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El día que la Guardia Civil ocupó el rodaje de «Conan el Bárbaro» en pleno golpe de Estado del 23 F

El 23 de febrero de 1981, a 80 kilómetros del Congreso de los Diputados tomado por Tejero, se estaba ultimando el rodaje de la película de Arnold Schwarzenegger

Arnold Schwarzenegger en plena acción en «Conan el Bárbaro»
Arnold Schwarzenegger en plena acción en «Conan el Bárbaro»
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Hay películas con más leyendas en torno a su rodaje que en el propio guion. Es el caso de «Conan, el bárbaro», que narra la historia de aquel niño primitivo que se prepara toda la vida para vengar a los asesinos que acabaron con su pueblo. La historia del forzudo guerrero, un mito con tantas letras como su protagonista, Arnold Schwarzenegger, se filmó en su mayor parte en España. Almería fue el plató principal, pero también rodaron algunas tomas en zonas como Segovia, Ávila, Cuenca, Madrid... En Valsaín, un pueblo segoviano a 80 kilómetros de la capital, el equipo de la superpoducción de Hollywood afrontaba una jornada más de trabajo un 23 de febrero de 1981. Ninguno de ellos podía imaginar que el Congreso de los Diputados había sido asaltado por miembros de la Guardia Civil comandados por el teniente coronel Antonio Tejero. Cuando el equipo ya estaba en marcha en medio de la meseta, otros agentes de la benemérita se plantaron en el set. España vivía su momento más complejo de su corta historia democrática y ese grupo de hombres y mujeres forzudos en mitad del campo y cargados con armas medievales no podía tramar nada bueno a ojos de los agentes. O sí.

De hecho, la película dirigida por John Milius y con guion de Oliver Stone fue un éxito mundial que lanzó a la fama a su protagonista. Pese al día de rodaje que perdieron cuando la Guardia Civil interrumpió y paralizó la producción, la cinta salió adelante filmándose en su totalidad en España. Los agentes de la benemérita estuvieron en Valsaín un puñado de horas hasta que comprobaron que todo estaba en orden. Cuando laa situación en Madrid comenzó a relajarse, los técnicos del filme retomaron su trabajo sin más percances.

No es la única anécdota que dejó este rodaje de leyenda en nuestro país. Ahí están las historias que cuentan los extras españoles que trabajaron en la producción. Desde desmayos y lipotimias en pleno set en el desierto de Almería (no les dejaban quitarse el traje para no salirse del «papel») a las borracheras que algunos de ellos se cogieron bebiendo el «cóctel» de sangre que tenían preparado para las escenas de acción. Cuentan que la sangre falsa que trajeron los especialistas desde Hollywood se congelaba en los fríos días de rodaje en Ávila y Segovia. Para rebajar su punto de congelación, la empezaron a mezclar con vodka para que quedara bien en cámara. Los extras que fallecían en la batalla, una vez quedaban tirados en el suelo, aprovechaban para beberse lo que debía ser, literalmente, su sangre.

Memorable es también la cara de niño de Jorge Sanz, al que contrataron para hacer del joven Conan. O el papel de la explosiva Nadiuska, musa del destape.

Amor por España

«He amado España antes de rodar Conan. Después de hacer la película, España empezó a ocupar un gran lugar en mi corazón», dijo el gran -literalmente- Arnold Schwarzenegger una de las últimas veces que visitó nuestro país. «Nunca olvidaré el momento fantástico que tuve en España, pero sobre todo en Almería», dijo tras un homenaje que le dieron en la ciudad andaluza hace unos años, en el que recordó otra de esas anécdotas a medio camino entre la leyenda y la realidad: el día que estaba «crucificado y colgando de un árbol» y un buitre comenzó a «picotearle», por lo que estuvieron haciendo la escena «una y otra vez durante doce horas». «Al final cogí al buitre por el cuello con los dientes y le pegué un mordisco... Finalmente esa escena entró en la película», contó el propio actor, que reconoció que «nada habría sido posible sin Conan, que me lanzó al estrellato».