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Goya 2019 «Campeones» deja sin trono a «El reino», triunfadora en los Goya

«El reino» se lleva siete «cabezones», aunque no consigue el premio a Mejor Película, que es para la aclamada cinta de Javier Fesser

Campeones. mejor película de los Goya - EFE
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Jamás la corrupción dejó nada digno en un país… Excepto en España. «El reino», un sórdido thriller al más puro estilo Hollywood sobre la mancha de la mala política se convirtió anoche en la película con más premios Goya, siete, incluyendo mejor director para Rodrigo Sorogoyen. Pero como si en el título llevara escrito el destino, «Campeones» le arrebató la gloria final con el «cabezón» a mejor película. Solo tres títulos hasta hoy, «La soledad» (2007), «Todos a la cárcel» (1993) y «El viaje a ninguna parte» (1986) lograron llevarse el premio principal tras ganar solo en otras dos categorías, en este caso c anción original y actor revelación.

A Sevilla, donde viajó la gala por primera vez en sus 33 ediciones, llegaron ambos títulos como favoritos. Parecía que solo iba a ver un triunfador tras una noche en la que solo se oía el eco de «El reino», pero como en la película de Javier Fesser, los Goya demostraron que puede haber más de un ganador. «El reino» tocó la gloria desde las cloacas de la corrupción con el Goya a mejor director, actor principal y de reparto, montaje, sonido, música original y guion original. Sus «rivales» se quedaron con tres, aunque para Fesser, según dijo desde el escenario, el verdadero triunfo estaba en que la sociedad haya cambiado la palabra discapacitados por «campeones».

Todo pintaba bien durante la noche para Sorogoyen pese al giro final de guion. Aún así, ya no hay duda de que es el mejor cineasta de la actualidad. Todo lo que había hecho hasta ahora le había valido una nominación («Stockholm», «Que dios nos perdone») pero solo había tocado un cabezón por su corto, «Madre», con el que también irá a los Oscar. Ayer, por fin, sus compañeros en la Academia de Cine confirmaron lo que era una obviedad para muchos de los que han trabajado con él: «Sorogoyen que es el mejor director de este país», dijo su montador, Alberto del Campo.

Gala sin sobresaltos

Como siempre en los Goya, lo mejor llegó al final, y como siempre con retraso. Después de tres horas de gala (que ya había perdido la frescura y el ritmo inicial) se conoció por fin que el intérprete español con más nominaciones de la historia, 13, se llevaba el premio a mejor actor por su papel en «El reino». Antonio de la Torre había perdido minutos antes (o fueron horas) su candidatura en la categoría de reparto frente a Luis Zahera (también de «El reino»), pero en la principal no falló. Aunque parece que lo haga y lo gane todo (Buenafuente dijo que el único límite del cine debía ser el de los papeles que le dan a de la Torre) es solo el segundo Goya que gana en su carrera y el primero principal. Aún así, lo celebró con contención. Igual que la veterana Susi Sánchez, mejor actriz por «La enfermedad del domingo», que declamó como si estuviera en una de sus tantas obras de teatro.

El arranque de la gala fue, de manos de Andreu Buenafuente y Silvia Abril, prometedor. No era difícil mejorar lo del año pasado. Ni lo que pasó en la alfombra roja, que amenazó con convertir los Goya en un mitin político con Pedro Almodóvar diciendo que Vox «no existe» para él y con Alejandro Amenábar diciendo que ese partido de extrema derecha no quería estar allí. Pero del mitin de la alfombra roja se pasó a la emoción de la gala: «Gracias, mamá, gracias por cuidarme siempre. Yo sí que querría tener un hijo como yo», expresó emocionado Jesús Vidal, actor de «Campeones», que levantó una ovación empañada de lágrimas que ninguna incursión política de los cineastas puede lograr.

El ministro breve

Pese a lo que se vivió en la alfombra, el político que más críticas recibió (al menos de parte de Buenafuente) fue Pedro Sánchez por no «dignarse» a ir a la gran fiesta del cine español, una actitud que años anteriores le afeó desde la oposición a Mariano Rajoy.

Aunque el peor momento de la noche, una batucada mezclada con la mismísima tuna, trajo inmediatamente después el único toque de guion brillante: Maxim Huerta, el «ministro breve», presentó el Goya a mejor cortometraje. «Yo seré breve. Viva el humor, la ironía y el cine español», soltó desde el escenario el exministro de Cultura. Aunque para breve, la gloria que rozó «El reino», que se quedó a cinco minutos y un sobre de ser eterna.