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Festival San Sebastián

Es la hora de Malkovich: intriga ante los premios

Alberto Rodríguez presenta dos capítulos de la serie «La peste», y huelen a favoritas las españolas «El autor» y «La vida y nada más»

John Malkovich
John Malkovich - EFE
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Las últimas horas de un Festival se viven un poco como la prórroga de una final, con intensidad, impaciencia y cansancio, y uno desea que pasen las películas como los minutos de juego, rápido, ya. Las dos últimas de la competición, «Le lion est mort ce soir», film megafrancés dirigido por el japonés Nobuhiro Suwa, y la alemana «El capitán», de Robert Schwentke, vinieron más a quitar que a dar. Afortunadamente, se coló el concepto tele en la Sección Oficial con el pase de dos primeros capítulos de la serie «La peste», de Alberto Rodríguez, que aunque hubo que ver como una gran película a medias (cuando la trama y la intriga se tensa, te indican el «continuará» o el «próximamente en el salón de su casa») deja la impresión de que este potentísimo director ha sabido trasladar todas su cualidades cinematográficas a ese mundo tan prestigioso y en boga de las teleseries serias. Sólo un par de detalles: le arrebata a Sevilla toda la luz y el aroma a azahar y flamenco, y la sumerge en un Siglo XVI oscuro, sórdido y apestado. Sin duda, queda mucho por ver y por escribir de ella.

De la francesa dirigida por Nobuhiro Suwa lo más impresionante es ver a Jean Pierre Leaud boqueando sus frases como un pez en la pecera, y echándose a la fragilidad de sus hombros una historia con perfiles de cuento infantil y con grandes frases sobre la muerte. Y de la alemana «El capitán» tampoco hay gran cosa que decir, es un retrato del ambiente caótico cuando se termina una guerra, la segunda mundial, y las tropas alemanas son un descalza perros de desertores, delincuentes, violadores y chalados. Uno de estos personajes se mete en el uniforme ya vacío de un capitán y deja que la olla se le vaya hacia esos territorios tan explorados en los que habita el coronel Kurtz. Y acabo de exagerar.

Y antes de que, dentro de unas horas, el jurado que preside John Malkovich nos desbarate las opiniones, puede escribirse que esta edición del Festival de San Sebastián ha presentado al menos media docena de películas que no desentonarían en el Palmarés ni, mucho menos aún, en una sala de cine de estreno. Un peldaño por encima de las demás están las españolas «El autor», de Manuel Martín Cuenca, y «La vida y nada más», de Antonio Méndez Esparza, y por supuesto la divertidísima y sarcástica «The disaster artist», de James Franco. Con ellas sólo se puede agotar el Palmarés, dar Conchas, premiar el trabajo de los directores y sacar interpretaciones masculinas y femeninas (¿de verdad no van a premiar a Adelfa Calvo?, pues solo les queda Maria Dragus, la pianista ciega de «Licht»). Era especial también el film belga «Ni juge, ni soumise», y ha gustado mucho (no me pregunten por qué) la rumana «Pororoca». Pero lo que diga Malkovich.