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Estreno

Hirokazu Koreeda: «Quería cuestionar qué une en realidad a las familias: ¿la sangre o la costumbre?»

En «Un asunto de familia», el cineasta japonés vuelve a fijarse en el núcleo familiar en esta historia que conquistó al Festival de Cannes

Hirokazu Koreeda, durante el rodaje «Un asunto de familia»
Hirokazu Koreeda, durante el rodaje «Un asunto de familia»
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Hirokazu Koreeda (Tokio, 1962) es un virtuoso tras las cámaras, un director que encuentra el corazón de sus historias en los barrios de Japón. Con la Palma de Oro bajo el brazo, conseguida en el pasado festival de Cannes, Koreeda visita de nuevo sus temas favoritos: Familias, niños rodeados por el fantasma del miedo e infancias marcadas por el abandono. «Un asunto de familia» gira en torno a una familia, los Shibatas, que viven en Tokio tratando de superar tiempos difíciles. El patriarca de la familia Osamu (Lily Franky, tan inolvidable como en «De tal padre, tal hijo») y su esposa Nobuyo sobreviven gracias a la pensión de la abuela y a los robos en el supermercado de su hijo Shota (Jyo Kairi). Pronto se hace evidente que a este clan les une más la conveniencia que la sangre. En Cannes, días antes de conseguir el premio, tuvimos oportunidad de conversar con el realizador.

P - ¿De dónde nace este filme?

R - Quería continuar con el mismo tema que en «De tal padre, tal hijo» y cuestionar qué une en realidad a las familias, la sangre o la costumbre. Hace unos años leí sobre los fraudes de pensiones y lo que significa para una familia perder la ayuda de los mayores. La división de clases se ha agudizado en Japón en los últimos cinco años y hay quien no puede aguantar la presión económica.

P - En esta familia la criminalidad tiene su propio lenguaje.

R - Las señales que se hacen con las manos los unen. Es un idioma mágico y secreto que les conecta cuando roban.

P - La inevitabilidad del autor que mira en su propia vida para contar historias... ¿Refleja su experiencia en «Un asunto de familia»?

R - No te voy a negar que hay ciertos elementos autobiográficos, sin embargo, no he reflejado a mi familia en el filme. Yo soy el niño dentro de la jarra que mira a los demás. He creado mi lugar para contar historias.

P - La belleza estética es muy potente en la película...

R - Hemos desarrollado un relato poético. Visualmente estás viendo imágenes creadas como en una poesía. Fue Kondo Ryuto, director de fotografía, quien decidió cómo enmarcar.

P - ¿La definición de familia adquiere otra dimensión en la película?

R - La familia en esta película está unida por el dinero y sus crímenes. Es el gran elemento. Luego cambia. Quiero que el público vea a las personas invisibles. Todos aquellos invisibles para el sistema. Pero más que eso, para mí, la pregunta es por qué los que vivimos alrededor de estas personas no nos tomamos el tiempo para verlos. En Japón, a las familias verdaderas les une la sangre, y por eso el sistema parental de ayudas no funciona. Es necesario examinar los lazos que unen a las personas más allá de la sangre.

P - Ha reconocido que «Después de la tormenta» marcó un punto de inflexión en su trabajo ¿Cómo fue?

R - Para mí, desde «Still Walking» hasta «Después de la tormenta», el hilo conductor siempre ha sido la familia. Tal vez desde una perspectiva más estrecha, más profunda. Así que creo que he vuelto a donde empecé. A mirar a la familia dentro de la sociedad. Ese es el hilo que siempre he estado siguiendo y que he interrumpido alguna vez por mi propia investigación personal.