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Francis Lee: «"Tierra de Dios" me ha cambiado la vida»

El director británico estrena mañana en España su primera película, que está arrasando en festivales y taquillas de todo el mundo, y considera «un grandísimo halago» que la comparen con «Brokeback Mountain»

Fotograma de «Tierra de Dios», ópera prima de Francis Lee
Fotograma de «Tierra de Dios», ópera prima de Francis Lee - AGATHA A. NITECKA
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Pocos directores de cine en la historia han arriesgado tanto con su ópera prima como Francis Lee (Soyland, 1969). Aunque al creador de «Tierra de Dios» le está saliendo bien la apuesta con su primer filme, un drama sobre la aceptación y las relaciones personales al más puro estilo «Brokeback Mountain». Un proyecto que ha revolucionado las taquillas de medio mundo, en especial Reino Unido, y que llega mañana a España para proyectarse en las salas.

Protagonizada por dos actores totalmente desconocidos, para que «los estereotipos e ideas preconcebidas» no «lastrasen» ni influyeran para nada en la película, el primer filme de Lee está triunfando por toda Europa. Ha arrasado en los Festivales de cine de Sundance y Edimburgo, en los que ha ganado los Preimos a la Mejor Dirección y a la Mejor Película, respectivamente, así como en el de Sevilla, donde se llevó el galardón como Mejor Ópera Prima. Un día antes de su estreno en los cines de nuestro país, el director atiende a ABC para hablar de «Tierra de Dios», una producción tan independiente como diferente.

P - ¿Qué sensaciones le deja el estreno de su primera película como director?

Honestamente, creo que la audiencia ha respondido de manera admirable. La crítica, también. Ha sido una sorpresa y estamos encantados. Es increíble y genial que tanta gente haya visto la película y que hayan respondido tan bien ante ella.

P - ¿En qué experiencias se basó para llevar a cabo «Tierra de Dios»?

R - Esta película es un proyecto muy personal. Yo crecí en las colinas en las que está rodada la producción. Mi padre era granjero allí, por lo que conozco muy bien la zona, que es preciosa. Tenía como objetivo investigar y dar a conocer también esa tierra, ese paisaje. Con ello, por un lado el espectador podía sentirse increíblemente libre, aunque por otra parte podía generarse una sensación de aislamiento y angustia, al estar tan apartada de todo. He intentado trabajar entre esos dos extremos. Y a partir de ahí, contar una historia de amor, de enamoramiento, de aceptación.

P - Y hablando de extremos, una película con el alto grado de atrevimiento con la que se presenta «Tierra de Dios» suele lindar entre ser un fracaso absoluto o convertirse un gran éxito. ¿Le preocupaba caer en ese riesgo, más aún en su primera película?

R - No, para nada (risas). Quería contar una historia auténtica, real. Mostrarlo todo sobre ella. Mi idea, desde el principio, fue hacer esta película de la manera en que la he llevado a cabo, para luego poder presentarla como un proyecto que he hecho de este modo tan concreto, y que la gente entienda que no podía haberlo hecho de ninguna otra manera. Siempre he intentado ser fiel a ello, a mi trabajo y a esta película.

«Quiero que la gente entienda que no podía hacer esta película de ninguna otra manera»

Un impacto «emocional»

P - ¿Qué tal fue la acogida de la película en su país, Reino Unido?

R - «Tierra de Dios» se estrenó el 1 de septiembre allí. Fue un éxito tremendo en taquilla y también entre la crítica. Pero sobre todo, ha tenido un fuerte impacto entre la gente a nivel emocional. Los espectadores han sabido conectar con ella, con los personajes, con las emociones. Han sentido mi película como algo muy personal.

P - De entre lo más destacado de la película, hay que reseñar el gran trabajo de los dos protagonistas: Josh O’Connor y Alec Secareanu. Dos actores desconocidos a los que hemos descubierto con «Tierra de Dios». ¿Esperaba que dieran tan buen nivel?

R - Desde el primer momento, tuve claro que no quería que mi película la protagonizaran actores muy famosos, para que no llegasen a mi proyecto lastrados por prejuicios o papeles que hubieran hecho en películas anteriores. En este sentido, creo que Josh y Alec han respondido muy bien. Son dos actores extraordinarios que han trabajado muchísimo y de manera increíble. Trabajamos con ellos durante tres meses sin descanso para construir sus personajes y conociendo todo tipo de detalles acerca de ellos. Sus preferencias, sus vidas, si les gustaba el té con azúcar… todo. Además, tuvieron que aprender a trabajar en una granja, rodeados de animales, y a hacer todas las tareas que allí se llevan a cabo. Alec, por ejemplo, tuvo que aprender a hacer queso o a quitarle la piel a un cordero. Por eso digo que ambos han trabajado mucho y muy duro. Ahora, cuando veo el resultado final de sus personajes, veo lo mucho que estos dos actores han crecido. ¡De repente, han ascendido a otra división!

