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Joel Schumacher pide perdón por «Batman & Robin» veinte años después: «Era escoria»

El director explica por qué quiso pezones en el traje de Batman

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La de Joel Schumacher es la peor versión de Batman de la historia. Casi nadie recuerda con cariño a aquel Hombre Murciélago con total ausencia de carisma. Veinte años después, el propio Schumacher ha perdido perdón, de nuevo, por perpetrar la película «Batman & Robin» en 1997.

«Después de 'Batman & Robin' yo era escoria, era como si hubiera asesinado a un bebé», confesó apesadumbrado Schumacher en declaraciones a la edición estadounidense de VICE. «Quiero disculparme con todos los fans que estaban decepcionados porque creo que les debo eso», afirmó el cineasta que hace tres años ya asumió la responsabilidad de este historico fiasco cinematográfico y exoneró a su protagonista, George Clooney.

El consenso va más allá del público. No en vano, el resto de agentes implicados también criticaron dicha cinta. «Fue una película lejos de ser buena», reconoció el propio Clooney en una entrevista con Total Film. Por su parte, Chris O'Donnell, el fiel Robin de aquella entrega, explicó que en «'Batman Forever' (1995) me sentí como si estuviera haciendo una película; la segunda vez sentí que estaba haciendo un juguete para niños».

Según confiesa en la entrevista, Joel Schumacher fue víctima de su propio ego. Y es que en un principio no entraba en sus planes realizar una secuela de «Batman Forever», cuya acogida había sido más que aceptable. Sin embargo, «todos en Warner esperaban que yo hiciera una secuela», confiesa el director.

Schumacher, respaldado por el éxito de sus anteriores proyectos –«Tiempo de matar» se estrenó justo un año antes, en 1994–, reconoce que «tal vez fue un caso de Hubris (conocida como la 'enfermedad del poder') por mi parte». Desde luego, asegura, «nunca» pensó en perpetrar «esa horrible cinta» que fue «Batman & Robin».

El cineasta asume su absoluta culpa –«nadie fue responsable de mis errores, excepto yo»– y por quien más lo siente es por el equipo que lo acompañó en aquel proyecto: «Los de efectos especiales y todo el mundo que se rompió el culo junto con el elenco. Todos trabajaron muy duro durante muchas horas. Así que siento que su trabajo no fue reconocido como podría haberlo sido».

Uno de los aspectos más criticados de su película son los pezones en el traje de Batman, detalle que Robin ya los tenía en «Batman Forever». Schumacher explica de dónde surge la idea del traje con pezones: «Lo hizo Jose Fernandez, que era nuestro brillante escultor principal. Si ves Batman o Batman Vuelve, fue el genial Bob Ringwood quien creó esos trajes, y cuando llegamos a Batman Forever la goma y las técnicas se habían vuelto muy sofisticadas. Si te fijas cuando aparece Michael Keaton con el primer traje, notarás lo grande que es. Era brillante pero también lo mejor que pudieron hacer por aquel entonces. Cuando llegó Batman Forever, el moldeado de la goma había avanzado mucho más. Así que dije: vamos a hacerlo anatómico. Y les di fotos de esas estatuas griegas y esos increíbles dibujos de anatomía que ves en los libros de medicina. Hizo los pezones y cuando los vi pensé: mola»

Aun con todo, Schumacher se lo toma con filosofía. «Bueno, seguí haciendo otras películas y no tuve un colapso nervioso», comentó para rematar la entrevista. «Woody Allen, uno de mis mentores, me dijo que nunca leyese nada sobre mí mismo, porque para creer lo bueno, tendría que creer lo malo. Fue un gran consejo, porque cuando hice St. Elmo, punto de encuentro en 1985 no recibí una sola buena crítica en todo Estados Unidos. Más tarde, la gente terminó viendo la película y sentí que no necesitaba la aprobación de la crítica. Eso fue liberador. Pero mira, todavía me disculpo».