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El rey león La nostalgia de Disney despierta el rugido del clásico

«El rey león» ficha a Donald Glover (Simba) y Beyoncé (Nala) para un remake de acción real con música de la popular cantante

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Más de ocho décadas después de que Disney viviera su era dorada con películas como «Blancanieves y los siete enanitos», «Cenicienta» o «Peter Pan», los medios han cambiado (y se han multiplicado), pero los recursos siguen siendo los mismos. Por algo ni las acometidas de Netflix pueden con la casa de Mickey Mouse, que sigue apostando por la moralina y la emoción clásica del Dumbo que alza el vuelo con un batir de orejas o el Aladdin que cumple su sueño tras frotar una lámpara. No podía faltar, por supuesto, uno de sus éxitos más adultos, con el rugido nostálgico de un Simba que encuentra su sitio y venga la trágica muerte de Mufasa. La historia no cambia, porque la magia sigue intacta. De ahí la nueva explosión de nostalgia que invade la cartelera, con remakes de las más famosas películas de la franquicia del ratón y tantos otros clásicos animados. El último, «El rey león», que bajo la dirección de Jon Favreau («El libro de la selva») revisa en acción real un filme que encabezó, hace un cuarto de siglo, el renacimiento de Disney.

Es cierto que hay cosas que cambian. Donald Glover y Beyoncé relevan a Elton John, que ya no entona «Es la noche del amor», del mismo modo que el fallecido Constantino Romero deja huérfano de su voz a Mufasa en el doblaje en castellano. Pero el ciclo de la vida, leitmotiv de la película animada que se llevó en 1995 dos premios Oscar, sigue vigente a pesar de los años. «Se trata de la responsabilidad que cada generación tiene con la siguiente, de cómo estamos todos conectados, con los animales, con la tierra, con la cultura», resume en una entrevista con ABC Favreau, que asume el compromiso de «presentar este mismo mundo que heredamos a los que nacieron más tarde».

Zazú (John Oliver) vuelve como el consejero de Mufasa y Simba, el león aventurero que explora con la joven Nala; Timón y Pumba rescatan el alivio cómico de la original y dan luz con su hakuna matata a la todavía oscura intervención de Scar, ese villano shakespeariano que manipula y gobierna sobre las hienas.

Fiel a la película animada, «El rey león» mantiene a los protagonistas, las míticas canciones (además de una novedad: el single de Beyoncé, «Spirit») y hasta icónicos diálogos («larga vida al rey»), pero aporta un realismo inédito, con un increíble nivel de detalle, desde el pelo de los animales a las moscas que rondan a la manada. «Una buena historia siempre perdura, por eso Walt Disney y los que continuaron su legado eligieron estas historias, clásicos incluso en el momento en el que las estrenaron. Nuestra misión era cultivar esa esencia, mejorar la puesta en escena con las nuevas técnicas cinematográficas y llevar a la gran pantalla un remake honesto y a la altura para que se viva la misma experiencia que hace 25 años», asegura el director.

El poder del pasado

La revisión nostálgica de clásicos inmortales se entrega a la tecnología y moderniza algunas tramas, elimina otras más polémicas y saca pecho del ingenio de antaño, aprovechando ese gran atractivo que siempre ejerce el pasado. «¿Pero tú has visto el presente en el que vivimos?», bromea Seth Rogen, en el papel de Pumba, justificando esa tendencia de recurrir a relatos ya contados para huir de una actualidad menos halagüeña. Sin embargo, su compañero de fatigas, el suricato Timón, interpretado por el cómico Billy Eichner, no ve novedad en ello. «Revivimos espectáculos clásicos todo el tiempo, en obras de teatro y musicales. Ahora es el turno de que el cine saque músculo: la tecnología es completamente diferente, también el aspecto de la película, y hay música y muchos chistes nuevos, porque nosotros improvisamos bastante en este apartado».

Aunque el personaje de Timón sigue pensando, y aconsejando a Simba que «hay que dejar atrás el pasado», para Chiwetel Ejiofor («12 años de esclavitud»), que sustituye a Jeremy Irons como el nuevo Scar, «siempre es importante estar conectado con esas historias, como hacía “El rey león” de 1994 con el “Hamlet” de Shakespeare, de hace siglos. Es todo parte de la misma tradición de contar historias. Las nuevas generaciones quieren involucrarse con esas grandes historias de nuevas maneras», reflexiona el actor, que da rienda suelta a la psicología de un personaje «obsesionado con el poder y el estado».

Con Beyoncé en el papel de la Nala adulta y Donald Glover en el de Simba, vuelve a sonar la canción «Es la noche del amor», las leonas vencen a las hienas y Rafiki levanta a un nuevo heredero en la Roca del Rey. Como decía el mandril, «el pasado puede doler. Pero, tal como yo lo veo, puedes o huir de él o aprender». El ciclo de la vida.