas sola, nunca en compañía de un hombre. Todo en su justa medida mola, pero si todos dijéramos lo que pensásemos, como hace Paz… ¡sería un suicidio!

P - Sin hacer «spoilers», «Sin rodeos» también trata el tema del poder de la mente, al más puro estilo «Space Jam». ¿Considera que la cabeza es tan importante?

R - ¡Totalmente! El poder de la mente es brutal. Yo intento estar siempre feliz, alegre en todo momento, porque tener una buena actitud es fundamental en la vida. Veo a gente que se queja de su vida y pienso: «¡Mira Siria!». Además, que nosotros, los actores, somos unos privilegiados por poder tener la vida que llevamos.

P - Últimamente le estamos viendo en mucha comedia: «Abracadabra», ahora «Sin rodeos», está próxima a estrenar «Superlópez» y «Ola de crímenes»…

R - La comedia también me gusta mucho. Y creo, además, que «Sin rodeos» tiene un final fantástico. De hecho, el desenlace fue fundamental para que yo accediera a hacer la peli. Si no llega a acabar así, no la hubiera hecho. Me pasó lo mismo con «Sin hijos», una argentina que hice junto a Diego Peretti. ¡Es que «Sin rodeos» acaba arriba, que es lo que mola!

P - Le hemos visto trabajar con directores de primer nivel, como Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón o Francis Ford Coppola. Sin embargo, siempre ha dicho que no le entusiasma dar el salto a Hollywood…

R - Cuando me llegó la oportunidad, no quise aprovecharla. Soy muy poco ambiciosa. Tenía que irme fuera a promocionarme, a darme a conocer… y no estaba dispuesta. Me pasó con «Y tu mamá también» y después, con «El laberinto del fauno». Con esta última tuve la oportunidad de irme fuera e incluso pude optar, como dijo la revista «Times», al Oscar a Mejor Actriz de Reparto. ¡Soy un desastre! Soy muy de estar en casa, aunque me encanta rodar fuera. Pero irme nunca me ha llamado la atención. Además, que las cosas que siempre me ofrecían eran un poco de «tía buena». Mientras que aquí, tenía proyectos muy buenos. Retomar todo eso ahora, por mucho éxito que tenga «Sin rodeos»… es inviable.

P - ¿Piensa que la película tendrá mucho éxito?

R - Bueno, la verdad es que Santi es un plus y además, tiene su propia productora. Aunque hay un riesgo: ha hecho cinco Torrentes que han sido taquillazo. Y de repente, decide hacer otra cosa y bueno… ¡imagínate que no va nadie! Hay otros proyectos, como Paula Ortiz en «De tu ventana a la mía» o con Pablo Berger con «Blancanieves», que me decían que solo por tener mi nombre les iba a ayudar a promocionar sus películas, que yo no me lo explico. Pero ayuda tener ciertos nombres para conseguir estar en primera línea. Claro, que igual un director novel con una actriz que nadie conozca… pues siempre ha sido así, desgraciadamente. Y no va a cambiar.

P - ¿Piensa que la película podría tener una secuela?

R - Creo que no. ¿Qué segunda parte hay de Paz? ¡Si ya lo ha hecho todo en la primera! Pero sí que creo que Santiago y yo sí que tendremos segunda parte.