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Hiromasa Yonebayashi, el discípulo que quiere superar a Hayao Miyazaki

El animador ha creado el Studio Ponoc, formado por varios ex del Studio Ghibli, y presenta su primera película: «Mary y lo»

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La animación japonesa consiguió traspasar las fronteras de su país gracias al trabajo desarrollado por Hayao Miyazaki y su Studio Ghibli durante casi treinta años. Entre sus alumnos, hubo uno que destacó más que los demás. Hiromasa Yonebayashi se convirtió en el animador más joven –con 37 años– en dirigir una película de Ghibli con «Arrietty y el mundo de los diminutos» (2010) y estuvo nominado a un Oscar en 2014. Al escuchar los rumores del cierre del estudio de animación, decidió montar el suyo propio bajo el nombre de Ponoc. Parece que ha llegado el momento de que el discípulo intente superar al maestro.

P - ¿Se siente presionado por que se compare al Studio Ponoc con Ghibli?

R - Sin duda. Trabajamos para intentar hacer que nuestras obras sean tan buenas como las suyas; aunque, de momento, no se puede comparar el presupuesto ni el tamaño del equipo humano del Studio Ghibli con el que tiene Ponoc. Pero somos conscientes de que Ghibli es un referente que tenemos que tener y no nos debe molestar que nos comparen. Gran parte del equipo procede de la productora de Hayao Miayazaki y mantenemos el nivel de exigencia. Hemos hecho un esfuerzo titánico para conseguir la película que buscábamos.

P - ¿Ha sido difícil crear el estudio desde cero?

R - Te puedes imaginar. Nuevo estudio, primera película... Teníamos una gran responsabilidad y había que conseguir que todo el equipo estuviera unido. Lo bueno es que sabíamos cómo teníamos que trabajar y todo el mundo a puesto de su parte.

P - ¿Por qué decidió que la primera película de Ponoc se basara en una novela juvenil británica?

R - Las últimas películas de Ghibli poseen un mensaje de despedida, que nos ha ido mostrando el final de una etapa. Por eso, queríamos que nuestro primer filme estuviera lleno de emoción y dinamismo, y encontramos en la novela «La pequeña escoba de palo», de Mary Stewart, la historia perfecta, ya que nos descubría un nuevo mundo.

P - ¿Cree que se borrarán las fronteras culturales entre el anime y el cine europeo?

R - Las obras del Studio Ghibli han sido fundamentales para que esas fronteras se hayan diluido ya un poco. Las historias con un enfoque más para adultos han crecido en número y calidad en los últimos años. Pero no debemos olvidar que el anime es una herramienta que ha estado enfocada a los niños. Esos pequeños necesitan historias con las que se puedan sentir identificados. El grueso de nuestros futuros espectadores son esos pequeños y hay que ayudarles a crecer con esas obras.

P - Recibió una nominación al Oscar a mejor película de animación por «El recuerdo de Marnie». ¿Sueña con estar nominado en una categoría?

R - No tengo intenciones de hacer nada que no sea animación, así que creo que será algo muy difícil. Quizá podría estarlo a mejor cortometraje por «Modest Heroes» (2018). Sin embargo, sí que creo que las películas de animación deberían poder optar a otro tipo de premios. Así se demostraría que no hay tanta diferencia entre un filme animado y otro con actores reales. La base es la misma: ambas quieren contar una historia para que el espectador se emocione.