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Louis Garrel: «Los directores de la "nouvelle vague" eran muy modernos, y yo soy muy clásico»

El cineasta dirige y protagoniza «Un hombre fiel», de referencias innegables al movimiento francés

Louis Garrel junto a Lily-Rose Melody Depp, hija de Johnny Depp
Louis Garrel junto a Lily-Rose Melody Depp, hija de Johnny Depp
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Hay que tener un talento especial, además de muchas dosis de confianza y algo de cara, para escribir el guion y dirigir la historia en la que tú eres el protagonista de un triángulo amoroso entre Laetitia Casta y Rose Melody Depp. Ese es Louis Garrel, que además presume de que en «Un hombre fiel», que se estrena hoy, hay algo de François Truffaut y mucho de trasfondo sentimental y cultural.

El hijo de Maurice Garrel, otro cineasta de culto al norte de los Pirineos, eligió al guionista Jean-Claude Carrière (el hombre tras alguno de los libretos de Buñuel, Berlanga, Kaufman o Milos Forman) para escribir a cuatro manos una historia que evoluciona, se mueve y respira con la naturalidad de muchos de los clásicos de la «nouvelle vague». «Arranca siendo el clásico drama francés, luego evoluciona hacia la comedia, avanza por el thriller con esa madre que puede ser una viuda negra; viene luego el toque de suspense de manos del hijo de Laetitia, llega después un tono “Jules et Jim” para desembocar en una comedia sentimental que se cierra como una historia de segundas nupcias. Y todo en 80 minutos», explota en una carcajada Louis Garrel, incapaz de dejar de seducir a todo el que se pasea por la zona de la entrevista con ese aire de poeta trasnochado en el que se maneja.

«Tengo amigos que me reprochan cierta nostalgia, como que me llevo la película muy atrás, y eso me conmueve», responde Garrel cuando se le pregunta sobre la evidente herencia de la «nouvelle vague» que supura su filme. «Ellos eran muy modernos, y yo muy clásico. No tengo la sensación de ser moderno. Creo que en “Un hombre fiel” lo que está es la ternura de Truffaut, que hablaba de tragedias, asesinatos, soledad, infancia...Cosas terribles que siempre conseguía envolver con ternura, de manera casi agradable.Quizá sí beba de eso cuando hago la película», desarrolla.

Bajo todo ese vaivén de géneros del que hablaba se esconde una historia sencilla de amores no tan imposibles y de masculinidades emasculadas. A Abel, el protagonista, Marianne (Laetitia Casta) le abandona en la primera escena por su mejor amigo, del que ya está embarazada.La cara de Louis Garrel transmuta en besugo durante las próximas secuencias, hasta que por un avatar del destino vuelve a encontrarse con ella diez años después. Ahí entra en escena Eca, hermana del amigo traidor, una casi adolescente que busca la cercanía de Abel. En ese triángulo se maneja Louis Garrel, que sin embargo no es más que una marioneta en manos de ellas dos, que se pasan al muñeco según el interés del momento. «Quería que hubiera humor. La película también cuenta cómo disfrutar de la complejidad de las relaciones sentimentales frente a la soledad, pero siempre contarlo con humor».

Aunque más que un triángulo, es una escalera de edades en la que se escapa la sensación del tiempo perdido y el fin de una época. Lily-Rose Melody Depp, hija de Johnny Depp y la modelo Vanessa Paradis, tenía 18 años cuando rodó el filme. Enfrente, Laetitia Casta, de 41 años, es la pareja en la vida real de Garrel, 35. «Algún amigo me ha comentado que me ha salido una historia como un alegato sobre el fin de la juventud», reflexiona el cineasta. «Ala edad que tengo ya empiezo a aceptar que vivo menos en grupo y que he de acostumbrarme a estar más solo...No sé si es nostalgia de juventud, pero antes el caso es que sea como sea es brutal el hecho de que yo antes podía verme en un día con 20 personas, con una galaxia de amigos, y ahora no me veo con nadie. Aunque jamás permitiré que nadie me diga que tener 20 años es estar en la mejor edad».

Capítulo aparte merece Joseph Engel, el joven que da vida al hijo de Laetitia Casta, y del que el director está más orgullos. «Es el que más propuestas aportó, y el personaje más adulto de todos. Es la mano que mece la cuna, el que no descansa hasta que todos paren. Un genio», relata el cineasta. Es el actor que más propuestas ha tenido después del rodaje.