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Glenn Close: «Ya no vivo con la presión de hacer lo que no me gusta»

La intérprete ha clausurado el Festival de San Sebastián con su última película, «La buena esposa», una metáfora de su carrera

Glenn Close, en el Festival de San Sebastián
Glenn Close, en el Festival de San Sebastián
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San Sebastián despidió ayer su Festival de cine con un cielo gris y las calles casi vacías. Lejos quedaba la vorágine frenética del primer fin de semana y la decena de citas imprescindibles que se acumulaban jornada tras jornada. Los nueve días de entrevistas, proyecciones y carreras se notan en la cara de todos los que trabajan aquí; hasta los profesionales «caza autógrafos» que hacen guardia a las puertas del hotel por donde pasean las estrellas parecían pedir una tregua. San Sebastián volvió a la normalidad. O casi. Solo quedaba por ver cómo Glenn Close clausuraba la sección oficial del festival con su película «La buena esposa» y conocer si John Malkovich, presidente del jurado, coincidía con las quinielas de los profesionales del cine a la hora de entregar la Concha de Oro.

Entre Glenn Close (Connecticut, EE.UU., 1947) y el Festival de San Sebastián hay un pequeño romance. En 2011, la actriz recibía el premio Donostia a toda su trayectoria y ahora se lleva el premio moral de acaparar todas las miradas en la clausura. Y es que la estrella estadounidense, en esta fase de su vida, se siente más cercana a la cultura de los festivales europeos que al glamour de Hollywood. «Desde que las multinacionales han comprado los estudios de cine, las películas ya son solo hojas de cálculo, números y balances contables. Solo les importa el dinero, esa es la base sobre la que se toman las decisiones», lamentó la intérprete en una entrevista con ABC. «La industria está enfocada a hacer películas para un público masculino de 18 a 45 años. Son todo superproducciones de acción. Así es Hollywood ahora mismo. Antes, los grandes estudios tenían compañías independientes que hacían un cine distinto, pero esto ahora es difícil de ver. Yo defino el cine independiente como esas películas que casi no se llegan a hacer», aseguró la intérprete.

En «La buena esposa», Glenn Close interpreta a una mujer que esconde su talento para mantener unida a su familia. Vive a la sombra de su marido, Jonathan Pryce, un escritor con un carácter difícil que acaba por ganar el premio Nobel de Literatura tras una larga carrera. Se trata de una historia de sueños incumplidos, mentiras familiares y mujeres oprimidas que ven cómo todo pasa a su lado sin poder tocarlo, sin poder participar de la fiesta. Hasta que Glenn Close decide dejar de estar oculta y la mentira estalla ante los académicos de Estocolmo.

«La película es una metáfora de mi carrera, sí, hay partes de mi vida ahí, es cierto», respondió la actriz. «Ahora vivo un momento intenso en mi vida, un momento interesante, ya no tengo la presión de hacer historias que no me gustan. Los actores siempre estamos a la espera de que nos llamen para hacer historias buenas e interesantes. Además, muchas veces me han venido a buscar con proyectos, pero otras veces los proyectos han partido de mí, los he desarrollado yo, he tenido la iniciativa. Ahora me siento cómoda», presumió durante la entrevista.

Esa tranquilidad de la que habla la estadounidense la ha encontrado manteniendo un equilibrio curioso: mezcla proyectos más pequeños o de autor con su presencia en superproducciones de acción de esas que solo se hacen para ganar dinero. En los dos últimos años ha rodado más en Europa que en EE.UU. En «La buena esposa», por ejemplo, está bajo la dirección del sueco Björn Runge, y en su próxima película, «What Happened to Monday?» ha rodado a las órdenes del sueco Tommy Wirkola. Al mismo tiempo, ha participado en la franquicia «Guardianes de la Galaxia» y en «Warcraft: El Origen», y no ha dejado las comedias familiares de enredo tan típicas como «The Wilde Wedding».

Nuevos retos

En San Sebastián ha defendido sus proyectos y la búsqueda de papeles complejos con los que trabajar: «En la actualidad, hay dos sitios para las historias más interesantes: el cine independiente que consigue salir adelante, que se consigue rodar con mucho esfuerzo, y la televisión. La televisión vive un momento de oro, de eso estoy convencida, hacen historias maravillosas y son la alternativa al otro modelo. Las plataformas y las cadenas por cable son las que pueden traer el cambio. Sueño con ello», explicó Glenn Close. Su presencia ha sido la última de un buen número de estrellas por las calles de San Sebastián. Por aquí han paseado Arnold Schwarzenegger, James Franco, Penélope Cruz, Javier Bardem... Estrellas de Hollywood que son lejanas de Glenn Close: «Yo no vivo en Hollywood, yo vivo en la costa Este. Sé cómo funcionan las cosas en Hollywood. Soy consciente de que hay reuniones secretas donde se deciden muchas cosas y que lo único que puedo hacer es confiar en que estén llevando bien mi carrera, que me ayuden a cuidarla y tomar las decisiones correctas».

Lo que sí ha hecho la intérprete ha sido defender a compañeras de profesión que, como ella, viven la madurez de sus carreras. «En mi generación hay unas actrices magníficas y confío en que podamos seguir encontrando estas historias interesantes que contar. Y no solo ellas, espero que el público disfrute de las películas que hacemos. También confío en que las actrices no solo estén a la espera de que le lleguen estos papeles, sino que sean capaces de crearlos», concluyó.