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«Ralph rompe Internet»

¿Por qué Disney se burla de sus propias princesas?

La secuela de «Rompe Ralph» nos muestra la necesidad de reescribir la historia de las principales protagonistas de Disney y remarcar las complicadas circunstancias que estas han vivido

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«Ralph rompe Internet» llega a la cartelera para entretener a los pequeños de la casa durante las vacaciones de Navidad, pero también lo hace para darle una lección a muchos de los padres que les acompañarán. Ya sabíamos que la secuela que tiene como protagonista a Rompe Ralph permitiría que nuestro villano favorito (que sigue sin querer ser un villano) y Vanellope salieran de los recreativos y se adentraran en el mundo inexplorado, expansivo y emocionante de Internet. Entre los distintos recovecos de la red que explorarán, llegarán a un lugar plagado de personajes de ficción al ritmo de Daft Punk: Oh my Disney.

Desde el primer momento, Vanellope deja claro sus preferencias: «¿Princesas y personajes de dibujos? Poto». La princesa de Sugar Rush se meterá en más de un lío y terminará perseguida por stormtroopers de «Star Wars». Al huir de ellos, entrará (sin querer) en una sala repleta de princesas Disney: Blancanieves, Cenicienta, Rapunzel, Bella... Esta histórica reunión de las princesas le ha costado más de una crítica a Disney, a quien acusan de haber «blanqueado la piel de Pocahontas y a Tiana». Sin embargo, hay otro detalle que nos parece aún más curioso. El estudio Disney ha utilizado «Ralph rompe Internet» para burlarse de sus propias princesas.

«Es una escena que estaba en la película desde el primer borrador que hicimos hace ya dos años y menos», asegura a ABC Rich Moore, director de la película junto a Phil Johnston. Pero ¿qué opinan los directivos de Disney al respecto? «Fuimos a hablar con nuestros jefes porque sabíamos que esto es el tipo de cosas que uno tiene que compartir con sus superiores. Así que se le contamos en una de las reuniones que tuvimos para hablar de cómo la película iba evolucionando, y les encantó desde el primer momento. Nos dijeron: “Id más allá. Haced más”. Nadie nos dijo ni que pusiéramos a las princesas ahí ni que las quitáramos», añade.

Este pequeño diálogo se puede interpretar de distintas formas, aunque, tras las palabras de los directores, sabemos que Disney ha querido reírse de sus propios defectos. «Lo que realmente hacen es recordarnos por todo lo que han pasado estas princesas. Han vivido situaciones muy complicadas y han sabido enfrentarse a ellas», explica Carlos Biern, presidente de Diboos, a través de una llamada de teléfono.

Síndrome de la princesa

Sin embargo, este es un tema que ha salido a debate en un sinfín de ocasiones. Hace un par de años la doctora Jennifer L. Hardstein popularizó un libro en el que hablaba del denominado «Síndrome de la princesa», un trastorno generado por el impacto «negativo y peligroso» sobre los más pequeños de ciertos cuentos y personajes de ficción, tal y como informaba Inma Zamora. En su libro, la escritora asegura que películas como «La bella durmiente» o «La Bella y la Bestia» contribuyen a transmitir una idea estereotipada de la mujer e impactan negativamente en las jóvenes receptoras de estos contenidos, que pensarán que tan solo si son guapas y visten a la moda lograrán encontrar al ansiado príncipe azul.

Por suerte, Disney sabe que eso es algo que tienen que cambiar y lo han demostrado sacando historias como la de «Brave», con una princesa valiente como Mérida, o, incluso, con las adaptaciones en imagen real como «La bella y la bestia», protagonizada por Emma Watson. «Ahora, los guionistas están cogiendo prácticamente la misma película que vimos hace 30 años, y les están añadiendo cambios que ya son evidentes. La importancia que tiene la mujer o el rol que desempeña son algunos de los ejemplos que vemos. En esas películas se hablan de cosas que ni se planteaban incluir en una película de animación hace diez años como puede ser el paro o el divorcio; incluso la muerte como arranque de una comedia, y cada vez son más presentes las discapacidades», concluye Biern.