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Los Japón

Hasekura Tsunenaga, el legendario samurai que inició una estirpe japonesa en Sevilla

Junto al samurai, que dirigió la embajada Keicho a principios del siglo XVII, viajaban otros expedicienarios que se enamoraron de mujeres de Coria del Río (Sevilla) y dando origen al apellido Japón, como fueron rebautizados sus descendientes. Ahora, la nueva película de Dani Rovira, la comedia «Los Japón», se inspira en esta historia

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Cuesta pensar en Dani Rovira y creer que alguna de sus cómicas aventuras en la gran pantalla sucedió en la vida real. Quizás sus gracias sean inéditas en el cine, pero la historia detrás de su última película, «Los Japón», que protagoniza junto a la actriz María León, sí sucedió fuera de las pantallas. Al menos en parte.

Si en «Ocho apellidos vascos» y su secuela Rovira se movía como pez en el agua entre el norte y el sur o los andaluces y los catalanes para hacer chascarrillos del choque cultural, en esta ocasión retoma la fórmula pero con los japoneses, recuperando historia de los descendientes reales de algunos miembros de una expedición nipona que paró en Sevilla y decidió instalarse en Coria del Río hace cuatro siglos.

Según ha explicado su director, Álvaro Díaz Lorenzo, durante una entrevista concedida a Europa Press, esta película está basada en la expedición japonesa que encabezó el samurai Hasekura Tsunenaga, que desembarcó en el pueblo sevillano de Coria del Río hace 400 años en busca de nuevas rutas comerciales.

Una estatua luce todavía en la actualidad en el municipio sevillano en honor de ese samurai japonés que dirigió la embajada Keicho, la primera misión diplomática de Japón a un país occidental a principios del siglo XVII. La embajada Keicho, que terminaría con una visita al Papa en Roma, inició su ruta hacia España a través del Pacífico, recalando en el virreinato de Nueva España (llegó a Acapulco y partió desde Veracruz) y de ahí recorriendo el Caribe y el Atlántico, para remontar el Guadalquivir hasta Coria del Río.

Dicha expedición, contó M. J. Lora en ABC de Sevilla, hizo parada en la localidad sevillana y tras ser recibida por las autoridades, algunos de los japoneses que iban con Hasekura decidieron quedarse en Sevilla. Allí echaron raíces tras contraer matrimonio con mujeres de Coria dando origen al apellido Japón, como fueron rebautizados sus descendientes, para evitar el problema lingüístico de tener que pronunciar y replicar los apellidos originarios de los expedicionarios.

Sin embargo, como explicó J. M. Soriano en ABC de Sevilla, la relación de Coria del Río con el país del sol naciente comenzó medio siglo antes de que llegara la conocida como Embajada Keicho; la primera delegación diplomática oficial enviada por Japón a España.

El primer nombre que une ambos países es San Francisco Javier. El discípulo de san Ignacio de Loyola, fundador de la orden de los jesuitas, llegó en 1549 a territorio nipón para predicar el catolicismo. Consiguió evangelizar el Lejano Oriente, desde donde envió numerosas cartas al Vaticano alabando el espíritu del pueblo nipón. Pero esos elogios no impidieron que los católicos fueran perseguidos en Japón tanto en esa época como durante la Restauración Meiji (mediados del siglo XIX).

Y, antes también de que el samurai Hasekura llegara a España, el Rey Felipe II recibió en la Corte a los emisarios de la Embajada Tensho en noviembre de 1584, enviados por varios señores feudales cristianos.

En «Los Japón», la nueva comedia de Dani Rovira, se retuerce la historia, haciendo referencia a la cantidad de gente con el apellido Japón que sigue existiendo en Sevilla: el Emperador Satohito muere y el heredero legítimo resulta ser Paco Japón, vecino de 37 años de Coria del Río, cuya vida y la de su familia cambia cuando se preparan para convertirse en los nuevos emperadores de Japón.