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Así eran los postpartidos de Maradona en Nápoles: Fiestas con cocaína y mujeres durante tres días

El documental «Diego Maradona» llega este fin de semana a los cines cargado de polémicas

Cartel de Maradona, el documental del astro dirigido por el oscarizado Asif Kapadia
Cartel de Maradona, el documental del astro dirigido por el oscarizado Asif Kapadia - AVALON
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Maradona llegó a Nápoles en 1986, año en el que consiguió ganar el Campeonato del Mundo con Argentina en México, con los dos famosos goles contra Inglaterra en la semifinal. Ese momento de gloria, inolvidable para cualquier amante del fútbol, lo recoge Asif Kapadia en el documental «Diego Maradona», que se estrena este 11 de julio.

Pero como todo el mundo sabe, la gloria de Maradona no solo se construyó con sus actuaciones memorables en el campo de fútbol. Fuera creció una leyenda tan negra como formidable. «Con Diego iría hasta el fin del mundo, pero con Maradona no daría ni un paso», dijo el entrenador Fernando Signorini del futbolista. «De no haber sido por Maradona, Diego todavía estaría en Villa Fioriti», respondió el astro.

Es solo una de las contradicciones que recoge el documental «Diego Maradona», que avanza desde los comienzos del futbolista hasta sus tardes más oscuras en Nápoles. Los comienzos en la ciudad italiana no fueron fáciles -«pedí una casa y me dieron un departamento, pedí un Ferrari y me dieron un Fiat», cuenta el argentino con humor-, pero se dio cuenta de que allí el fútbol pasaba ante todo, ante las familias y los amigos, y se propuso que el club ganara el Scudetto.

Lo conseguiría dos veces (1987 y 1990) y en el camino se convirtió en un dios, adorado hasta extremos inimaginables. Algo muy difícil de soportar sin perder la cabeza. Y Maradona no pudo con ello. Cayó profundamente en el consumo de cocaína que reconoce haber comenzado en Barcelona, tenía relaciones con todas las mujeres que podía -«Estaba enamorado de Claudia (Villafañe) pero tampoco era un santo»- y comenzó a estar rodeado de la peligrosa Camorra napolitana a través de Camilo Giuliano.

Una noche, recuerda Maradona, «me subieron en una moto y me llevaron a una casa. La mesa ya estaba preparada para cenar. Había fusiles, parecía 'Los intocables' y Al Capone. Para mí era todo como un filme». Maradona entró en una espiral difícil de parar. La cocaína era muy fácil de conseguir en Nápoles a través del clan Giuliano. Y tras cada partido del domingo empezaba una fiesta que duraba hasta el miércoles, cuando se concentraba para estar limpio cuatro días más tarde, contó Efe tras el paso del documental por el festival de Cannes.

Ya había perdido la final del Campeonato del Mundo de Italia contra Alemania tras dejar al país anfitrión fuera en una dramática final en Nápoles. Se convirtió en la persona más odiada en la ciudad que antes le adoraba y lo único que quería era irse. Su mujer y madre de sus dos hijas, Claudia Villafañe tiene recuerdos cariñosos del astro del fútbol y asegura que le destrozaron entre todos.

Fue un abandono total y una apertura a todo tipo de ataques, personales, fiscales o penales. Maradona salió corriendo en cuanto tuvo ocasión, pero se fue de Nápoles solo, un momento muy duro para el jugador, que recuerda que al llegar allí le recibieron 85.000 personas. El documental muestra su regreso a Argentina, su progresivo deterioro físico y su ingreso en un psiquiátrico. También su encuentro con su hijo italiano, Diego, al que tardó casi dos décadas en reconocer. Ya no es una estrella, pero sigue levantando pasiones, como ha hecho en Cannes.

Creador de ídolos

Los humanos parecemos necesitados de ídolos a los que adorar, acosados por nuestras rutinas y alguna que otra ruina. Buscamos hombres y mujeres, que los griegos consideraban semidioses, para convertirlos en mitos. Nos valen músicos, atletas o incluso influencers obsesionados consigo mismos. El realizador británico Asif Kapadia hace carrera retratando en sus documentales las vidas de algunos de ellos. Lo hizo con Ayrton Senna y Amy Winehouse, y lo vuelve a hacer con Diego Armando Maradona.

La gran diferencia entre los dos documentales anteriores de Kapadia y este es que en los anteriores, los protagonistas no podían contar su vida, mientras que el astro argentino es uno de los narradores de un filme que de forma detallada relata su complicada realidad. «Un pillo y un genio», dicen en un momento del documental. Así es en la cancha de la vida este futbolista irrepetible que lo mismo marca con la mano, como tres minutos después se apunta un gol antológico driblando desde la mitad del campo.

«Siempre he pensado que la vida de Maradona era una locura, sabía lo que le había pasado porque a mí me gusta el futbol. No llegué a este documental a ciegas, como me ocurrió con Amy y Senna», explicó Kapadia. Concentrándose en los años que vivió en Nápoles, la cinta no esconde los problemas de adicción del ídolo del balompié, ni tampoco su relación con la camorra. «Diego es un hombre inteligente y carismático, obligado a afrontar sus propios demonios porque nadie más es Maradona. Allí, en lo más alto, está solo», explica Asif.

Contra su propio documental

Pese al aplauso de la crítica que ha recibido el documental, Diego Maradona se ha desligado de la obra al punto de pedir su «boicot». «No me gusta el título, así que si no me gusta el título no me va a gustar la película. No vayan. No me gusta el nombre», dijo el exfutbolista en una entrevista con la televisión mexicana Univisión.

Al título que se refiere el astro es en realidad el subtítulo. «rebelde, héroe, estafador, Dios», se puede leer antes de la palabra Maradona sobre el cartel del filme. Unos calificativos que no han gustado al diez de Argentina. «Yo jugué al fútbol y me gané mi dinero corriendo detrás de una pelota. Yo no estafé a nadie. Si ellos quieren atraer al público, me parece que están equivocados», sentenció el ahora entrenador.