P - La película también se ha caracterizado la ausencia de música y por sus escasos diálogos. En lugar de ello, ha optado más por la presencia de paisajes y por la prevalencia de sonidos de la naturaleza. ¿Por qué hizo eso?

R - Lo que más me gusta del cine es contar historias con imágenes y no con palabras. Quería hacer una película muy visual, gráfica, para poder narrarla a través de imágenes. Además, los personajes de mi película no se caracterizan por hablar mucho ni por mostrar sus sentimientos. Por ello, quería mostrar eso de otra manera. Y lo mismo ocurre con la música, que no es algo que sea santo de mi devoción. No me emociona, tampoco en mi vida. Pero me encantan los sonidos de la naturaleza, que creo que pueden despertar grandes emociones y transportarte a otros lugares.

«Lo que más me gusta del cine es contar historias con imágenes y no con palabras»

P - En su reparto, también destacan dos actores británicos que han brillado a los que en España conocimos gracias a la saga «Harry Potter»: Ian Hart (el Profesor Quirrell en «Harry Potter y la Piedra Filosofal») y Gemma Jones (la Señora Pomfrey en todas las películas). ¿Qué tal ha sido trabajar con ellos dos?

R - Son dos intérpretes geniales. Les envié el guión y se mostraron encantados con él. Creía que sería algo muy raro para ellos. Ya sabes, dos actores experimentados, trabajar conmigo, que no había hecho ninguna película antes y no sabían cómo iba a trabajar. Era todo un reto. Pero fueron muy generosos y muy predispuestos en todo momento. Ha sido fantástico trabajar con ellos.

P - Con sus dos personajes secundarios siendo parte de la saga, tengo que preguntárselo… ¿le gusta Harry Potter?

R - Sí, la verdad que me encanta (risas).

P - Por su temática y desarrollo, su película ha sido comparada con una suerte de versión moderna de «Brokeback Mountain». ¿Qué le parece este símil?

R - Es un grandísimo halago. «Brokeback Mountain» es una película preciosa, con actores de muchísimo nivel. Pero yo creo que son dos películas muy distintas. En «Brokeback Mountain», los personajes no pueden estar juntos por el qué dirá la sociedad. Viven una mentira. Los protagonistas se casan con mujeres, aunque quieren casarse entre ellos. Mi película no va sobre eso, sino que habla de una persona que, por su forma de ser, no puede abrirse a tener una relación. Las temáticas son muy distintas, pero para mí es un gran honor que las comparen. Sobre todo, porque Ang Lee es un director extraordinario.

P - Premio a la Mejor Dirección en el Festival de Sundance; a la mejor película en el de Edimburgo; a la mejor Ópera Prima en Sevilla; presentada también en Berlín o Madrid; con un gran reconocimiento por la prensa y la crítica; siendo un éxito en su país… ¿se esperaba este recorrido con «Tierra de Dios»?

R - La verdad que no. Sobre todo, porque es una película que he hecho y escrito porque yo he querido. Se trata de una historia que tenía muchas ganas de llevar a cabo. Solo pensaba en trabajar y en ceñirme a ella, paso a paso, sin pensar nunca en el futuro. De hecho, terminé la película en enero y solo una semana después tuve que presentarla en Sundance, por lo que no tuve tiempo siquiera para pensar en ella. No esperaba tener tanto éxito.

«Esta es una historia que tenía muchas ganas de llevar a cabo»

P - ¿Cuál era la meta a la que pretendía llegar con esta cinta?

R - Únicamente quería contar esa historia. Trabajar en ella, elaborarla. Ser riguroso con la película, los actores, el rodaje, el vestuario... No pensaba en lo que diría la crítica, sino en el proceso hasta terminarla.

P - ¿Es este el debut soñado para un director?

R - ¡Claro! (risas). De hecho, me ha animado para ponerme en marcha con mi segunda película, que ya estoy escribiendo. Además, tras «Tierra de Dios» me han ofrecido muchos proyectos tanto en Estados Unidos como en Reino Unido. Esta película me ha cambiado la vida, al menos en cuanto al trabajo.

P - ¿Y qué planes tiene Francis Lee para el futuro?

R - Como te digo, estoy ya trabajando en otro proyecto, aunque más allá de ello, tampoco he pensado mucho más. Para mí, hacer cine es difícil y duro, por lo que, cuando lo hago, me gusta dedicarme a ello profundamente, trabajar muy duro en lo que hago y encontrar buenas razones para hacer una buena película. Porque si no las hay, aunque te pongas, es imposible trabajar en ella.