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Hayao Miyazaki, el niño que quiso cambiar el mundo a través de la animación

Movistar+ dedica durante julio toda una programación especial que recoge las obras imprescindibles del cineasta y su Studio Ghibli

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Para quien nunca haya oído hablar de Hayao Miyazaki, se trata del Walt Disney japonés; pero también ha sido comparado con Steven Spielberg u Orson Welles por la complejidad de sus relatos. El cineasta nipón consiguió encontrar el equilibrio entre el cine comercial y el de autor, y así poder contar historias que jamás hubiésemos imaginado verlas animadas. Por eso, Movistar+ dedica este mes de julio toda una programación especial que recoge las obras imprescindibles de Miyazaki y su Studio Ghibli, películas con algunas de las protagonistas femeninas más audaces del cine y personajes fantásticos que entroncan con la tradición narrativa japonesa.

Hayao Miyazaki está considerado uno de los genios vivientes del cine de animación. Este director, productor e ilustrador japonés ha creado algunas de las películas más imaginativas y hermosas de las últimas décadas. Pero eso no pilló por sorpresa a nadie. En 1979, Miyazaki estrenó su ópera prima como director: «El castillo de Cagliostro». Esa misma película se convirtió en el primer largometraje animado en ser proyectado en el Festival de Cine de Cannes.

Su éxito no lo cosechó solo. Tras estrenar «Nausicaä del Valle del Viento» (1984), decidió que quería montar su propio estudio de animación. Justo un año después, Hayao Miyazaki se unió a Isao Takahata para crear su apreciado Studio Ghibli. Por aquel entonces, los dos realizadores ya tenían cierto reconocimiento por haber creado series de prestigio internacional como Heidi, Marco y Ana de las Tejas Verdes. Lo hicieron convencidos de que otra forma de animación era posible. Contaron con la ayuda de la editorial Tokuma Shoten y la pronta incorporación, como productor, de Toshio Suzuki.

Poco tardaron en estrenar su primera película. El 2 de agosto de 1986 se pudo ver «El castillo en el cielo». En ella, Miyazaki nos cuenta la búsqueda de un tesoro perdido en una ciudad flotante a manos de dos huérfanos. Aunque su filme con más éxito llegó en 2001 con el «El viaje de Chihiro». La historia de una niña, Rumi Hîragi, pérdida en el bosque rebasó los ingresos en taquillas de Japón, superando a «Titanic», y se convirtió en la primera película de anime en ganar un Premio Oscar.

Durante toda su carrera, el director japonés y el Studio Ghibli se centraron en hablar de la relación de la humanidad con la naturaleza («Mi vecino Totoro»), la tecnología («El castillo ambulante») y la dificultad de mantener una ética pacifista. Además, siempre han escogido a niñas o mujeres jóvenes fuertes e independientes para contar sus historias como «La princesa Mononoke» o «Ponyo en el acantilado».

Después de casi treinta años, Koji Koshino, el presidente de la compañía, anunció que «El viento se levanta» sería la última película y por lo tanto dejaría su cargo como director de proyectos de animación del Studio Ghibli. Esto propició que la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood decidiera concederle a Hayao Miyazaki el Oscar honorífico en la ceremonia de 2015. Por suerte para sus seguidores, decidió volver -ya con 76 años- para adaptar a largometraje el corto «Kemushi no Boro (Boro la oruga)». Todo apunta a que la película esté lista antes de los Juegos Olímpicos de Tokio, previstos para 2020.

[Consulta la programación completa aquí]