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La industria del cine se anima

La animación apenas supone el 2,8% del volumen de producción, pero alcanza el 12% de los ingresos. «Los increíbles 2» es la tercera película más vista este año

«Coco» ganó este año el Oscar a la mejor película de animación
«Coco» ganó este año el Oscar a la mejor película de animación - ABC
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Las películas de animación cargan con estigmas como que son exclusivas para niños, pero año tras año se afianzan como las más vistas y mejor valoradas tanto por el público como por la crítica. Sin ir más lejos, este año «Los increíbles 2» se ha posicionado como la tercera película más vista en todo el mundo, con una recaudación de más de 520 millones de euros, y solo superada por «Black Panther» y «Los Vengadores Infinity War», y, además, cuenta con el respeto de la crítica.

El desarrollo tecnológico también ha cambiado la forma de crear historias animadas. Al desaparecer las limitaciones técnicas, los grandes estudios –como Dreamworks o Pixar– pueden contar cualquier historia que se imaginen. «Antes teníamos que estar pendientes de cuántas llamas o humo podíamos usar o cuánto nos podíamos entretener en hacer una secuencia de acción. Ahora no hay límite. El límite lo pone el espectador, que es quien decide ir a ver la película o no. Y, obviamente, queremos que vaya», asegura entre risas Brad Lewis, productor de Dreamworks.

«Los increíbles 2» es la tercera película más vista del año
«Los increíbles 2» es la tercera película más vista del año-ABC

Democratización

Sin embargo, esto es algo impensable para los pequeños estudios, aunque la democratización de la técnica ha facilitado las cosas. Hace unos años, sacar un proyecto de esta magnitud solo estaba en manos de grandes estudios como Disney. Actualmente, contamos con un gran estudio de animación en España, Lightbox Animation Studios, el cual consiguió desarrollar la producción animada española más taquillera: «Tadeo Jones». Con apenas ocho millones de euros de presupuesto (frente a los 165 millones de «Rompe Ralph», la ficción de Disney que vio la luz ese mismo año), se estrenó en más de 50 países, recaudó casi seis veces su coste (45 millones de euros) y se hizo con tres Goyas. «Recuerdo que tardé cuatro meses en asimilar qué demonios estaba pasando y cómo lo habíamos conseguido. Era muy difícil prever algo así», confiesa el director y creador del personaje Enrique Gato.

En otros puntos del planeta sucede algo similar. Los japoneses Studio Ponoc, llamado a ser el sucesor del mítico Ghibli –creador de películas como «Mi vecino Totoro» o la oscarizada «El viaje de Chihiro»–, también busca cómo crecer ante las facilidades que ofrecen las nuevas herramienas. «Hemos trabajado más de lo que nos ha permitido el presupuesto para sacar adelante nuestra primera película. Sabíamos que se esperaba que tuviese, al menos, la misma calidad que una película de Ghibli, por eso hay que olvidarse de las horas de trabajo que nos ha supuesto», cuenta a ABC Hiromasa Yonebayashi, director y creador del Studio Ponoc.

«Ralph rompe internet» llega a los cines el 5 de diciembre
«Ralph rompe internet» llega a los cines el 5 de diciembre-ABC

Abultadas taquillas

La animación ha conseguido cautivar a todo tipo de audiencias, y eso se traduce en abultadas taquillas. Solo el año pasado, dos películas de animación estuvieron entre las quince más vistas de todo el mundo: «Gru: mi villano favorito 3» (con 230 millones de euros) y «Coco», ganadora del Oscar a la mejor película de animación. Pero esto no es un fenómeno que suceda solo en los últimos años. Si se consulta el listado de las veinte películas más vistas de la historia del cine, según «Box Office Mojo», se aprecian tres títulos animados: «Frozen» (en el puesto 13 con 1,120 millones de euros), «Los increíbles 2» (en el 16 con 1.080 millones de euros) y «Minions» (en el 18 con 1.020 millones de euros). «A priori, los datos no parecen tan espectaculares, pero, si tenemos en cuenta la cantidad de películas de animación que se hacen con respecto a las de acción real, sí que lo es», asegura el productor Brad Lewis, sobre una industria que supuso el 2,8 % del volumen de producción y el 12% de los ingresos en 2014, según el «Libro blanco de la animación».

Desarrollar una película de estas características supone mucho más tiempo que una de acción real, las habituales con actores de carne y hueso. «Para desarrollar la tercera entrega de “Cómo entrenar a tu dragón” hemos necesitado unos tres años, y eso que ya teníamos a gran parte de los protagonistas creados y desarrollados. Cuando diriges una película de animación todo se mueve muy lento y tienes tiempo para pasarlo con todo el mundo», confiesa el veterano director Dean Deblois, director y guionista de la trilogía de Dreamworks. Solo en la primera fase, la de escritura, se tarda un año y medio. «Hay que escribir algo con lo que todo el mundo esté de acuerdo y que todo el equipo quiera hacer», dice. Algo casi imposible cuando cada cinta de animación da trabajo a más de 300 personas.