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«La lista negra»: un feliz epílogo

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La saga de Harry Callahan acabó con «La lista negra», una película que nunca se iba a hacer, pero que formó parte del plan de Clint Eastwood para empezar a volar (nunca mejor dicho) por su cuenta.

Como Eastwood estaba pasando su mejor momento como actor, decidió que era hora de poner las cartas sobre la mesa y de exigir cosas. Sabía que Warner estaba interesada en seguir exprimiendo el limón de Callaghan y accedió a hacerlo por última vez si Warner le subvencionaba un viejo proyecto que tenía entre manos. Se trataba de «Bird», un filme sobre la vida del saxofonista de jazz Charlie «Bird» Parker. Era una película nada comercial y que se sabía que no traería taquilla a Warner. Sin embargo, Clint tenía puestas sus esperanzas en filmar una cinta de gran calidad para un escaso público. «Bird» fue así: no dio dinero, pero sí mucho prestigio a Eastwood como director.

Y todo se lo debió a esta película, la última de Clint como Harry Callagan. El director fue Buddy Van Horn, que realizó una labor inteligente. Sabedor de que era difícil igualar todo lo hecho hasta entonces, tiró por lo seguro, mucha practicidad y eficiencia en lo contado y rodado con pocos experimentos con gaseosa. El argumento era ingenioso hasta cierto punto: una lista de ocho personas célebres circula por San Francisco y se hacen macabras apuestas sobre cuál de ellas morirá primero. Uno de los nombres que figura en la lista es precisamente el del inspector que investiga el caso: Harry Callahan.

Como curiosidades del filme se puede decir que aparecen futuras figuras como Liam Neeson o Jim Carrey, además del grupo de rock Gun’s N’Roses. Al respecto de Carrey corre la leyenda urbana de que cuando acudió a la audición no hizo ninguna de las escenas que aparecían en ella, sino un número de Elvis Presley de Las Vegas, con lo que se ganó la simpatía de todo el elenco de la película.

Lo mejor de la dirección de Van Horn es que sabía lo que tenía que ser la película y allí se dirigió: un filme rápido, de acción y hecho con ingenio. Sabía de sus limitaciones y las aprovechó al máximo. Una historia violenta que golpea con contundencia al espectador. Película realmente sólida sin más aspiraciones que la de entretener al máximo, lo que consigue con gran efectividad.