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Premios Goya 2018

El futuro del cine español: desmentir leyendas con educación

La equiparación de género es una de las claves de la industria que tenemos que construir

Joan Álvarez es experto en comunicación y gestión cultural. Actualmente es el director general de la Academia de Cine
Joan Álvarez es experto en comunicación y gestión cultural. Actualmente es el director general de la Academia de Cine - EFE
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Superar los 103 millones de euros de taquilla también en 2017 es un dato satisfactorio que demuestra que el cine español está saliendo de la depresión que le provocó la crisis de 2008.

A pesar de la eclosión de las nuevas pantallas y de los hábitos alternativos, la taquilla nacional es un dato importantísimo para los cines de cada país. Con una recaudación total de casi 600 millones, el cine español no llega ni a la quinta parte de la taquilla cuando en Italia, Alemania, Gran Bretaña o Suecia sube cinco y siete puntos más. Y en Francia llega a diez y quince puntos más arriba.

La mala salud relativa del cine español sigue vinculada a la excelente salud relativa del cine norteamericano en nuestro país. Que más de tres de cada cuatro espectadores elijan ver cine «made in Hollywood» es un síntoma revelador.

Elecciones de ese tipo son fruto de una preferencia positiva por el cine norteamericano y de una preferencia negativa por el cine hecho en España. Un rechazo que, en muchos casos, y de manera consciente o inconsciente, va ligado a la leyenda negra de que el cine español repite unos pocos temas, tiene poca calidad artística o técnica y está realizado con un tempo lento y con una apuesta visual poco ambiciosa.

Es un mito negativo al que se le suma en ocasiones el remate de que es un cine producido para obtener subvenciones y conseguir el beneficio industrial con desprecio al gusto del público.

La realidad, sin embargo, es muy distinta. Dejando a un lado el nivel de excelencia de los actores o los técnicos españoles o el éxito internacional de directores como Juan Antonio Bayona o Isabel Coixet (con elencos internacionales y producción de varios países) o películas como «A contratiempo» (en China), la leyenda negra es un «fake news» residual que se estira de manera increíble año tras año.

Nacida en los años setenta y ochenta con el rechazo elitista a las «españoladas» y crecida a lo largo de la Transición, la leyenda llegó a su máxima potencia con el uso del cine como arma arrojadiza en el sistema bipartidista durante los años 90 y hasta muy avanzado el siglo actual. El cine español actual tiene ante sí unos cuantos desafíos importantes. Desde luego, la equiparación de género es una de las claves del cine que tenemos que construir. También lo es la internacionalización (desde la venta de las películas recientes hasta el uso del cine en colegios y universidades del exterior).

Y fijar una estrategia para dar entrada a los nuevos talentos –la presencia de ópera prima en los premios Goya de este año es muy reveladora de la fuerza de la creación joven- y limitar el número de producciones combinando el sentido comercial y la ambición cultural.

Objetivos

Un objetivo que incluiría todos estos propósitos podría ser elevar la taquilla nacional hasta un 24 o 26%, con una recaudación de entre 130 y 150 millones de euros (con un IVA reducido, como ya se ha anunciado repetidamente). Una taquilla así permitiría incluso ensayar modos de financiación más atrevidos –como la redirección de parte de los ingresos del cine al fondo de protección—que, con las ayudas fiscales, crearan nuevos equilibrios mucho más satisfactorios que los actuales.

Para llegar a ese objetivo no podemos olvidar de ninguna manera una operación con pocos costes y con un gran potencial: la creación de nuevas audiencias. Llevar el cine a los colegios e institutos, ampliar el gusto por el cine norteamericano a muchos otros cines (la variedad de los cines del mundo es sorprendente, aunque no se tenga conciencia de ello) y esforzándose para que los espectadores de dentro de tres, cuatro o cinco años salgan de su formación preuniversitaria valorando la memoria de su cine y el estilo peculiar de las historias y el modo de contarlas que caracteriza nuestra cultura.

Es su cine, es nuestro cine, y tiene los ingredientes precisos para que todos lo apreciemos y lo disfrutemos.

[JOAN ÁLVAREZ VALENCIA es experto en comunicación y gestión cultural. Actualmente es el director general de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España].