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La imperdonable omisión al catolicismo en la película «Tolkien»

Pese a lo riguroso que es el filme protagonizado por Nicholas Hoult, obvia la influencia del cristianismo en la vida de el escritor de «El Hobbit» y «El señor de los Anillos»

Nicholas Hoult es el escritor en «Tolkien»
Nicholas Hoult es el escritor en «Tolkien»
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Pese a las evidentes licencias creativas de toda ficción inspirada en hechos reales, «Tolkien»garantiza un viaje riguroso en muchos aspectos de la vida del escritor de «El Hobbit» y «El señor de los Anillos». Aunque resulta obvio que el británico no tuvo esas alucinaciones durante la Primera Guerra Mundial, tanto el horror que vivió durante su paso por las trincheras como su amistad con los integrantes de la Sociedad Barroviana o su relación con Edith Bratt influyeron notablemente en sus obras.

El filme, sin embargo, pierde por el camino cuestiones fundamentales en la vida del escritor, desde su relación con C.S. Lewis, autor de «Las crónicas de Narnia», a la influencia del cristianismo, fundamental en sus textos pero limitado a la presencia en la película del padre Francis Xavier Morgan, que cuidó del escritor y su hermano cuando murió su madre, enemistada con su familia por haberse convertido, precisamente, al catolicismo.

Una omisión imperdonable puesto que ha sido uno de los pilares básicos de la obra de J.R.R. Tolkien, que se crió como católico y, durante su estancia en Oxford, iba en bicicleta a misa todas las mañanas. De hecho, para él escribir fantasía era un esfuerzo cristiano.

Una de las primeras inspiraciones para su mundo imaginado vino a través de un poema anglosajón, que se cree que haría referencia a la llegada y el ascenso de Jesucristo. Tolkien incluso derivó su personaje Eärendil, estrella vespertina –en su novela póstuma «El Silmarilion»–, de este texto, que le leyó a los miembros de T. C. B. S.:

Eala earendel, engla beorhtast,

ofer middangeard monnum enviado ...

Hail, Earendel, el más brillante de los ángeles,

Enviado a la humanidad sobre la Tierra Media

Antes de publicar «El señor de los Anillos», y aunque Tolkien deseñaba la alegoría, le explica a su amigo, el sacerdote Robert Murray: «"El señor de los Anillos" es, por supuesto, una obra fundamentalmente religiosa y católica, al principio inconscientemente, pero muy conscientemente en su revisión. Esta es la razón por la que no he puesto o he quitado prácticamente todas las referencias a lo que se pareciera a “religión”, cultos y prácticas, en este mundo imaginario. Para que el elemento religioso fuera absorbido en la historia y en el simbolismo».