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Valentín Amador

«Disney se caracteriza por hacerte olvidar que lo que estás viendo es un dibujo creado por píxeles»

Cinco años después de incorporarse a la «fábrica de sueños», el animador español Valentín Amador sigue cultivando el fértil legado de la cantera española en Disney y estrena «Ralph rompe internet» el próximo 5 de diciembre

Valentín Amador
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Creció con sus películas, animado por alguno de sus personajes. Convertido en uno de sus ilusionistas, trabaja ahora dándoles vida, como «una especie de truco de magia», pero con ordenadores en vez de chistera. El animador Valentín Amador no lo tuvo fácil, pero finalmente siguió los pasos de Mickey Mouse y, aunque «no se suele saber mucho de la historia de la gente detrás de las películas», sigue cultivando orgulloso una tradición especialmente fértil, la de la cantera española de la animación al otro lado del charco.

«A veces piensas que las cosas pasan cuando tienen que pasar, porque he querido trabajar en Disney desde siempre, desde que era pequeño», asegura el barcelonés, que visitó Madrid para impartir una conferencia en el marco de la exposición «Disney. El arte de contar historias», que repasa en CaixaForum la historia de la compañía norteamericana a través de una amplia muestra de ilustraciones originales, «con material gráfico donde se enseña el proceso de hacer una película».

Cinco años después de la entrevista en la que le contrataron, ya ha participado en películas como «Zootrópolis», «Vaiana», «Big Hero 6»… Es lo que se llama empezar a lo grande. De hecho, su primer proyecto en la «fábrica de sueños» fue en el equipo creativo de «Frozen». «Estaba en España y de pronto allí, a bordo de la película más taquillera de la historia de la animación», cuenta Amador a ABC.

En el currículum de este animador, una especie de «actor de las películas de animación», adornan también cuatro premios Oscar, materializando la recuperación de una empresa que parecía de capa caída tras la llegada del 3D. «Disney pasó una mala época porque le costó conectar con la audiencia. Disney era emblemático en la animación 2D y estudios más nuevos quizás tuvieron menos problemas en contar historias en 3D. A Disney le costó un poco encontrarse a sí mismo pero creo que estamos en una racha muy buena y esperemos estar en los Oscar, eso nunca se sabe», explica Amador, para quien algunas de sus cintas deberían competir de tú a tú en la categoría principal. «La intención de Walt Disney siempre fue romper el gueto de cine para niños», asegura el español, que abunda en los méritos de estos filmes, capaces de entretener a diferentes generaciones en todo el mundo. A veces incluso, garantiza, «están mejor contadas que las que compiten en mejor película».

«Ralph rompe internet», el Oscar en el horizonte

Sus esperanzas, de momento, recaen en la apuesta de la compañía este año, «Ralph Rompe Internet», porque «visualmente es una película apabullante». «Es una metáfora visual de lo que es internet, cómo te lo imaginas, cómo traduces en imágenes, por ejemplo, la acción de enviar un email. La historia, además, tiene un corazón muy grande, porque coge a ese grupo de amigos de la original y cambia el salón retro de videojuegos por internet. Es como coger a los amigos de un pueblo y soltarles en una metrópolis y ver cómo afecta eso a su amistad. Tiene un mensaje con el que todo el mundo puede conectar», adelanta el barcelonés.

De hecho, es esa universalidad de Disney la que le ha garantizado un hueco en cada hogar del mundo. «La animación de Disney se caracteriza por hacerte olvidar que lo que estás viendo es un dibujo o un muñeco creado por píxeles. Cuando animamos o hacemos estas historias, para nosotros es como si hiciéramos personajes reales, en el sentido de que tienes que conocerles psicológicamente para darles vida de una manera emocionalmente realista, que la gente que lo ve pueda reconocer esas emociones. Por eso le gusta a la gente, porque hay conexión emocional con esos personajes», explica Valentín Amador.

Y ahí radica su potencial, capaz de que cualquiera se sienta identificado con sus personajes, como ha sucedido con la comunidad gay y la protagonista de «Frozen». «Es una señal de que hicimos bien nuestro trabajo. Elsa es un personaje que crece escondiendo algo que ella es. Las emociones pueden venir causadas por muchas cosas, en su caso por el miedo a no controlar sus poderes, pero que una chica lesbiana pueda entender ese miedo a ser ella misma está genial. Porque la esencia de la animación de Disney son las emociones con las que conecta, que luego la gente se las apropie para lo que ha sido su experiencia vital es muy guay. Por eso en Disney están encantados de que las lesbianas se identifiquen con Elsa», concluye el animador español.