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«The Disaster Artist», el mayor drama desde Shakespeare era una comedia

James Franco recrea cómo fue el rodaje de «la peor película de la historia» en un homenaje muy serio con tono de parodia

Dave y James Franco emulan a Greg Sestereo y Tommy Wiseau al ver por primera vez en la gran pantalla «The Room», que iba a ser un drama y terminó por dar risa
Dave y James Franco emulan a Greg Sestereo y Tommy Wiseau al ver por primera vez en la gran pantalla «The Room», que iba a ser un drama y terminó por dar risa
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Un día de 2003, los vecinos y turistas que paseaban por la avenida Highland de Hollywood se toparon con un enorme cartel con el rostro gigante de un señor con apariencia de vampiro, un número de teléfono y una frase -«coming soon», «próximamente»- que sonaba a amenaza. A los pocos que se atrevieron a llamar les respondió el director Tommy Wiseau: «Puedes ir a ver mi película en cine el próximo viernes».

Así se estrenó «The Room», la «Ciudadano Kane» de las malas películas, una «cosa» tan terrible que se convirtió, con el paso de los años, en un filme de culto. Por los círculos de Hollywood se comenzó a hablar del personaje detrás de semejante trabajo. Una leyenda que fue creciendo y creciendo hasta que James Franco, símbolo del Hollywood joven e intelectual, se decidió a hacer de todo esto su propia historia. Y así nace «The Disaster Artist», un homenaje cómico y muy serio que le valió la Concha de Oro del Festival de San Sebastián.

«Formamos parte del sistema, somos estrellas, así que no queríamos hacer una parodia ni reírnos del equipo de “The Room”. Había que darle una estructura de una película dramática. Si te fijas, verás que no hay bromas, sino que te ríes de las situaciones o de cómo se comportan», explica James Franco. Su hermano, Dave Franco, que interpreta al amigo íntimo de Wiseau, mantiene la idea: «Los personajes y las situaciones eran tan locas que no hacía falta forzar el humor. Los personajes son tan únicos que hay que dejarlos respirar».

¿De dónde salió el dinero?

Lo que sucede en hora y media de película es difícil de describir. El espectador asiste atónito al rodaje de una película imposible, conoce a un millonario que viste como un mendigo y decide no creerse nada de lo que está viendo. Todo parece inventado hasta que, al final de «The Disaster Artist», se comparan los planos rodados con los originales de «The Room». Y ahí está: aquello fue verdad. Es cierto que un director -y productor, guionista, actor protagonista- creó semejante obra y que, además, no fue barata.

«The Room» tuvo un presupuesto de seis millones de dólares - «Moonlight», que ganó el Oscar el año pasado, costó 1,5-, el rodaje se alargó seis meses -la media está en 21 días- y recaudó 18.000 euros. «Tommy lo hizo con la intención de que fuese una película tan dramática que la gente no pudiera dormir en dos semanas con ese final tan triste. Pensaba que la reacción del público sería distinta, pero se rieron a carcajadas en la premiere. A Tommy le costó mucho tiempo asimilarlo, por eso pagó para que estuviese dos semanas más en cartelera y cumpliera con el mínimo que exige la Academia para competir por el Oscar. Él creía de verdad que podía ganar el de mejor actor», resume James Franco.

Pero el tiempo, que todo lo relativiza, pone a cada uno en su lugar. Cientos de películas de aquel año han sido ya olvidadas. La suya no: «Hay tantas malas películas que no se vuelven a ver... Y sin embargo “The Room” se sigue viendo. Es porque Wiseau puso su alma y su corazón. Es un fracaso pero no tanto: 14 años después, ahí está», defiende Franco. «Cuando conté a Wiseau que quería hacer una película sobre él, me dijo que quería que su vida la interpretara Johnny Depp», relata. «Su personalidad es complicada, cree que lo sabe todo. Incluso cuando vino al estreno, le pregunté qué le había parecido “The Disaster Artist”. Me dijo que le había gustado al 99 por ciento. Entonces, preocupado le dije: “¿Qué no te ha gustado?”. Y me respondió: “La iluminación de la primera parte es muy pobre”. Yo, que no me lo podía creer, le dije: “No te preocupes, tomaré nota de la original”», contaba James Franco entre risas.