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Hablan las mujeres de «la familia» Manson: «No me siento mal por los muertos»

Un documental emitido en la cadena estadounidense Oxygen recoge los testimonios de varias féminas integrantes de la secta

OXYGEN
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50 años después, los crímenes de «la familia» Manson, el suceso sigue dando de qué hablar. La historia sobre los asesinatos del 9 de agosto de 1969 en el número 10050 de Cielo Drive en Los Ángeles (California, EE.UU.) continúan llamando la atención del público general. Medio siglo después, parece que no se ha dicho todo todavía de lo que sucedió la noche a la que no sobrevivió una Sharon Tate de 26 años que estaba embarazada de ocho meses.

Con motivo de esta triste efeméride, la cadena Oxygen ha decidido recoger unos testimonios, hasta ahora insólitos, en forma de documental y bajo el título de «Manson: the women». El punto de vista de las mujeres, siempre relegado a un segundo plano por el líder de la secta, Charles Manson, resulta fundamental para que el público pueda entender lo que sucedió en el interior de aquella casa desde que fueron reclutadas y hasta el fatídico 9 de agosto.

En la pieza se recogen los testimonios de cuatro mujeres que vivieron, de primera mano, todo lo que se cocinó en el interior del 10050 de Cielo Drive: Catherine «Gypsy» Share, Sandra «Blue» Good, Lynnette «Squeaky» Fromme y Dianne «Snake» Lake. De las cuatro, dos de ellas decidieron dar un paso atrás antes de que se cometieran los asesinatos, mientras que las restantes optaron por continuar siendo la cabeza visible de «la familia» Manson en el momento en el que el líder fue detenido, juzgado y encarcelado.

Catherine Share y Dianna Lake son las dos que se mostraron aterradas por lo que sucedió con la mujer del director de cine Roman Polanski y las otras cuatro víctimas. «Soy incapaz incluso de ver imágenes de mí hablando de ello. Es tan horrible», recuerda Share sobre su paso por el grupo. «Me siento fatal por las víctimas. No puedo imaginar lo mal que se sentirían sus familias. Lo siento tanto por ellos, y por todos aquellos jóvenes que acabaron convertidos en asesinos», recuerda la que era conocida como «Gypsy», la integrante más mayor del grupo.

A Share, el estar inmersa dentro de ese grupo le llegó por sorpresa, aunque reconoce en el documental que los sentimientos que emanaban de ella cuando estaba dentro provocaban que no quisiera salir de aquella espiral de autodestrucción. Una de las claves de su permanencia fue el carisma de Charlie Manson: «Era la persona con más confianza en sí misma que pudieras encontrarte. Te hacía sentir aceptada. Era como vivir un sueño. Era huérfana y me hizo sentir que esa era mi familia», confiesa durante el documental. «Lo único que quería es que Charlie me amara», relataba Lake, que fue violada por Manson cuando era menor de edad. «Me dijo que tenía que estar dispuesta a matar para que no me mataran a mí», afirma.

«No me siento mal por los muertos»

En el polo opuesto de la moneda se encuentran las personas que no consiguieron rehacer su vida y que continúan muy enganchadas a las palabras que les reveló el supremacista blanco. Una de ellas es «Squeaky» fue la encargada de liderar el grupo durante décadas después de que Manson fuera detenido, con la firme intención de mantener unida a «la familia».

«La gente cree que los asesinatos fueron cometidos por gente sedienta de sangre. Pero no lo eran. Solo hacían lo que tenía que hacerse», dijo defendiéndose. «Hacían lo correcto. Ojalá yo hubiera tenido la misma fiereza», añade, dejando claro que «no me siento mal por todos esos muertos. Ni siquiera estaban vivos para mí. Si yo no llegué a matar era porque aún no estaba preparada para hacerlo». «Es difícil sentirte mal por algo cuando lo haces desde el corazón», finaliza.

De igual forma, Sandra Good también continuó a los pies de «la familia» Manson cuando esta se quedó sin su líder. En su caso, Good decidió adoptar la posición de portavoz del instigador de los asesinatos. «Si quieres hablar de actividades demoníacas e inmorales, ve a Hollywood. ¿Cómo puedes señalarnos con el dedo y llamarnos diabólicos cuando solo fuimos buenos soldados que hacían lo que había que hacer?», cuenta en el documental emitido en Oxygen.

El sufrimiento de Polanski

El director de cine vivió momentos de extrema dureza cuando conoció la noticia del asesinato de su esposa, cuando apenas faltaba un mes para que diera a luz de su primer hijo. «Aún sigo pensando que, si hubiera estado allí cuando el grupo integrado por tres mujeres y un hombre escaló la valla e irrumpió en la vivienda, Frykowski y yo hubiéramos podido enfrentarnos a ellos y echarles de allí entre los dos. Las múltiples heridas de Frykowski demostraban que había ofrecido una fuerte resistencia», relató en sus memorias, sobre el suceso que acoteció mientras rodaba en Londres «El día del delfín».

Al conocer la noticia de la voz de Bill, marido de Sandy Tennant, Polanski no pudo soportar el dolor. Atendido por los médicos de Paramount, tuvo que ser sedado durante días. «Experimentaba constantemente la sensación de que Sharon no había muerto, de que todo era una pesadilla y de que, de repente, ella iba a aparecer», relató el cineasta.

Pero si algo le dolió fueron las múltiples especulaciones y mentiras que circularon en torno al suceso con el que se acabó con la vida de su esposa. Se estuvo especulando en los medios de comunicación con que los asesinatos se produjeron en una fiesta con alto contenido sexual y rodeada de excesos.

Sin embargo, cuando finalizó la investigación policial y se supo la verdad, Polanski quiso manifestarse al respecto: «Siebring iba completamente vestido cuando le mataron. No le mutilaron sexualmente y no llevaba ningún capuchón en la cabeza, sino simplemente el lienzo con que uno de los policías le cubrió las espantosas heridas del rostro. Sharon tampoco estaba desnuda y no le cortaron ningún pecho. Y, finalmente, aunque no en orden de importancia, los asesinatos no guardaban ninguna relación con la droga», narró en sus memorias.

«Sexo, droga, ritos arcanos… eso era lo que los medios de comunicación pensaban que quería el público, y eso es lo que le dieron. La verdad, según las declaraciones de una de las asesinas ante el gran jurado, fue menos llamativa», relató el oscarizado director.