Gerard Butler: «¿Si la película es sobre mineros, los actores tienen que ser mujeres?»

El actor escocés protagoniza, junto con el rapero 50 Cent, «Juego de ladrones», un torrente de testosterona en los tiempos del «Time’s Up»

Gerard Butler, en una de sus visitas a España
Gerard Butler, en una de sus visitas a España - DE SAN BERNARDO
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Curtis Jackson (Nueva York, 1975) aparece en la sala de un hotel de Manhattan con un conjunto en tonos burdeos desde el pañuelo de la americana hasta los calcetines. Contrasta con el blanco impoluto de sus zapatillas y de su dentadura, que asoma en su sonrisa permanente. 50 Cent, ese es su nombre artístico, susurra cuando responde a las preguntas y es cordial, atento y divertido. Muy lejos de la imagen de rapero malote, con el cuerpo como un colador por los disparos que recibió cuando su vida era sobrevivir en las calles de Queens y con un historial de pleitos violentos con otros artistas del género.

Su vida ha sido una montaña rusa entre el cielo y el infierno: vendió crack de niño, sobrevivió un tiroteo a quemarropa, fue una celebridad de los «mixtapes», las cintas y cedés que los raperos amateurs colocaban en las calles y en las redes informales de aficionados, le vetó la industria discográfica, acabó triunfando más que nadie de la mano de Eminem, se peleó con todos, levantó un imperio financiero que acabó quebrado y tocó todos los palos artísticos imaginables. Ahora parece haber encontrado su sitio en una hiperactividad en la música (este año será el de su esperado regreso, con su sexto álbum de estudio), la televisión y el cine.

Nuevo proyecto

Su último proyecto es «Juego de ladrones» una película en la que interpreta a un miembro de una banda de ladrones sofisticada y ambiciosa: pretenden robar 30 millones de dólares de la Reserva Federal de Los Ángeles. A 50 Cent le basta con poner cara de póker para cumplir con su papel, pero desliza una vis cómica (el único momento divertido de la película lo protagoniza él) que quizá algún día explote. Por sus palabras, se toma la actuación como un divertimento. «El cine para mí son vacaciones de la música», dice sobre sus andanzas en la gran pantalla. «El cansancio que provoca la música es diferente del del rodaje». Lo debe saber bien porque está entregado al trabajo extenuante de cerrar su disco, «Street King Immortal», que llega con un retraso de varios años. «Amo la música», responde cuando se le pregunta en qué medio se siente más cómodo.

«Todos podemos ponernos del lado de los malos algunas veces», dice sobre el atractivo que causa en el espectador la banda de ladrones de la que forma parte su personaje, un ex militar de los cuerpos de élite al que le cuesta integrarse en la vida civil y que «escapa de una vida sin destino», un viaje que a 50 Cent le sonará biográfico. Sentir empatía por su personaje es más fácil cuando no está claro si el bueno es el poli o el caco, como ocurre en «Juego de ladrones» y, muchas veces, en la vida real. 50 Cent se ríe cuando le preguntan si en la calle los agentes son a veces tan mala como parece en la película. «Sí, lo son», dice cuando explica que la Policía también sufre una «cultura de bandas».

Entre persecuciones y tiroteos, 50 Cent tiene enfrente a Gerard Butler (Paisley, Escocia, 1969), el protagonista de la película, que deja huellas profundas en la alfombra de la sala: ha tenido que hinchar su cuerpo para este y otros papeles. En «Juego de ladrones» es un policía que parece el jefe de una banda de criminales. Dirige a un grupo de elite de la Policía de Los Ángeles, agentes sin escrúpulos que se rigen por sus propias normas. Butler es «Big Nick», un tipo áspero, grande y tatuado. «No me gusta cambiar mi cuerpo, por eso estoy siempre con dolor», dicen echando la mano al costado. Un esfuerzo que el protagonista de «300» tuvo que hacer no solo para conseguir el físico, sino también para meterse en la piel del personaje: «Te pones a levantar pesas de forma diferente, con otra actitud. La forma en la que hablas, cómo te comportas, empiezas a sentirte ‘Big Nick’, a explorar la personalidad del personaje, alguien que controla el estado de ánimo de la gente, el carácter físico de los que le rodean. Es como un T-Rex».

Torrente de testosterona

El personaje es una de las razones que le convenció para meterse en el proyecto, del que también es productor, así como un guión «con muchas capas, fascinante. Lo leí por primera vez en 2012 y por lo menos compartí quince cenas con Christian Gudegast [guionista y director] en las que hablamos de la película. Así que llevo mucho tiempo queriendo hacerla». «Juego de ladrones» es un torrente de testosterona, algo que para Butler, hizo el rodaje «muy divertido». «Teniendo en cuenta cómo están hoy las cosas, podías contar treinta chistes y a nadie le importaba. Era básicamente un rodaje con diez machos alfa», explica.

La ausencia de papeles femeninos -en la película, apenas la mujer de ‘Big Nick’ tiene un par de frases-, sin embargo, sorprende en un Hollywood cada vez más sensible a la falta de protagonistas y en medio del movimiento «Time’s Up», que combate los abusos y la discriminación contra las mujeres en la industria. ¿Es justo que se cuestione si la película debería haber incluido alguna protagonista femenina? «Sí», responde Butler con dudas, «pero entonces no sería esta película. El que deba haber más papeles para mujeres no significa que tengas que ponerlas en una que va sobre una banda de hombres criminales. En muchas otras películas, pues sí. Pero simplemente la nuestra no era así, y no hay nada más detrás de ello. ¿Si haces una película sobre los mineros chilenos atrapados, hay que hacer que varios fueran mujeres? Pues no, eran todo tíos».

comentarios