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Buenafuente en los Goya Los Goya como profesión de riesgo

Silvia Abril y Andreu Buenafuente asumen la tarea de presentar la gala tras la oleada de críticas recibidas por sus predecesores

Ernesto Sevilla y Joaquín Reyes, presentadores de los Goya 2018 - Vídeo: Buenafuente y Abril, listos para «ofender» en los Goya 2019 (EP)
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Presentar los Premios Goya debería ser considerada una profesión de alto riesgo. Si no, que se lo digan a Ernesto Sevilla, Joaquín Reyes o Dani Rovira quienes, tras sus intervenciones, padecieron a un público que, con Twitter como arma de destrucción masiva, les vapuleó a cuenta de su escasa gracia en la fiesta del cine patrio. Andreu Buenafuente y Silvia Abril no tendrán un trabajo sencillo esta noche aunque, si arrancan la ceremonia con cierta alegría, es posible que los espectadores tengan mayor indulgencia que la demostrada el año pasado con los «chanantes», cuya presencia en los premios generó un clima de desasosiego que convirtió la gala en la menos vista en los últimos diez años.

El tándem cómico llegó a los Premios Goya 2018 como uno de los grandes atractivos pero las expectativas se desinflaron más pronto que tarde. Al público no terminó de llegarle ese humor absurdo del que los manchegos hacen gala en sus actuaciones y la ceremonia de Ernesto Sevilla y Joaquín Reyes se ganó los calificativos de «soporífera», «simple» y «patética». No gustaron los tópicos, los chistes fáciles ni tampoco la ausencia de una actuación musical, un número que suele ser de lo más socorrido en este tipo de eventos. Los cómicos, eso sí, encajaron las críticas con maestría y dejaron que el huracán se apaciguara sin otorgarle mucha importancia. «No podréis conmigo porque soy idiota», dijo Ernesto Sevilla tras leer algunos de los insultos de Twitter.

«Estamos listos para ofender», ha dicho Silvia Abril

Quien no tuvo tanta cintura a la hora de enfrentarse a los comentarios tras los Goya fue Dani Rovira. El malagueño, que llegó a presentar tres galas consecutivas, decepcionó al público sobre todo en la segunda ocasión en la que, lógicamente, había perdido la frescura de su estreno cuando, además, se llevó a casa el Goya por «Ocho apellidos vascos». Tras su segunda intervención en los premios, en 2016, Rovira aseguró que no le había merecido la pena presentar la ceremonia aunque olvidó rápido el disgusto y en 2017 aceptó otra vez el cometido para, tal y como él mismo aseguró en este diario, evitar que ganaran «los cuatro borrachos de Twitter» que meses atrás le habían insultado.

Tercera ocasión para Buenafuente

Desde que Fernando Rey presentara la primera edición de los premios en 1987, en el escenario de los Goya han desempeñado la difícil tarea de liderar la gala rostros como los de María Barranco, Rosa María Sardà, Antonio Resines, Manel Fuentes o Eva Hache aunque el yugo de Twitter, como es lógico, ha recaído con fuerza solo sobre los más recientes. Andreu Buenafuente asumirá la tarea por tercera vez (ya lo hizo en 2010 y 2011) un encargo que, como resume el catalán en esta frase para la Academia de Cine, puede convertirse en un regalo envenenado: «La potencia del acto es de tales proporciones que, en determinados momentos, te planteas por qué demonios aceptaste, qué pasó por tu cabeza, por qué te alejaste de tu zona de confort para meterte dentro de un avispero gigante y televisado», reflexiona.

Los presentadores, además, pilotarán la ceremonia tras un año en que los límites del humor han generado un tenso debate entre los espectadores a cuenta de polémicas como la de Dani Mateo y la bandera de España o el monólogo de Rober Bodegas sobre los gitanos. «Estamos listos para ofender en los Goya», se ha atrevido a asegurar ya Silvia Abril para ir calentando el evento.

Buenafuente y Silvia Abril se enfrentan también este año al fantasma de la audiencia. Hay que decir que los cómicos no tienen excesiva competencia, pues la gala presentada por Ernesto Sevilla y Joaquín Reyes anotó el peor dato en los últimos años con poco más de tres millones de espectadores, tal y como explica Lorena López en este artículo. El presentador de «Late Motiv», eso sí, intentará superar su propia marca, la obtenida en 2010 cuando presentó la gala de los Goya más vista de la historia con 4.656.000 espectadores. Veremos si lo consigue... y si Twitter le da el visto bueno.