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Malos tiempos en El Royale» El reverso tenebroso de Chris Hemsworth en Hollywood

La estrella de Marvel explora su lado más artístico en «Malos tiempos en El Royale», del director Dreww Goddard, con el que ya trabajó «La cabaña en el bosque»

Chris Hemsworth en una escena de Malos tiempos en El Royale
Chris Hemsworth en una escena de Malos tiempos en El Royale
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En «Ruido de fondo», Don DeLillo colaba entre las conversaciones de sus personajes frases huecas que se escapan de la televisión que satura cada segundo de sus vidas. Mensajes que, en el fondo, explicaban casi todo. De la misma manera, Drew Goddard deja intuir en las teles del hotel El Royale alguno de los secretos de sus personajes, que no son pocos. Hasta siete nombres, con historias y vidas tan confusas como disolutas y secretas, se reúnen en la recepción de un lugar en declive.

El octavo personaje, que no pasajero, es el hotel que da título a la película. Un lugar tan peculiar y único como sus clientes. El edificio está dividido por la frontera entre los estados de Californa y Nevada, lo que da pie a unos cuantos chistes que liberan algo de presión a la olla que es ese vestíbulo en la primera parte de la larga cinta (cerca de dos horas y media).

A partir de ahí se libera un juego de Cluedo que culmina con la aparición casi fantasmal de Chris Hemsworth como líder de una secta estilo «new age» -otra remisión a los «yupies» de la novela de Don DeLillo- en un papel que poco tiene que ver con lo que ha hecho en Hollywood hasta ahora. «Nadie es consciente de todos los matices que maneja y de su nivel de precisión -explica Drew Goddard sobre el protagonista de su filme-. Siempre está salvando al mundo en sus personajes de Marvel, pero esto le permite explorar nuevos territorios», presume.

Reinventar el género

Pese a la luz de la fotografía que ilustra esta página, «Malos tiempos en El Royale» no es una película luminosa de aventuras. Su director remoza aquí el thriller de intriga, casi detectivesco, con la misma subversión que hizo con el terror en su aclamado anterior trabajo «La cabaña en el bosque».

Igual que en «Diez negritos» de Agatha Christie van cayendo uno a uno sus protagonistas, en «Malos tiempos en El Royale» se va descubriendo sus historias a través de un pasillo -literal- de falsos espejos. Un truco que remite también, más literatura, al libro de Gay Talese «El motel del voyeur». «Quería hacer mi propio hotel El Royale. Había muchas leyendas urbanas sobre este lugar, de experiencias oscuras e interesantes, con escuchas del FBI, políticos, etc... Cuando descubres lo que puede suceder en un hotel, no te sientes bien», desgrana Goddard.

Por esas habitaciones desfilan el siempre fiable Jeff Bridges, la cantante Cynthia Erivo -que demuestra sus dotes musicales-, Dakota Johnson, Jon Hamm y Cailee Spaeny... Cada uno con un propósito diferente pero que terminan por encontrarse, para lo que el director cuenta la misma historia desde distintos puntos de vista, cada uno aportando un granito de más a una trama que exuda violencia no explítica. «Todos ellos son víctimas de su violencia. Quería mostrar cómo se genera, no enseñarla como un fetiche. Todo lo violento que hay en la película tiene consecuencias, y yo tomo una postura muy firme frente a lo que supone», se excusa el cineasta.