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Apolo 11 El mapa del tesoro escondido en la Luna

Todd Douglas Miller dirige «Apolo 11», un documental con imágenes inéditas y más de 11.000 horas de grabación sobre la histórica hazaña que cumple medio siglo

«Apolo 11» estará en los cines de España desde el 16 hasta el 20 de julio, coincidiendo con los cinco días clave de la llegada del hombre a la luna

Imagen de «Apolo 11»
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George Méliès estrelló un cohete en el ojo de la Luna pero fueron Buzz Aldrin y Neil Armstrong quienes la pisaron por primera vez. Lo que el mago del cine imaginó en 1902 y John F. Kennedy prometió conseguir antes de que terminase la década, lo cumplieron hace ahora medio siglo los astronautas estadounidenses cuando el Eagle aterrizó sobre el satélite. El cineasta francés y el malogrado presidente de EE.UU. solo pudieron soñar con una hazaña que vieron millones de personas en todo el mundo, desde el Cabo Cañaveral o por televisión, en blanco y negro.

Pero hubo mucho más que un despegue y la famosa frase de Armstrong, «es un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad». A través de unos documentos de la histórica expedición lunar enterrados en la NASA, el cineasta Todd Douglas Miller insufla vida a «la obra definitiva sobre el Apolo 11 en pantalla grande», un documental que hoy se estrena en cines, donde estará disponible hasta el 20 de julio, coincidiendo con los cinco días claves de la misión espacial.

El director, ganador de un premio Emmy por «Dinosaur 13», elabora a partir de imágenes inéditas en 65 milímetros y más de 11.000 horas de grabaciones de audios sin catalogar una experiencia única, con el incalculable valor histórico del material original y el ritmo y la intensidad dramática de la mejor película. Desde los chistes y la camaradería de los astronautas al trabajo del equipo de Control de Misión. La Luna, hasta ahora siempre gris, aparece incluso con un tono marrón.

Una histórica gesta replicada por la ficción en miles de ocasiones, como nunca se había visto. «Encontramos tomas impresionantes del lanzamiento, del interior del Control de Misión y de las actividades de recuperación y posteriores a la misión. El metraje fue tan original y el hallazgo tan significativo que el proyecto evolucionó más allá del cine y se convirtió en documento cinematográfico de preservación histórica», explica el director de «Apolo 11», fascinado por la casualidad que le permite, después de quince años de producción, estrenar este documental justo en el aniversario del primer alunizaje. «Teníamos un tesoro de material, un testimonio real de todo el equipo y la gente que trabajó tanto tiempo, tan solo necesitábamos la tecnología que nos permitiera transferir todo el material y ponerlo en un sistema para acceder a él», cuenta en una entrevista con ABC. Una tecnología que llegó justo a tiempo.

Para una experiencia inédita se requería también una estructura narrativa única, alejada de la típica voz en off, los bustos parlantes y las entrevistas intercaladas en el metraje. Sobre una línea temporal de nueve días, lo que duró la misión, y a través de un esforzado montaje, Miller consigue dar coherencia a la sucesión de vídeos, imágenes fijas y grabaciones para contar «la historia con creatividad, de una manera narrativa especial». Una inspiración que le llegó de una técnica similar que usaban en las películas de los cincuenta y sesenta. Fanático del cine de ciencia ficción, Miller reconoce que su objetivo, lejos de caer en la épica o las licencias de otros filmes, era recrear la misión espacial tal cual fue, pero en una calidad inimaginable por entonces. «Hemos visto tantas veces este viaje en películas de ficción y de no ficción… No me importaba que fuera demasiado técnico o comercial, tan solo quería hacer algo que si se ve dentro de veinte años sirva para seguir sintiéndonos orgullosos».

Una fascinación, vigente medio siglo después del alunizaje, que el director y montador atribuye al ingenio del ser humano. «Es la cima del ingenio humano, del progreso tecnológico y la mayor expresión de lo que somos la especie humana, de cómo nos juntamos a nivel global para poner al primer ser humano fuera de nuestro mundo», describe.

Conspiración

Pese a las miles de reposiciones del alunizaje, todavía hay quien sigue creyendo que el primer contacto de Armstrong y Aldrin con la Luna se trata de una conspiración, rodada por Stanley Kubrick, como muchos teorizan. A través de este material inédito que reconstruye los nueve días de la misión espacial, Miller pretende convencer por fin a todo el mundo de lo real que fue la expedición. «La propia inteligencia consiste en cuestionarlo todo y buscar pruebas de las cosas, pero espero que esta película sea la prueba definitiva de que realmente estuvimos en la Luna, porque la NASA tenía cientos de cámaras», insiste. De ahí el tesoro audiovisual inédito hasta entonces, ese que hace posible que, 50 años después del alunizaje y más de un siglo del cohete de Méliès, el hombre siga soñando todavía con la Luna.