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Hugh Jackman: «Estamos pagando las consecuencias de votar a famosos y no a políticos consecuentes con los problemas»

Hugh Jackman da vida al senador Gary Hart, al que la prensa hundió cuando apuntaba a la Casa Blanca

Hugh Jackman, durante el rodaje de El candidato
Hugh Jackman, durante el rodaje de El candidato
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Gary Hart fue un senador demócrata que en 1987 se presentó a las elecciones primarias de su partido en busca de la candidatura a presidente. Un hombre misterioso que guardaba su privacidad con metódico celo. Mas allá de un gran carisma y discurso en política, economía y medio ambiente, Hart era un mujeriego a quien devoraron los tabloides tras un «affaire» con una rubia llamada Donna Rice. Los detalles de la caída en desgracia de Hart se cuentan en «El candidato», la nueva película de Hugh Jackman con un guion escrito por Jason Reitman y Jay Carton (consejero de los Clinton). Un filme que cuestiona el conflicto entre vida privada y capacidad para gobernar y pone sobre la mesa una pregunta. ¿Qué hubiera ocurrido si Hart hubiera llegado a presidente?

P - Como figura pública. ¿Considera que su vida personal es relevante y merece ser compartida con sus seguidores?

R - Depende desde el punto de vista del que lo mires. Todo lo referente a la película, lo cuento, claro. Yo no soy político y mi vida se resume a mi familia. A mí no me importa dar entrevistas, pero respeto a actrices como Frances McDorman que hablan poco con los medios y, sin embargo, el año pasado ganó un Oscar. Creo que un actor tiene más poder de decisión sobre su vida privada que un político. La fama es parecida a que te den las llaves de un coche de carreras y te digan que lo conduzcas en mitad del tráfico. Es muy difícil de manejar.

P - ¿Entiende lo que sucedió con Gary?

R - Sí. Por supuesto. Gary es un tipo muy privado que creía en su trabajo y tiene muchísimo talento. Hubiera sido un gran presidente, pero por proteger a su familia no compartía ciertos aspectos de su vida. No jugaba con las mismas reglas del sistema y pagó las consecuencias. Los políticos de hoy son también estrellas del entretenimiento, todo al mismo tiempo, no son los mejores líderes. Lo malo de eso es que todos estamos pagando las consecuencias de votar a famosos y no a políticos consecuentes con los problemas.

P - Hart fue pillado infraganti y renunció. Una actitud muy distinta a lo que sucede hoy en día...

R - Los políticos viven bajo un microscopio. Es una lente completamente diferente a la nuestra. Estoy seguro de que hay algunos actores que también encuentran sofocante e insoportable la fama. Yo no. Solo me pongo nervioso por mi familia. Soy plenamente consciente de lo que significa ser actor. Desde que rodé X-Men, lo entendí. Piensa que yo me hice famoso con 30 años y entonces ya era una persona formada, que había vivido dentro de la realidad. Supongo que es muy distinto triunfar siendo adolescente porque la fama distorsiona la realidad. Imagino que Hart tuvo muchas dificultades por ser como era. Desde lo ocurrido en el Watergate todos los candidatos son vistos como un fraude. Eres culpable hasta que demuestres que eres inocente, por lo que es deber de la prensa descubrir, en nombre de los votantes, la realidad de los candidatos. Creo que esa ruptura de confianza se produjo con Watergate y, gracias a Dios, sucedió. Si eres el Presidente de los Estados Unidos debes entender que cada decisión que tomas afecta a millones.

P - Los actores no son muy queridos en Washington estos días...

R - No lo sé. (Se ríe). Se ha abierto la veda a la crítica soez, a tirar por tierra el trabajo o el respeto por los demás. Supongo que a mí me critican por ser australiano, pero llevo demasiado tiempo en Hollywood como para considerarme simplemente actor.

P - Como padre, ¿Le costó entrar en la mentalidad de este mujeriego perdedor?

R - No fue fácil. Como padre no quieres entrar en esas emociones. El actor en mí las adora, pero no el marido o el padre. En cierto modo, es una situación melodramática comprensible con la que cuesta mantener una relación. Me sentí atraído por el papel, por la historia, sobre todo como espectador de cine, sin embargo sabia que me iba a costar interpretarla. No fue fácil. Creo que hay una razón por la que vamos a ver estas películas y no vamos a ver comedias. Hay temores individuales y colectivos dentro de nosotros que rechazamos todos los días y uno de ellos es una situación como esta. Es elemental. Tiene que ver con la confianza y la protección. Una película así es catártica.

P - Debe ser muy duro vivir enfadado durante los meses que está metido en el papel...

R - Trato de no controlar mis emociones. Me dejo llevar por el papel que estoy interpretando, pero consigo relajarme cuando llego a casa. Es mi intimidad. Me cuesta explicarlo. Hay un tipo de relajación que necesitas para actuar y es el tipo de conexión que necesitas con los otros actores y el director. Es una terapia.

P - ¿Cómo va su español?

R - No mejor que mi francés. Pero en ambos idiomas puedo sobrevivir. Lo que sí se me da bien es preparar una maravillosa paella.

P - ¿Alguna vez ha leído un autor español?

R - Sí, alguien me recomendó La Catedral del mar, de Ildefonso Falcones, y me pareció fascinante. Fui a Barcelona justo después. Una ciudad asombrosa

P - Tiene un Tony y un Emmy, parece que busca el Oscar...

R - Ya tengo un Oscar y tiene 18 años. Mi filosofía de vida es no esperar nada. Los premios son un gran honor, aunque no pienso en ellos. En estos momentos trato de tomarme la vida con calma, llevo 20 años trabajando sin descanso y creo que es el momento de descansar y disfrutar de mi familia. Sé que tengo que frenar un poco.

P - ¿Qué significa para usted cumplir 50 años?

R - El tiempo es precioso. Acabo de cumplir 50 y me siento un privilegiado. Ahora todo el mundo me habla del tiempo y yo les digo que no se preocupen. No he pasado por ninguna crisis de la mediana edad, al menos que yo conozca, pero, por supuesto, es precioso cumplir 50. Veo a mis hijos crecer muy, muy rápido. Mi hijo acaba de cumplir 18 años, algo que me recuerda cada vez que le pido que haga algo. Ahora soy un adulto, me dice. Hago lo que quiero (risas) pero creo que la vida es hermosa y mágica, y lo único que podemos controlar es nuestra actitud hacia ella. Diferentes eventos nos suceden a todos; buenos, malos, indiferentes y el tiempo no es diferente. Veo el tiempo como el dinero. Lo veo como energía. Cada uno puede elegir gastarlo como quiera. Esa es mi actitud hacia el tiempo.

Pregunta - ¿La edad es solo un número?

Respuesta - La edad es la que uno siente y no la que dicen los números. Hace tiempo descubrí que vivir pendiente de los demás te hace viejo. La vida es una aventura. Una aventura que puede ser fantástica, depende de nosotros como elegimos vivirla. La verdad es que yo he tenido mucha suerte; soy actor y mi trabajo me permite seguir siendo un niño. Mi nivel de madurez no alcanza los ocho o nueve años, y así, soy feliz.