ES NOTICIA EN ABC

Érase una vez en Hollywood Leonardo DiCaprio: «Brad y yo somos dos actores con suerte»

Interpreta a Rick Dalton, un actor caído en el olvido que malvive en el Hollywood de la era «hippie»

Leonardo DiCaprio en Érase una vez en Hollywood
Leonardo DiCaprio en Érase una vez en Hollywood
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Un caluroso día de agosto de 1969, EE.UU. cambió para siempre. El asesinato de Sharon Tate -embarazada de 8 meses- y de los cuatro invitados que había en su casa, a manos de la familia Manson, terminó con la idea del amor libre y el espíritu «hippie» que imperaba en Hollywood. Alrededor de esa historia, Quentin Tarantino construye la fábula que ahora estrena en España. Los personajes principales de la cinta son Rick Dalton, representado por DiCaprio, un actor en horas bajas, y su doble, Cliff Booth, al que da vida Pitt. Son dos caras de una misma persona en situaciones diferentes en «Érase una vez en Hollywood».

P - Esta es su segunda experiencia con el director angelino. ¿Cómo es Quentin Tarantino?

R - Un tipo sensacional. Pocos saben tanto de música, de cine y de televisión como él.

P - ¿Qué le evoca situarse en 1969?

R - La pérdida de la inocencia. Mi padre es «hippie» y todavía me dice que el asesinato de Sharon Tate fue una conspiración para acabar con el movimiento. En aquel año se exaltaba el amor libre, crecía la ilusión y la esperanza y el cine evolucionaba. El asesinato fue terrible, y la película refleja ese sentimiento. Creo que la película nos hace mirar dentro de nosotros mismos y reflexionar. Es una película que habla sobre el cine y sobre estos tipos sobrepasados por sus circunstancias, unos verdaderos «outsiders» de Hollywood.

P - ¿Y cómo es Brad Pitt? Parece que se han hecho muy amigos...

R - Es cierto, lo somos. Fue increíble trabajar juntos, se puede decir que somos de la misma generación porque empezamos a trabajar en la misma época. Es un actor extraordinario y un gran profesional. Ha sido muy fácil trabajar con él porque compartimos las mismas referencias y el mismo sentido del humor. No me ha sorprendido divertirme a su lado, los dos nos conocíamos a través de Quentin.

P - En realidad, hay diez años de diferencia entre los dos...

R - Es cierto, pero conocemos a la misma gente. Somos dos actores que hemos tenido suerte. Podríamos no estar aquí sentados ahora mismo. Lo que nos ha motivado a triunfar y seguir ha sido el inmenso aprecio que los dos sentimos por esta industria. Hemos aprovechado la oportunidad que nos llegó, no todos tienen esa suerte. En muchos sentidos, mi personaje vive deprimido y amargado por esas oportunidades que se le han escapado. Quentin ha hecho un homenaje a todos aquellos que han caído en el olvido de Hollywood.

P - ¿Echa de menos su vida de hace 20 años?

R - No la echo de menos, pero, sin duda, perder tu anonimato afecta a tu vida. Siento, honestamente, que me ha tocado la lotería por conseguir lo que he logrado. Soy mi propio jefe y eso me encanta. Puedo elegir los papeles que quiero y darles forma a mi gusto. Tengo la carrera que quiero y eso me hace sentir un inmenso aprecio por el cine.

P - ¿Qué es lo que disfruta más en estos momentos?

R - Vivimos un momento muy interesante en nuestra industria. Esta nueva ola tecnológica va a provocar que se desarrollen auténticas obras de arte que no vamos a apreciar en su totalidad hasta que pasen unos años.

P - ¿Cuál cree que será el legado de Quentin?

R - Es un talento completamente original. Él es su propia creación tanto por cómo mira a otros autores por cómo se deja influir por ellos.

P - ¿Usted también produce el documental Ice on Fire de HBO?

R - Yo quería hacer este filme para dar una perspectiva a la comunidad científica. Sigo albergando cierto pesimismo hacia la posibilidad de cambio, sin embargo, he sido testigo de la motivación que existe más allá de acciones personales individuales. Nos vemos exigidos a una reevaluación consciente de la evolución de nuestra especie, es algo que no me canso de repetir. Y, al final, me quedo con las acciones de tantas personas. No nos podemos permitir, en estos momentos críticos, tener presidentes dirigiendo países que no crean en el cambio climático ni en los científicos.

P - ¿Tiene fe ciega en los científicos?

R - Ellos son los que observan cada día lo que está ocurriendo en el planeta. En California hay fuegos salvajes por todas las montañas, la sequía es brutal. Estamos empezando a ver las consecuencias y están desarrollándose a una velocidad que ni los científicos se atrevían a predecir. Y, como digo en el documental, es aterrador no escucharles. No nos lo podemos permitir. El calentamiento global está generando más calentamiento y estamos llegando a un punto en el que será absolutamente imposible cambiar esta tendencia. Si permitimos que haya presidentes que no creen en el cambio climático, nos enfrentamos a un terrible y tumultuoso futuro.