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Las crueles mentiras de «Bohemian Rhapsody» sobre Freddie Mercury

La película pasa de puntillas por desmadres del cantante como la famosa fiesta con camareros desnudos y enanos con bandejas de cocaína, mientras que sí desarrolla, de forma tramposa, otros aspectos que dejan en mal lugar al vocalista de Queen, como la fecha en la que contrajo el sida que provocó su muerte y la pérdida de la mayor parte de un pie

Freddie Mercury - Vídeo: Trailer 'Bohemian Rhapsody'
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A sus 45 años, pocas aventuras le quedaron a Freddie Mercury en el tintero. Fue el Dios del Rock, y como tal vivió los desmanes de un universo labrado entre gira y gira. Nacido en el Zanzíbar del protectorado británico en el seno de una familia parsi, Farrokh Bulsara se cambió el nombre y, con su nuevo alter ego, acarició las mieles del éxito mundial sobre los escenarios. Ajeno a los rumores que coleaban tras su paso, disfrutó de varias relaciones a lo largo de su vida, engañó y fue traicionado. A golpe de excentricidades, cantó para los «inadaptados» y hasta sobrevivió a la lucha de egos, pero pagó los excesos. Su fulgurante ascenso se frenó tan rápido como llegó. Después de cuatro años combatiendo el sida y de perder la mayor parte de un pie, el VIH le ganó la batalla.

Casi un cuarto de siglo después de su muerte, su legado resucita con el primer biopic cinematográfico de Queen. Un recuerdo, plasmado en «Bohemian Rhapsody», que, pese a su exitoso recorrido por la taquilla global, ha levantado ampollas entre los adeptos del cantante que, debajo de la brillantina y el vistoso vestuario, ven en el filme una venganza tardía contra Freddie Mercury.

El baile de fechas en momentos clave de la discografía de Queen, el partidista manejo del contagio de Mercury o sus relaciones se han distorsionado. Probablemente con el objetivo de dramatizar una historia ya de por si dramática. Y, aunque como gritaba el propio cantante, «el espectáculo debe continuar», algunos se preguntan si debe hacerlo a toda costa.

«Estábamos muy unidos como grupo, pero incluso nosotros no sabíamos muchas cosas sobre Freddie», dijo Roger Taylor días después de la muerte del vocalista. Sin embargo, tanto el batería, cuyas tiranteces con Mercury no esconde el filme, como el guitarrista Brian May, estuvieron involucrados en el guión de «Bohemian Rhapsody», asesorando al libretista Anthony McCarten sobre los entresijos de una historia tan popular como desconocida en algunos puntos. Pero en su interés por reivindicar el legado de Queen, la película pasa de puntillas por desmadres como la famosa fiesta con camareros desnudos y enanos con bandejas de cocaína, mientras que sí desarrolla, de forma tramposa, otros aspectos que dejan en mal lugar al artista.

Algunos detalles, como los orígenes del grupo, son más insignificantes y responden al efectismo de la película, aunque en realidad fueran menos fortuitos. Porque en realidad, ni la casualidad ni la arrolladora personalidad de Mercury consiguieron que lo fichara la banda Smile, sino su cercanía con el grupo, al que seguía tras coincidir con su líder en el Ealing Art College. Para cuando Tim Staffel abandonó la banda, todos, incluido Mercury, compartían piso, por lo que no hubo dudas sobre el relevo natural.

Sí se muestra fiel «Bohemian Rhapsody» en captar la personalidad del vocalista que, según May, exigió a la banda más intención y coherencia: «No os estáis vistiendo como toca, no estáis apelando correctamente a la audiencia, siempre hay oportunidades para conectar», pedía Mercury antes de que el grupo pasara a llamarse Queen tras el fichaje del bajista John Deacon que, lejos de ser simultáneo al de Mercury como reproduce la película, se produjo en 1971 después de unas audiciones.

El ejecutivo fantasma

Los primeros pinitos de la banda ya anticipaban la grandeza de una música que, 23 años después de la muerte de Mercury, todavía sigue vigente. Para todos menos para Ray Foster, ejecutivo de EMI, que tuvo la osadía de rechazarlos porque, además de sus rarezas, consideraba que la canción «Bohemian Rhapsody» era demasiado larga para la radio. Hoy en día, ese hombre –al que interpreta Mike Myers en el filme– debería estar dándose cabezazos contra la pared por su tremenda falta de visión, sino fuera porque en realidad, según la revista «Rolling Stone» ni siquiera existió, sino que corresponde a una mezcla de varios ejecutivos musicales que no confiaban en el éxito de la icónica canción.

