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McDonald's La historia del hombre que se apropió del McDonald's y «fundó» un negocio multimillonario

Michael Keaton interpreta en «El fundador» a Ray Kroc, un hombre en el ocaso de su carrera cuya ambición desmedida le dio alas para adueñarse de una idea y convertirla en el imperio de las hamburguesas que es ahora

Michael Keaton interpreta en «El fundador» a Ray Kroc, el hombre que hizo del McDonald's un éxito
Michael Keaton interpreta en «El fundador» a Ray Kroc, el hombre que hizo del McDonald's un éxito
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En 1954 Marlon Brando ganaba el Oscar a mejor actor por «La ley del silencio»; Marilyn Monroe, en la cumbre de su trayectoria, se casaba con Joe DiMaggio, y Ray Kroc, en pleno ocaso de su carrera, ni siquiera inspiraba una película. Tan solo era un comercial cincuentón que se dedicaba a vender Multimixer, una popular máquina que permitía hacer cinco batidos a la vez.

Persistencia. Optimismo. No rendirse nunca. Los tres pilares de Kroc, memorizados de discos de autoayuda que, si bien guiaban su desmedida ambición, no surtían el mismo ejemplo en extenuaban a sus clientes.

Con la tenacidad intacta y acumulando tantos fracasos como pérdidas en el maletín, Ray Kroc se topó de repente con un curioso pedido. La de los hermanos Dick y Mac, que le encargaron seis Multimixer. Intrigado por el encargo, dejó atrás su casa de Chicago y viajó hasta San Bernardino (California) para ver el negocio que necesitaba producir 30 batidos al mismo tiempo.

Y se topó con McDonald's. Un nombre que le sonaba cercano, cálido. «A América». Abrumado por la cola formada a las 11.30 en torno al puesto de hamburguesas, decidió probarlo. Dick y Mac, los cerebros del modelo, se habían desmarcado de los típicos restaurantes de carretera, prescindiendo de las mesas y los utensilios, y apostando por la calidad del menú, la velocidad del servicio y un target específico: las familias. Sin saberlo, los hermanos habían ideado el concepto de comida rápida.

Los verdaderos hermanos McDonald y «el fundador» Ray Kroc
Los verdaderos hermanos McDonald y «el fundador» Ray Kroc- DIAMOND

Tras reunirse, Dick y Mac McDonald revelaron su secreto. El menú evolucionó desde los 27 productos iniciales a los más exitosos: las hamburguesas, los refrescos y las patatas fritas. El precio del producto, que en América rondaba 30$, se bajaba a la mitad, el símbolo diseñado eran dos grandes aros dorados y todo se orquestaba con el método Speedy, y el servicio era una coreografía de rapidez y eficiencia.

El encuentro, esta vez sí, se saldó con un apretón de manos. Ray Kroc había visto el potencial de un negocio humilde y apenas explotado y, siguiendo el consejo de la voz monótona que escuchaba sin parar en los gramófonos, no se rindió. Mientras la mayoría de sus coetáneos soñaba con una plácida jubilación, Kroc se imagina comiéndose el mundo. Y el mundo terminó comiendo de su mano.

Historia de una ambición desmedida

Firmó con Dick y Mac un contrato por el que, como agente comercial, se llevaba el 1,9% de las ventas de cada franquicia que abriera en Estados Unidos. Pero la ambición pudo más que el respeto, y pronto quiso más.

Tras años incombustible, su fe se tambaleaba. No obtenía beneficios, los bancos se negaban a concerdele créditos y los hermanos McDonald limitaban el desarrollo de su visión de expansión global. Y como como hicieran en el pasado los arcos dorados, Harry Sonneborn, un lince financiero, se cruzó en su camino. Le aconsejó a Ray Kroc lucrarse no solo con el modelo de negocio, también el espacio, invirtiendo en los solares donde se construía cada franquicia y alquilando los inmuebles a los elegidos para gestionarla. Pronto se hizo millonario.

Imparable en su éxito, en apenas seis años, en 1961, se apropió de la idea y les compró el negocio a Dick y Mac con un cheque de 2,7 millones de dólares, pasando a ser dueño, presidente y director general de la corporación. No se apellidaba McDonald's, pero el imperio que gestó ya era suyo. Ya era leyenda.

Convertido en «el Rey de la Hamburguesa», Ray Kroc se apropió de una idea, y el mundo se la comió.