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Keira Knightley: «Vivimos una epidemia de toxicidad masculina, mira la cantidad de suicidios de hombres»

La actriz da vida a «Colette», la escritora que revolucionó París como icono feminista a principios del siglo XX

Keira Knightley en la película «Colette»
Keira Knightley en la película «Colette»
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Habitar en la piel de heroínas y escribir su propia historia es la meta de la actriz Keira Knightley. Ella es, ante todo, feminista. La británica regala otra interpretación de época en «Colette», la historia de la escritora parisina Sidonie-Gabrielle Colette, que además de ser la responsable del éxito literario de su marido fue uno de los primeros iconos de la moda en el siglo XX. «Colette retrata a una mujer fuerte que quiere separarse de la desigualdad que la rodea», contaba la intérprete a ABC el pasado Festival de Toronto.

Dirigida por Wash Westmoreland, «Colette» invita a descubrir la libertad sexual con la qué vivió esta escritora. «Mi trabajo siempre es político. Quiero contribuir a la sociedad con personajes extraños, maravilloso y complejos, como cualquier ser humano», defendió Keira Knightley.

El matrimonio de Colette con el inefable Willy (representado por Dominic West) es un desafío tanto a sus ideales feministas como a la definición de lo que realmente significa el amor. Él es un autor de talento limitado que coge las ideas de su esposa para escribir sobre la ficticia Claudine, un personaje motivado por la libertad sexual, lo que desata la furia del mundo literario francés. Por supuesto, después del éxito inicial, Willy quiere que se escriban más libros y se esfuerza por construir no solo un imperio basado en este personaje promiscuo, sino también para consolidar la reputación literaria que ha estado anhelando durante años. Knightley cumple con creces el desafío de dar vida a una mujer adelantada a su tiempo. «He intentado dotarle de un lenguaje corporal único. La considero una de las heroínas de nuestro tiempo. Estamos acostumbrados a ver héroes masculinos, y ya es hora de mostrar a las mujeres que cambiaron nuestra historia. Vivimos una epidemia de toxicidad masculina: mira la cantidad de suicidios de hombres en el mundo. Hay que hacer que nuestras mentes evolucionen».

Una «criatura» única

La historia arranca en 1892, cuando Sidonie-Gabrielle Colette era solo una chica del campo de Borgoña. Desde los primeros compases del filme descubrimos la libertad sexual de la protagonista. Su continua evolución requiere cambios sutiles que Knightley cumple con creces. «Lo único que conocía de Colette antes de leer el guion fue por el musical Gigi, sin embargo, al descubrir sobre su primer matrimonio, quedé fascinada. Era una criatura fascinante». Y así lo demuestra en el filme. «Sus libros son su voz, y los devoré. Para cualquier actor tener este tipo de recursos para conocer al personaje es un regalo».

La actriz leyó la serie de novelas «Claudine» y el ibro de «La Vagabunda», pero su piedra de toque fue la gigantesca biografía de Judith Thurman. «Colette tuvo una vida increíble», describe Knightley. «Hay suficiente para una miniserie. A menudo los biopics tratan de lidiar con una vida entera. A menudo los encuentro insatisfactorios. Judith Thurman es única, gracias a ella tuve la oportunidad de ver la vida de Colette, una mujer fiel a sí misma, lo cual es muy raro para cualquiera, incluso hoy en día. Ella sabía quién era y esa es la historia de esta película. Colette encontró su voz, se encontró a sí misma, escapando de la sombra de Willy, que era un chovinista, una gran estrella que podía tragarse cualquier cosa», revela la británica.

La bisexualidad de la escritora francesa le dio a Knightley mucho trabajo, desde la identidad de género hasta su vanguardista vestuario. «Tuve que investigar mucho. Moralmente puede parecer un poco ambigua. No es santa, ni quiere serlo. Vivió cambios en un corto periodo de tiempo. Colette siempre quiso ser una estrella y no una víctima».

Imposible no enamorarse

Keira Knightley en Colette
Keira Knightley en Colette -

Después de entrevistar a Keira resulta sencillo entender por qué Hollywood se ha rendido a esta mujer que sabe representar como ninguna otra actriz de su generación la esencia de sus personajes. La conversación gira finalmente en torno al movimiento #MeToo. Ha llegado el momento de hablar en otros términos, de dar voz a las heroínas de las mujeres. Hasta ahora Hollywood era muy poco sincero». Y terminó admitiendo la dificultad de vivir con la fama. «Yo trato de protegerme por mi salud mental, porque es muy extraño sentirse observada todo el tiempo. Sé que mucha gente se va a sorprender de mis palabras, pero es difícil vivir frente al ojo público. He elegido ser actriz pero eso no quiere decir invitar a todo el mundo al sofá de mi casa».