Mercury junto a Mary Austin
Mercury junto a Mary Austin

Más allá de las oportunas licencias creativas, la película no miente sobre el noviazgo entre Mercury y su «única amiga», Mary Austin. Es cierto que ambos mantuvieron una conversación similar a la del filme, en la que Mercury le confesó ser bisexual y ella le dijo que era gay, y también que estuvieron prometidos y eran vecinos, si bien no se interesó en ella hasta después de convertirse en líder de Queen. Algo más novelesco es el relato sobre su relación con Jim Hutton, que no era camarero de una fiesta privada organizada por el cantante sino peluquero en el londinense hotel Savoy. Su primer encuentro tampoco surgió en casa de Mercury, sino en un club de ambiente, donde Hutton rechazó tomar una copa con él porque, según reconoció en la edición británica de la revista «Time» en 1984, no le reconoció. No dejó escapar de nuevo la oportunidad cuando volvieron a encontrarse en 1985 y, a partir de entonces, siguió a su lado hasta su muerte.

Donde más críticas ha recibido la película es en la fecha en la que Freddie Mercury contrajo el sida. Según la versión de «Bohemian Rhapsody», sucedió justo antes del Live Aid, lo que sirve de pretexto para añadir dramatismo al desenlace del biopic y también para una reconciliación con la banda que nunca existió. Aunque sí es cierto que el vocalista de Queen se sometió a una primera prueba de VIH el mismo año en que se celebró el concierto en Wembley, en 1985, no fue hasta dos años despúes, según reconoció el propio Hutton, que la prueba dio positivo. «He procurado mantener oculta esta situación para proteger mi vida privada y la de quienes me rodean, pero ha llegado el momento de que mis amigos y fans de todo el mundo conozcan la verdad, y espero que todos se unan a mí, a mis médicos y a todos cuantos luchan por combatir esta terrible enfermedad, para luchar contra ella», anunció públicamente el cantante el 23 de noviembre de 1991, incapaz de justificar su deteriorado aspecto. Un día después de comunicarlo, murió.

Según su asistente personal, Peter Freestone, Mercury no quería que la gente escuchara su música condicionada por su estado, por eso mantuvo su enfermedad en secreto. Por eso, su familia no se enteró de que era seropositivo hasta el último año de su vida, mientras que los integrantes de Queen lo hicieron en 1990. «Probablemente ya os hayáis dado cuenta de cuál es mi problema. Bueno, eso es todo y no quiero que nada sea diferente. No quiero que se sepa. No quiero hablar de ello. Solo quiero seguir adelante y trabajar hasta que me caiga», cuenta Brian May que les dijo Mercury al comunicarles la noticia. Un speech similar al discurso del vocalista en el filme, acorde también con la filosofía con la que compuso la canción «Don't stop me now».

Un castigo a Freddie Mercury

Una alteración que no ha pasado desapercibida para la prensa, que no ha dudado en señalar la mala intención del filme en este aspecto. «Nunca he visto a una película distorsionar sus hechos de una manera tan punitiva. Es como si la película quisiera castigar a Freddie Mercury», escribió Mike Ryan, de UPROXX. «La trágica muerte de Mercury a causa del sida fue un momento decisivo a principios de los años 90 en la lucha por la concienciación sobre el VIH. Conectar ahora su enfermedad con su actuación en el Live Aid es frívolo y cruel». Una crítica con la que coincide David Ehrlich, de «IndieWire», que asegura que es «insultante ver cuánto está dispuesta a sacrificar esta película por intentar añadir melodrama a la historia de Queen, y humillante ver las dimensiones en las que falla».

Otro ardid de «Bohemian Rhapsody» para incrementar la emoción de la película es lo referente a la separación de la banda y su posterior reconciliación en la antesala del concierto de Wembley. El filme señala a Freddie Mercury como el responsable de la separación de Queen, porque supuestamente aceptó una oferta de cuatro millones de dólares para emprender una carrera en solitario. Para la ficción , el principal culpable de promover ese distanciamiento fue Paul Prenter, mánager y amante del cantante que vendió sus secretos a la prensa. Sin embargo, el único álbum en solitario de Mercury apareció en 1985, cuatro años después del primero que sacó el batería de Queen, «Fun in Space» (1981), y un año después del segundo, «Stranger Frontier» (1984). En cuanto a la separación del grupo... la lucha de egos era evidente, pero nunca sucedió tal cosa, sino que de mutuo acuerdo la banda decidió tomarse un descanso después de su álbum «Hot Space» en 1982 y probar alternativas por su cuenta. Un «retiro» que apenas duró un año, ya que en 1983 se reunieron para grabar «The Works».